La disputa por lo que se ve, no será ideológica sino por la aplicación del sentido común a un modelo de solidaridad que tras 35 años se manifiesta ineficaz, no solamente para reequilibrar a aquellas comunidades que lo necesitaban, sino porque las líderes como Catalunya, pierden fuelle, lo que a nivel general perjudica a todos.
Recordemos que el próximo 2012 se acaba también la solidaridad proveniente de la UE, donde han visto como los países del Este recientemente incorporados, han focalizado el destino de las ayudas provenientes basicament de Inglaterra, Alemania y Francia, con muchos intereses en los territorios incorporados.
La idea es la de cuantificar la solidaridad bajo el concepto nivelador, que permita la inversión en comunidades tradicionalmente receptoras de las ayudas por aquellas necesidades consideradas básicas cómo pueden ser la sanidad o la educación, obligando a definir el destino de los recursos que las comunidades denominadas ricas, ceden y a la vez el control en su gestión, cosa que ahora brilla por su ausencia y a definir un tope en la colaboración, de la misma forma que existe en un estado federal como por ejemplo Alemania.
Aun cuando la publicación de las balanzas fiscales no deben condicionar esta negociación si que aportarán dos cosas muy importantes en este nuevo entorno, de una parte poner sobre la mesa la realidad de una situación que desde otros lugares se niega y por otra parte la evidencia que sacar agua siempre de un mismo lugar puede llegar a secar el pozo.
Aquí veremos hasta dónde está dispuesto a llegar el talante de un PSOE muy condicionado por federaciones de comunidades beneficiadas en extremo por el actual modelo de financiación.
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