| ¿Unión de la izquierda? Un debate donde tendría que pesar el pragmatismo |
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A instancias de Enric que plantea un debate interesante sobre “la unión de la izquierda” yo propongo que la unión de esta ha de abordarse en cada coyuntura y momento, partiendo que hay algunos ámbitos donde todas las sensibilidades izquierdistas podemos converger y otras donde la pluralidad también implica proyectos políticos diferentes para diversos ámbitos de las políticas públicas.
Enric plantea, desde la experiencia del nacimiento de Iniciativa del Pais Valencià como excisión de EUPV, si conviene o no una unión de la izquierda. El planteamiento de Enric se hace desde una situación dramática donde la izquierda alternativa valenciana ha quedado fuera del Congreso de los diputados en parte por esa división en el seno de EUPV. Entiendo por tanto la motivación que le lleva a plantear este problema. Yo planteo otra visión, que no ha de ser contradictoria con la de Enric, pero que amplía su tesis. Por un lado hay que diferenciar entre “unidad de la izquierda” en el ámbito partidista o electoral y la “unidad de la izquierda” en contrarestar ciertas hegemonías culturales. En el ámbito de la defensa de ideas y proyectos (como la existencia de un estado del bienestar de un tipo distinto al mínimo o al asistencialista), por ejemplo la “izquierda” en su conjunto ha de combatir el “pensamiento único”. En la defensa de que la economía ha de ser compatible con el medio ambiente, la izquierda hemos de ir unidos. El combate contra ciertos intentos de la hegemonía cultural de la derecha de sentar como bases indiscutibles ciertos aspectos de las políticas públicas es algo que nos debería unir. De ahí que proyectos como socialdemocracia.org o redprogresista.net tienen un claro sentido unificador en estos proyectos... Todos estamos “por la misma causa” en algunos casos. En el ámbito de partidista y electoral, aquí soy más pragmático. “Depende”. Hoy en día la “real politik” puede ser bastante incompatible con según que postulados muy puristas de partidos minoritarios de izquierda. Hay ciertos sectores que cuando gobiernan se han de ver tragando sapos y carretas, como en el caso de los verdes alemanes y franceses que se vieron defendiendo la energía nuclear. La “izquierda plural” suele ser, por naturaleza, atomizada, purista y dogmática en algunas posturas, en cambio la “izquierda del sistema” es más flexible, pragmática y en algunos casos se diferencia poco en su “real politik” de lo que haría algún partido de centroderecha. El fusionar toda la izquierda en un único partido a lo “partido demócrata” no tiene sentido. Hay posturas que son bastante irreconciliables y propuestas que no son compatibles entre ellas. A diferencia de la derecha (en general) las propuestas de la izquierda son más numerosas y las sensibilidades más amplias. Es posible sentar en un mismo partido a liberales y conservadores porqué posiblemente en las políticas públicas y en la gestión económica coincidan bastante, pero es difícil sentar en un mismo partido a personas que abogan por la abolición del capitalismo mediante un desgaste en las instituciones y la consecución de una mayoría social y partidos que son “gestores de un capitalismo de bienestar socialdemócrata”. No sólo por cuestiones prácticas. La militancia en los partidos tienen un enorme componente emocional, y es difícil que un anarcosocialista de base, un socialdemócrata y un eurocomunista puedan estar en la misma asamblea de agrupación sin tirarse los trastos a la cabeza ni provocar más tarde o temprano una escisión. Entiendo por ello que es “natural” que en España el modelo ICV y EuiA se propague poco a poco por todo el territorio. El nacimiento de Iniciativa en València tiene todo el sentido, un referente europeo, y un contenido político general lo suficientemente distinto del PSOE y de IU cómo para tener su idiosincracia personal. Ahora bien, todo esto está muy bien a nivel de militancia, pero electoralmente hay que ser más pragmático, dejarse de quejar de que la ley electoral perjudica a los partidos que no obtienen suficiente apoyo territorial (y recuerdo que una reforma electoral dejaría fuera a partidos con verdadera implantación territorial ICV, ERC, CHA, no sólo los “nacionalistas conservadores”), y centrarse en las reglas de juego. Puede que “partidistamente” pueda ser maravilloso no compartir listas con según que personas con propuestas muy discrepantes, pero de cara al ciudadano no deja de ser una tesitura grave. Si dos partidos con pocas posibilidades de sacar algo juntos se presentan separados, al ciudadano le están diciendo no nos votes, no va a servir de nada. Al ciudadano se le muestra un proyecto que no tiene solidez ni representa socialmente nada relevante. Pueden sobrevivir como partido minoritario extraparlamentario, pero ese no es el modelo ni de los ecosocilistas ni de los eurocomunistas. Debería primar la responsabilidad, cuando las propuestas que se plantean eurocomunistas o ecosocialistas por sí sólas no tienen apoyo suficiente, deberían plantearse candidaturas conjuntas. Incluso con socialistas para intentar conseguir mayoría suficiente y no “tirar el voto”. Un ejemplo es la “Entesa” al senado de ERC, ICV y PSC que logran el máximo resultado posible para el senado por las cuatro provincias de Catalunya. Que IU se presente por según que provincias en lugar de hacer una candidatura con el PSOE para garantizar que 3 de los 4 senadores sean de izquierdas en lugar de obtener 1 para el PSOE y 3 para el PP (la propuesta podría ser 2 del PSOE y 1 de IU en la misma lista) no deja de ser un ejercicio de poca utilidad política. El ciudadano que apuesta por partidos parlamentarios desea que su voto se transforme en acción política no en brindis al sol. Y la falta de responsabilidad y acuerdo entre la izquierda no deja de ser un problema. No de “ideología” sinó un problema que trasladamos al ciudadano. El votante se ve obligado a votar al centroizquierda.... o su voto ser inútil. Puedo entender que las candidaturas conjuntas del PSOE e IU en Soria no tengan sentido (el modelo es lo suficientemente discrepante para no hacerlo) y se pierdan votos por ahí, pero me parece un gesto inútil que cuando ecosocialistas y eurocomunistas pueden conseguir un diputado con una candidatura conjunta no lo hagan por una discrepancia más personal que política de fondo (porqué las contradicciones no se encuentran cuando el papel de IU o de los ecosocialistas en la política española son más de oposición y apoyos concretos y acuerdos con los gobiernos de distinto color... en el caso que la izquierda plural pudiera conseguir gobernar o ser parte esencial en un gobierno sería porqué tiene suficientes escaños y entonces vuelve a tener sentido ir en listas separadas). Es más, aunque suelo abogar por gobiernos de coalición de izquierda, en alguna ocasión las políticas defendidas por unos no sea coincidente con la de otra visión de la izquierda y ese gobierno no ser compatible.. y no darle apoyo. El PSC en Catalunya no puede estar supeditado a las propuestas de ICV (y de ahí que se hagan campos eólicos de los que ICV es algo más reticente por el impacto ambiental) y tampoco ICV ha de estar secuestrada por el PSC y hacer un trágala de todo por el hecho de que es necesario mantener un gobierno de izquierdas en la Generalitat (de ERC no hablo.. mal momento para intentar valorar las decisiones y acciones de gobierno del partido independentista). Unidad de izquierda, sí en el combate contra la hegemonía ideológica de la derecha, y “depende” según convenga electoralmente y en la acción de gobierno. Hay que poder convinar la praxis política real, la que van a vivir los ciudadanos directamente, con la fidelidad a un proyecto político. Difícil arte este de la política...
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| Escrito por Jose Rodriguez | |
| jueves, 24 de abril de 2008 | |
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