| Amor, odio y política |
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En cada una de estas comunidades la mayoría se identifica más y más con un determinado partido político no sólo porque no se encuentra reflejada en el otro gran partido, sin porque lo consideran un partido hostil tanto a su colectividad como a sus intereses. Sobre Andalucía, mi comunidad, he escrito mucho acerca de la incapacidad que tiene el Partido Popular, tanto regional como nacionalmente, de presentarse como un partido capaz de defender mayoritariamente a los andaluces. El Partido Popular, gracias a la incontinencia verbal de sus dirigentes y candidatos, ha insultado a los ciudadanos andaluces incluso en medio de la campaña electoral. Todo lo que el PP y sus medios de comunicación han dicho sobre Cataluña, sobre su lengua y sobre su sociedad, unido a un fuel voto socialistas únicamente para las generales, hace que Cataluña no falle nunca en los tableros de las previsiones electorales de Ferraz. La polémica con el Plan Hidrológico Nacional y su ulterior alteración por parte del gobierno de Zapatero han hecho que las comunidades valencianas y murcianas se vuelquen con el PP y consideren que el PSOE ataca sus intereses más esenciales. El voto basado en la relación de amor y odio hace que se voto independientemente del programa, de la gestión o de las personas que un partido y otro presenten a las elecciones. Se considera que por muy mal que lo haga el “partido querido” nunca será peor que lo que desea hacer con esa región el “partido odiado”. Es un voto basado ni siquiera en la identidad sino en el rechazo a una formación basada en la imagen y el prejuicio que se ha formado una sociedad sobre ella, a la cual muchas veces esta formación ha coadyuvado. Destruir un prejuicio es algo harto complicado ya que ésta es una de las formas de conocimiento más básica y difíciles de remover. Es como si alguien quiere convencernos que alguien que siempre nos ha caído mal y que siempre hemos considerado adversaria es realmente buena y proclive a nuestros intereses. Desde luego las estrategias para variar prejuicios políticos no se realizan en un solo día y solamente son exitosas si consiguen sustituir un prejuicio por otro, como fue la “Estrategia del Sur” del Partido Republicano de los EEUU que logró quebrar al Partido Demócrata en lo que había sido un caladero secular.
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| Escrito por Geógrafo Subjetivo | |
| viernes, 23 de mayo de 2008 | |
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