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1917  |
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Oriol Pujol, el hijo del muy honorado Jordi Pujol, definió el gobierno actual de la Generalitat de Catalunya como una casa de putas, eso sí, utilizó la expresión catalana, que no por ello cambia su sentido semántico, casa de barrets.
La primera pregunta que a uno le viene a la cabeza es que si la Generalitat actual es una casa de putas, ¿lo ha sido siempre? Caso de no ser así, ¿Qué era antes? ¿Qué tipo de negocios se realizaban en ella? ¿Qué entiende Oriol por putas? Siempre pensé que puta es aquel que hace putadas… La segunda pregunta es sobre el emisor de la sentencia. Los catalanes solemos ser por definición antimonárquicos. Claro que para los convergentes la consagración de Oriol Pujol representa la creación de una auténtica dinastía real catalana, la dinastía Pujol-Ferrusola. Es el equivalente de lo que fueron los hausburgos, los borbones y otras casas dinásticas. Igualmente, el chico promete: un veterinario metido a política hijo de un expresidente que antes fue médico, lo animal y lo humano en una misma historia. No es la primera vez que realiza afirmaciones que papá, con su estilo y como padre patrio jamás hubiera dicho. Hay que saber que de la numerosa prole del muy honorable, solo él , Oriol, sigue sus pasos en la política. Los otros seis se dedican al comercio y la industria, destacando la habilidad que tienen para crear empresas de servicios a la administración y empresas de alimentación, supermercados. Pero no desviemos la atención hacia otros horizontes. La casa de putas que según este veterinario reconvertido a político dice que es la Generalitat merece un respeto. Creo firmemente que debería especificar si es una casa de putas bien administrada y cómo no; no utilizar como despectiva la expresión en sí, ya que las que ejercen lo que se denomina el oficio más antiguo de la historia merecen más respeto aunque quien opine sobre ellas sea un hombre hecho y derecho de derechas, nacionalista y católico. Además, creo que la utilización de la metáfora es desafortunada: para empezar el señor Pujol, como es lógico presuponer, no sabe lo que es una casa de putas, ya que (sic) nunca ha sido usuario de ellas y mucho menos entiende sobre su funcionamiento y administración. En fin, desde la perspectiva democrática e igualitaria la cual también se le presupone, creo que Oriol Pujol debe disculparse. Pero no al gobierno actual, al cual adivinamos odia más que aquel compañero de pupitre que le puso el mote más cruel imaginable. Debería disculparse del colectivo de prostitutas que trabajan en los prostíbulos y sobre todo, importante, sobre todo a los administradores y contables de estas casas. Sería el acto más honorable que habría realizado en toda su carrera política. Es una idea que caso que el señor Oriol Pujol leyera estas líneas (algo improbable por otra parte) debería considerar…
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