| Lecturas |
793  |
|
No es muy conocido en nuestro país, aunque ya empieza a ser publicitado por los grupos “provida” que tan ruidosos se están haciendo últimamente. Pretenden que abortar no es un procedimiento inocuo para la mujer, y que muchas terminan sufriendo patologías psicológicas a causa de la intervención. Hay muchos argumentos y evidencia empírica para contrarrestar esas afirmaciones, pero esta vez me limitaré a recopilar mi experiencia personal para explicar que sí, la depresión post-aborto existe.
Pero algunas lo llamamos sentimiento de culpa (judeo-cristiana en muchos casos). Vamos por partes: como las ideas no son inmutables, y uno puede cambiar de opinión incontables veces a lo largo de su vida, del mismo modo el concepto que yo tenía del aborto hace 15 años no se parecía en nada al que tengo ahora. Básicamente se resumía en un “es horrible y yo nunca lo haría”. Pero como nunca consideré que mi moral estuviera por encima de la de los demás, adoptaba la misma actitud que un vegetariano, que es, yo nunca comería carne y considero que está mal pero es de brutos prohibir las carnicerías. Esta idea podía ir variando a medida que incorporaba nuevos elementos de conocimiento, e ir desde estar a favor de una regulación estricta a ampliar parte de los supuestos para incluir supuestos de abortos que podríamos considerar, digamos, morales (esta postura gana fuerza cuando te resignas a aceptar que nunca llegarás a Secretaria de la ONU y difícilmente podrás mantener 5 niños) Pero el denominador común en todas estas posturas era “yo no lo haría jamás”. Es normal, porque con 14 o 15 años, a pesar de la precocidad con que algunos inician sus relaciones sexuales, difícilmente te encontrarás en una situación en la que te tengas que implicar personalmente en la cuestión. Sientes que tienes el control, que te han enseñado lo suficiente sobre cómo usar los métodos anticonceptivos, que abortar puede ser aceptable para otras que no han tenido acceso a esa información, pero no para tí. En cierta medida, asumir que un embarazo no deseado es algo que les puede pasar a todas provoca una muy desagradable sensación de inseguridad, del mismo modo que queremos pensar que es posible evitar una agresión sexual porque creer lo contrario te mantiene en un estado de paranoia y tensión constante. Pero el riesgo existe igual y no es algo que puedas ocultar bajo un montón de tierra. Así que un día vienen las relaciones sexuales, el no me llega el dinero para condones, el por esta vez no pasará nada, y de repente te encuentras con un retraso de dos semanas. Y se te cae el mundo encima. Porque tienes clarísimo que no puedes, no debes quedarte embarazada, pero sigues con la máxima de “yo nunca lo haría”. Al final manda el sentido común y acabas “haciéndolo”… y cuando poco después te viene el período sientes una enorme sensación de alivio, pero por ahí queda otro sentimiento más insidioso, una especie de conciencia que te irrita cada cierto tiempo, y te hace preguntarte si realmente has matado a tu hijo. Porque dijiste que no lo harías nunca y al final, en cuanto le has visto las orejas al lobo te has dado poca prisa en lanzar ese principio por la ventana. Claro que existe un sentimiento de tristeza. Eres joven y quieres tener hijos… algún día. Pero también quieres que crezcan en un ambiente sano, con unas comodidades mínimas, quieres que se sientan amados y no el resultado de un error. Al final, tarde o temprano -para algunas unas pocas horas, para otras puede que varios meses - la sensación que te queda es que puedes haber perdido algo, sí. Pero has ganado mucho más. Has ganado, sobre todo, la confianza para entender que sí, tú también eres capaz de hacerlo, y no eres peor persona por ello.
Comentarios de los usuarios (0)
|
|
|