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Aznar intentó llevar a su PP del alma al centro, institucionalizando ese “viaje” para el que no hacían falta alforjas y cuyo destino era poco más o menos que la “tierra prometida” por Dios al pueblo elegido. No lo consiguió y de hecho en realidad el PP si ha basculado hacia algún lado ha sido a la derecha y no al centro, a consecuencia de lo cual dilapidó su mayoría absoluta, perdiendo las elecciones generales de 2004 y 2008.
En la Comunitat Valenciana, por el contrario, el PP sí ha llevado a cabo ese viaje al centro y los réditos electorales fruto de esa redefinición política han sido reveladores a la par que contundentes, por lo que este partido lleva gobernando la Comunitat desde 1995; la friolera de 13 años, que es el mismo tiempo que el PSPV-PSOE lleva en la oposición. Da la impresión que el largo letargo en el que se había sumido el PSOE en la Comunitat Valenciana toca a su fin y parece ser que la dirección de este partido se está empezando a tomar en serio el trabajo que es necesario e imprescindible para regresar al Govern el 2011. El próximo congreso del socialismo valenciano, a celebrar a finales de septiembre de 2008 puede que revitalice los lazos del PSOE de la Comunitat Valenciana con la realidad sociológica y sobre todo política de la ciudadanía valenciana. El centro político, que es un espacio digamos “equidistante” entre la izquierda y la derecha – aunque habría mucho que discutir – en la Comunitat Valenciana está súper-poblado hasta el hacinamiento, producto en mi opinión – siempre sujeta a falsación ulterior, por supuesto – del progresivo e imparable proceso de desideologización que ha experimentado la ciudadanía valenciana en paralelo al desarrollo de la democracia representativa de etiología liberal. Las encuestas que sobre el asunto realizan los organismos oficiales no ofrecen duda razonable en esta cuestión, ya que demuestran fehacientemente como la ciudadanía huye de los extremos como del Maligno. Y esta característica del “centro” de gran banco de votos empuja a los partidos políticos con aspiraciones de gobernar a llevar sus flotas a pescar a esos caladeros; uno, el PP, por la derecha y otro, el PSOE, por la izquierda. Hay que tener en cuenta que tanto PP como PSOE no son partidos monolíticos ideológicamente hablando, esto es, admiten la representación de un abanico más o menos variopinto de “sensibilidades” ideológicas: el PP incluye desde la extrema derecha, pasando por la democracia cristiana y culminando, si quieren, en el liberalismo conservador; el PSOE, por su parte, representa desde el liberalismo progresista, pasando por la socialdemocracia y terminando en el socialismo de tradición marxista no leninista. Esto permite a ambos partidos disputarse el centro político; aunque una cosa es que lo puedan hacer y otra que lo hagan, cosa esta última en la que no ha brillado el PSPV-PSOE durante esta larga década. El viaje al centro del PSPV-PSOE llega tarde, espero que no demasiado, pero puede ser balsámico si lleva a cabo los sustanciales cambios que promete y adapta la propuesta política de la izquierda a la realidad sociológica, abandonando los vetustos postulados de la izquierda de hace dos siglos y abordando con valentía las transformaciones sociales que ha experimentado la ciudadanía valenciana desde el ya lejano XIX. Sólo dando respuesta a las demandas ciudadanas puede un partido político con vocación de gobierno cumplir sus objetivos políticos y no al revés, imponiendo a la ciudadanía una realidad anacrónica con la que sólo se identifican algunos sectores sociales nostálgicos que aspiran a vivir en una época pasada y afortunadamente finiquitada.
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