| El fantasma del malvado especulador |
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La subida de los precios del petroleo en los últimos meses ha generado toda clase de reacciones más o menos histéricas a ambos lados del Atlántico. Por un motivo que se me escapa, parece que estos días tanto izquierda como derecha andan muy, muy enfadados con la misma gente, en uno de esos ataques de indignación colectiva que son señal de poco interés por el analisis racional. Si el petroleo es caro, dicen casi todos, la culpa es de esos hombres que viven en la sombra, los terribles, maquiavélicos, salvajes especuladores. ¡Muerte al malvado intermediario!
Pues mira, no. Por mucho que El País clame que "se ha demostrado" que los especuladores están robándonos los barriles, resulta que todas esas declaraciones en el Congreso de Estados Unidos era la verdad bastante estúpidas. No hay conspiración detrás del precio del petróleo; la explicación es muchísimo más sencilla. Hora de volver a citar a Paul Krugman. La línea argumental habitual para los que claman especulación es que una serie de "inversores institucionales" andan comprando futuros (esto es, promesas de compra a un determinado precio) de petróleo por ahí fuera, haciendo que el precio suba. Incluso Rallo, que normalmente desconfía de explicaciones de esta clase, parece estar dándole coba. La cuestión es, esta explicación no tiene sentido. Para empezar, para que una inversión en futuros (digamos, un contrato de compra de petroleo a $150 el barril de aquí dos meses) tenga un efecto en el precio de mercado hoy tiene que generar una disminución de la oferta ahora mismo. Si no, estaríamos diciendo que si yo apuesto $10 con alguien que el precio de la leche subirá en dos meses afecta el precio de la leche. Una inversión en futuros es esencialmente eso, una apuesta; prometo pagar un determinado precio ahora sobre algo que compraré de aquí varios meses. El vendedor de ese producto puede "reservarme" lo que he comprado en un rincón; Venezuela puede coger los barriles que pido y dejarlos a un lado. Esto para un productor de petróleo, sin embargo, no tiene sentido; ¿Por qué tener dinero contante en un almacén? Venderán los barriles ahora, y cuando venza mi promesa de compran, me darán el crudo de lo que hayan sacado del suelo a día de hoy. Curiosamente, eso es lo que dicen los inventarios. La cantidad de petróleo almacenado en el planeta es, ahora mismo, totalmente normal. No hay más petróleo en depositos ahora que hace diez años. Lo que sale circula por los mercados al ritmo de siempre, sin más. Si no hay acumulación de reservas, no hay disminución de la oferta en la actualidad, por lo tanto, esta charla de especulación tiene poco sentido. De hecho, mirando los datos, vemos que el precio del petróleo en el mercado de futuros es menor que el precio actual. Los mercados de hecho están descontando el factor temporal (tener dinero comprometido cuesta dinero) de forma totalmente normal, sin que haya nada raro de por medio. Para los que no puedan vivir sin un modelo formal, Krugman tiene uno bien sencillo y fácil de seguir aquí, para su deleite, poniendo esta argumentación de forma un poco más ordenadita. ¿De dónde viene la subida del precio del petróleo? Del mismo sitio que hace dos años; hay más demanda que nunca, y el dolar anda muy depreciado. Y la verdad, desde un punto de vista ecológico, la subida del precio del petróleo no deja de ser una buena noticia. Una nota final. Los conservadores americanos han tomado como nuevo mantra obesivo culpar a los ecologistas porque no les dejan perforar como cosacos por medio país y costa buscando petróleo alegremente. El argumento es bastante estúpido; como dice Dean Baker, la estimación más optimista señala que abrir toda esa producción bajaría el precio del barril un espectacular 3%, es decir, $4. Y eso siendo muy, muy generoso en algo que no estaría operativo en menos de 10 años. Noticia: la energía es cara. Así seguirá.
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| Escrito por Roger Senserrich | |
| jueves, 26 de junio de 2008 | |
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La subida de los precios del petroleo en los últimos meses ha generado toda clase de reacciones más o menos histéricas a ambos lados del Atlántico. Por un motivo que se me escapa, parece que estos días tanto izquierda como derecha andan muy, muy enfadados con la misma gente, en uno de esos ataques de indignación colectiva que son señal de poco interés por el analisis racional. Si el petroleo es caro, dicen casi todos, la culpa es de esos hombres que viven en la sombra, los terribles, maquiavélicos, salvajes especuladores. ¡Muerte al malvado 





