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Política práctica versus política teórica |
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Cuando hablamos de política ¿a qué nos referimos? ¿A la política que versa de un principio de realidad o a la política que versa de un principio de racionalidad ideal? El debate entre empirismo o racionalismo (puede bien incluirse también el idealismo) ¿no es el tema que la política lleva años obviando? o ¿quizás aunque ambos conceptos comparten cosa nominada y difieren en el adjetivo, son dos categorías conceptuales diferentes?
El argumento que desmonta el dilema es el siguiente: Toda política teórica está motivada por una política práctica, puesto que el campo en donde la política tiene su razón de ser, es real. En definitiva esta afirmación es lo mismo que decir que el motivo de un interés por una idea política deviene, aplicando una lógica y obvia racionalidad práctica, pragmática. En la misma línea argumental cuando hablamos de política solemos basar su significado y significancia a la ética o a la moral, tanto por su presencia como por su ausencia. El interés, incluido el interés político ya sea particular o colectivo al ser lícito no necesariamente tiene que ser pasado bajo el tamiz de una moralidad o ética y menos aún si entendemos tanto moral como ética elementos neutros. La moral que refiere a una actitud, que al final es lo que cuenta, lo que es real, frente a unos valores muestra un interés elevado o transportado a una dimensión que transciende a la persona que actúa motivado (interesado) por esta moral. La moral rinde cuentas más allá de la esencia individual de la persona. Pero la ética tampoco escapa, aunque si no esta tan sujeta como la moral, a un motivo (interés) el cual puede ser cultural y aprendido eso sí supuestamente sujeto sólo a la voluntad de la persona, es decir que no refiere a otra entidad o mandato.
Quizás todo el embrollo anterior se resume en la sentencia siguiente: la política como actividad eminentemente humana no difiere en absoluto de otras actividades humanas regidas también por intereses y motivaciones las cuales pueden o no estar sujetas a presupuestos éticos y morales. El pensamiento científico tampoco puede desligarse de la distinción de práctico o teórico. Aunque en su ejercicio presente diferencias obvias la naturaleza y principio de lo práctico y lo teórico están siempre interrelacionados.
Así pues existe el político práctico y el teórico como forma de ejecutar la política pero no son categorías dicotómicas. En definitiva el político práctico es intrínsicamente teórico y el político teórico es intrínsicamente práctico. Tanto en un caso como en el otro lo único que podemos exigirles es que sin perjuicios morales o éticos no caigan en la trampa tan humana del autoengaño. Y este autoengaño no se trata de confundir la realidad con la posibilidad o al revés, sino que en caso de confundirse sea siempre en opiniones fundamentadas, no como sucede demasiado a menudo que siempre se confunden posibilidad con realidad (y a la inversa) mediante opiniones no fundamentadas que se han considerado como fundamentadas.
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Escrito por David Fornons
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martes, 15 de abril de 2008 |
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