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Pan para hoy, hambre para mañana |
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A raíz del interesante (y encendido) artículo de José Luis Freire me ha venido el gusto de desarrollar uno de los puntos que menciona: la incorporación de 1.500 orientadores laborales que ayuden a frenar la previsible subida del paro a causa de la crisis inmobiliaria.
A pesar de que la amenaza de crisis en el sector me pilla cerca- como a muchos otros ciudadanos que, ya sea porque están directamente empleados en la construcción, sea porque dependen de ésta al estar ligados al sector de la hostelería y el turismo – no me preocupa excesivamente la pérdida de puestos de trabajo. Galbraith ya hace notar que una vez implantado el Estado del Bienestar las crisis no tienen los efectos devastadores que provocaron la gran Depresión de los años 30, y al final, tras unos años amparados en el (precario) paraguas de la Seguridad Social, la economía vuelve a sus cauces habituales. Pero todo eso es a corto-medio plazo, y como bien reza el título de esta pieza, es pan para hoy y hambre para mañana. Los subsidios se terminan, las arcas se secan y el PIB se desploma. Por eso es tan importante afrontar el reto de la formación para trabajadores que permita reciclar sus conocimientos, buscar nuevos nichos de actividad y exceler en sus campos de conocimiento. Y es importante también invertir en nuevas industrias, explorar mercados que no corran el riesgo de colapsarse tal y como hace años sabíamos que lo haría el sector inmobiliario. Tenemos una porción importante de nuestra economía anclada en una visión de los negocios miope e ineficiente, heredera de los rentistas y terratenientes que tantas trabas pusieron en su momento a la tardía industrialización de este país. Puede que necesitemos el fantasma de una crisis de dimensiones colosales para ponernos las pilas y no repetir los errores de hace 200 años.
Comentarios de los usuarios (1)
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Escrito por Mireia Ortega
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lunes, 12 de mayo de 2008 |
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