Será que es verano y la gente anda atontada, pero me ha sorprendido mucho lo poco que se ha hablado del fracaso de la ronda de Doha para liberalizar el comercio internacional. Lo cierto es que el cierre de las conversaciones no ha sorprendido a casi nadie que seguía el asunto más o menos de cerca, pero no deja de ser una noticia importante, básicamente porque es una muy mala noticia.
El comercio internacional es básicamente algo que es bueno para todos los participantes. Supongo que por Red Progresista me acribillarán por esto, pero es algo que se confirma una y otra vez, tanto en modelos teóricos como la realidad. Una economía que participa en el comercio internacional, en agregado, se enriquece; la inflación es más controlable, la productividad mejora (al concentrarse los recursos en lo que el país hace mejor), y el crecimiento económico se hace más fuerte. Y si el estado hace las cosas bien, no tiene por qué haber perdedores.
Evidentemente, los acuerdos del GATT y su más bien poco glorioso sucesor, la Organización Mundial del Comercio, no es algo que ningún economista en su sano juicio describiría como un modelo de libre comercio. Estas negociaciones siempre tienen un cierto componente de "GATT-Think" (¿GATT-pensamiento?); en las conversaciones exportar es bueno, importar es malo, y rebajar aranceles no es un objetivo, sino una concesión dolorosa. Las barreras comerciales han ido disminuyendo con el tiempo, pero el método ha sido una barroco, rebuscado y lento proceso de diálogo en que los gobiernos actúan como niños malcriados en un dentista, siempre trabajando entre los histéricos lloriqueos de cientos de grupos de presión.
Esto ha sido especialmente obvio en esta ronda, en que los productos agrícolas han sido la gran fuente de conflicto. Los europeos han estado hablando de rebajar las barreras comerciales entre los berridos desaforados de los agricultores, aterrados ante la idea que la PAC sufra la muerte horrible que merece. A pesar de los pesares, la Comisión (que es quien negocia estas cosas; los estados tienen cero competencias en estos asuntos) parecía estar dispuesta reducir aranceles y subvenciones, algo que sería una bendición enorme para los países en desarrollo, que por fin podrían exportar algo que no es té o café. El gobierno americano, sin embargo, menos aislado de presiones electorales que los negociadores europeos, tenía menos ganas de ceder a las demandas de Indios y Chinos (con cierta, razón, por cierto), así que la cosa se cerró sin acuerdo.
Con elecciones presidenciales en Estados Unidos este año, no hay nada más que discutir hasta el 2009. La verdad, es una mala noticia. Con los precios de los alimentos subiendo de forma bastante incontrolada en el mundo desarrollado, tener la opción de importar algunos productos no sería una mala idea. Sí, los agricultores se quejarían un poco (mucho), y se perdería algo de empleo en el sector, pero a cambio el 97% de la población restante tendría mejores tomates, mangos de verdad y alimentos más baratos, entre otros beneficios.
En fin, la economía mundial necesita buenas noticias, y esto no es realmente una de las buenas.
Roger, has tenido en cuenta a los paises pobres? Quiero decir, si entra el tio SAM y Europa a comprarles a los 4 que manejen la producción agricola en un pais, para que no nos suba la inflación, no crees que el precio de los alimentos en esos paises se dispararía? Que las personas autoctonas tendrían serias dificultades de acceso a los alimentos? No es similar a lo que esta pasando ahora con los cereales?
"La guerra es la obra de arte de los militares, la coronación de su formación, el broche dorado de su profesión. No han sido creados para brillar en la paz."
todos a la carcel Pues yo creo que avanzaríamos mucho en la solución de la crisis si empezaramos por colgar de cabeza a tod@s l@s altísim@s ejecutiv@s (nótese mi...
LA POLÍTICA ES COSA DE TODOS Siempre he pensado que cuando opinamos de política aunque no llamemos apolíticos, ya estamos haciendo política.
La sociedad, es como una gran...