| En el 1º de mayo, hablemos de crisis, contención salarial y beneficios |
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El presidente de la CEOE, Gerardo Díaz, dice que para salir de la crisis que se nos viene encima, los sueldos de los trabajadores deberían crecer ligeramente por debajo del IPC, lo negativa que es la promesa electoral de Zapatero de subir el Salario Mínimo Interprofesional hasta 800 al final de esta legislatura, y propone al presidente que retrase al menos un par de años el cumplimiento de esta promesa electoral. Ahí es nada Cándido Méndez, secretario General de la UGT, le responde que den ejemplo los altos ejecutivos y se bajen ellos sus sueldazos, que ya se los han subido este año tres veces por encima del IPC, de media. El vicepresidente de la CEOE y presidente de la patronal catalana Foment del Treball, Joan Rosell, recoge el guante, dice que asume la crítica y admite que no es momento de hablar de contención salarial, pero al mismo tiempo suelta caer, como quien no quiere la cosa, una bomba de tremendo impacto: afirma que habría que vincular los salarios a los beneficios empresariales. Ah, muy bien, precisamente ahora que vienen mal dadas, ¿no? ¿Y por qué no pidió lo mismo durante los últimos 10 años de crecimiento económico ininterrumpido casi el doble de la media de la Unión Europea? Entonces no y ahora sí, ¿no? Muy bonito. Cuando los beneficios y el crecimiento eran máximos, pedían contención salarial para evitar la inflación, y ahora que la inflación está desbocada y se preveen menores beneficios, ahora sí hay que ligar los salarios a los beneficios. Mira, casi mejor nos lo jugamos a cara o cruz: cara, tú ganas; cruz, yo pierdo. Al fin y al cabo, el método es igual de transparente, pero mucho más sencillo de aplicar. No es extraño que ayer, en la tradicional manifestación del 1º de mayo en Madrid, José María Fidalgo, secretario general de CC.OO., ironizara sobre esa propuesta que, dicho sea de paso, no tiene ni puta gracia: Resulta curioso que tenga que ser ahora cuando tengamos que socializar la caída de los beneficios. Joan Coscubiela y Josep Maria Álvarez (sus homólogos en Catalunya en CC.OO y UGT respectivamente) fueron ayer meridianamente claros en las concentraciones del Primero de Mayo en Barcelona: Ni un euro público para rescatar a los especuladores, que ya se han enriquecido bastante en los últimos años y son los culpables de la crisis actual; las inversiones públicas deben ir destinadas a los trabajadores y trabajadoras, que son quienes padecerán las consecuencias devastadoras de la crisis sin haber visto un Al mismo tiempo, la consellera de Treball, Mar Serna, dice que recortar los salarios es lo fácil, lo de siempre, cuando lo que habría que hacer es invertir en formación, tecnología y fórmulas que mejoren la productividad para salir del paso y mejorar la estructura económica de nuestro país, que hace ya muchos años que los analistas vienen avisando que tiene los pies de barro. Resulta tranquilizador, en la misma línea que las declaraciones de la Consellera, escuchar las palabras del flamante Ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, compartiendo manifestación en Barcelona con los líderes sindicales, decir que las propuestas de estos le parecen lógicas y razonables. No obstante, en tanto que mediador en las negociaciones de sindicatos y empresarios, una cosa es lo que pueda decir el Ministro en el contexto de una tradicional manifestación sindicalista, y otra muy diferente su actuación al frente del Ministerio. Con el tiempo hemos aprendido a desconfiar, y a que no es lo mismo predicar que dar trigo. Corbacho, compañero, todos los trabajadores de España te miramos y te pedimos: Celestino, no nos falles. Y es que, después de tanto años de apretarnos el cinturón siempre los mismos y de asistir impotentes al espectáculo de beneficios máximos mientras nos pedían moderación salarial, de ver cómo la tarta del PIB se hacía cada vez más grande y los sueldos representaban año tras año una porción cada vez menor, después de perder poder adquisitivo mientras nos decían que era por el bien de la economía y para evitar una inflación desbocada… Ahora que suben los intereses y con ellos la cuota de las hipotecas, ya de por sí astronómicas, ahora que el consumo se retrae y le empiezan a ver las orejas al lobo… Ahora los empresarios deben tomar plena conciencia de que no es momento de hablar de moderación salarial, a no ser que quieran que el consumo se hunda y los trabajadores de a pie nos encabronemos más aún de lo que ya lo estamos. Recuerdo en el año 1995, cuando tenía 14 años, una chirigota que le cantaban a Felipe González en los carnavales de Cádiz, la comparsa de las bisabuelas (por más que he buscado en youtube, no he conseguido encontrar el vídeo, pero si alguien lo localiza, que me dé el toque, que me encantaría volver a verlo): Obsérvate, Felipe, ¿No te remuerde el alma Tenía 14 años la primera vez que escuché esta cancioncilla, y 13 años después, ni se me olvida la letra ni se me olvidará mientras viva. Y Zapatero haría bien en tomar nota y no volver a repetir los errores pasados.
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| Escrito por Jessica Fillol | |
| martes, 06 de mayo de 2008 | |
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En los últimos días hemos podido leer en las páginas de economía de los diarios, las declaraciones de determinados representantes de lo que se llama “el diálogo social“: patronal, sindicatos, consellera de Treball… Hagamos un pequeño repaso:





