| Violaciones de la libertad sindical en el mundo |
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En la proximidad de la fiesta del trabajo es bueno reflexionar sobre la libertad sindical. En España está garantizada constitucionálmente desde hace casi 30 años, (a pesar de ello hay prácticas antisindicales encubiertas, pero podemos afirmar que la libertad sindical en España es algo cercano a la realidad. No en todos los países se dá. Por ello la CIOLS publica el anuario de persecución de derechos sindicales.
En el anuario (que también recomendamos en "Recursos para bloggers izquierdistas") 2005, vemos que las cosas no son tan fáciles para los sindicalistas en el mundo. En el año 2004 se han asesinado a más de 150 sindicalistas, la gran mayoría en latinoamérica, y se han encarcelado ilegálmente a más de 2000, la mayoría en Asia. Se han despedido a más 4500 sindicalistas, se han torturado a más de 700 (casi todos en Asia) y se han amenazado de muerte a algo más de 450, prácticamente todos en sudamérica. La lucha por mejorar la situación de los trabajadores en el mundo no es tan sencilla como pueda parecernos a los ciudadanos de la Europa occidental. Pero es que occidente también tiene sus "debe" en derechos sindicales conculcados. En Alemania, la VerDi ha denunciado que los trabajadores de los supermercados de descuento que pretendían afiliarse a un sindicato eran intimidados, en Bélgica a los trabajadores en huelga de Sonaca se les amenazó con 1000 € de multa por dia de huelga, en el Reino Unido se vigila a los trabajadores cuando se entrevistan con los organizadores sindicales fuera del lugar de trabajo, amenazan con cerrar o trasladar la empresa antes que reconocer al sindicato o intimidan a los trabajadores que se afilian a alguna federación de la TUC, o los delegados sindicales suizos que pueden ser despedidos de forma libre. Casos más sangrantes los encontramos en el entorno anglosajón, en la patria de las libertades, EEUU, durante el 2004 los empleadores redoblaron esfuerzos a la hora de intimidar y despedir a los trabajadores con el fin de evitar que ejercieran su libertad de formar un sindicato. Algunas de las tácticas antisindicales utilizadas por los empleadores están permitidas por la ley, pero incluso cuando los empleadores actúan ilegalmente, las multas son irrisorias y el sistema judicial demasiado inefectivo para disuadirlos. Entre las prácticas antisindicales consiste en la obligación de asistir a reuniones a puerta cerrada donde se reparte propaganda antisindical bajo la dirección de consultores especializados en la destrucción de sindicatos, o realizan entrevistas intimidatorias a los trabajadores. Es tan fácil saltarse la legislación laboral, tan largo el proceso judicial (de media 550 días) y tan bajas las multas por violación de los derechos laborales que la Human Rights Watch afirma que "Muchos empleadores han llegado a considerar las compensaciones, tales como el pago retroactivo de los salarios para los trabajadores/as despedidos a causa de sus actividades sindicales, como un gasto corriente propio a la actividad comercial de la empresa, que bien merece la pena pagar con tal de deshacerse de los organizadores y desbaratar los esfuerzos de sindicalización".
En América la situación es extremádamente grave, en especial en Colombia donde 450 sindicalistas recibieron amenazas de muerte y 99 han sido asesinados. Pero no sólo en la violenta Colombia, en la maquila “John Garment” de Nicaragua, se denegó a una trabajadora permiso de ir al baño y a raíz de las presiones a que se vio sometida, tuvo un aborto en la fábrica. Las mujeres, que constituyen hasta el 80% de la mano de obra en las maquilas, son continuamente víctimas de discriminación, incremento de la jornada laboral, falta de beneficios y acoso sexual. En Guatemala se han asesinado a dos sindicalistas, en Paraguay 2, en Brasil uno y en El Salvador otro. En la huelga general de República Dominicana, la policía mató a 8 manifestantes. En Cuba, decenas de sindicalistas independientes siguen presos y el Presidente Chávez de Venezuela auguró públicamente que la central sindical nacional CTV “se va a volver polvo cósmico”. En Perú varios sindicalistas sobrevivieron a intentos de asesinato y se secuestró la hija de uno de ellos para coaccionarlo y abandonar la lucha sindical. En África, el presidente Mugabe de Zimbawe encabeza la lista de los dirigentes más antisindicales de todo el continente: ser sindicalista equivale a hostigamiento, intimidaciones, arrestos, despidos y enjuiciamientos. En Nigeria el gobierno ha impulsado un proyecto de ley para ilegalizar la central sindical más activa. En Sudán, Egipto y Libia, la libertad sindical simplemente no existe, la ley reconoce únicamente una central sindical nacional, leal al gobierno, y en innumerables países africanos se despide a los huelguistas, incluída Sudáfrica. En Kenya, un delegado sindical de una fábrica textil de la zona franca de exportación de Athi River fue despedido e incorporado a una lista negra por haber pedido a la empresa que pagara los aumentos salariales estipulados en un convenio colectivo firmado el año anterior. En Namibia, en una fábrica textil de capitales malasios, una trabajadora china inmigrante tuvo que ser hospitalizada tras haber sido atacada por uno de los perros de los guardias de seguridad. El hecho ocurrió durante una protesta de trabajadores chinos por sus condiciones de trabajo, por la pésima calidad de la comida y porque tienen que pagar el costo de los exámenes médicos. Por su parte, 400 trabajadores migrantes originarios de Bangladesh fueron deportados y se les revocaron los permisos de trabajo, tras haberse manifestado contra sus pésimas condiciones de trabajo. En Asia, el gobierno camboyano se niega a investigar el asesinato de dos dirigentes sindicales y se reprimen y golpean a los sindicalistas en huelga por medio de la violencia. En Filipinas la policía para reprimir una manifestación de trabajadores pacífica con escavadoras, gases lacrimógenos, cañones de agua y porras mataron a 14 manifestantes y dejaron cientos de heridos. En la India decenas de trabajadores en protesta terminaron hospitalizados por el uso de porras de madera forradas de metal, suerte muy parecida que corrieron los trabajadores de las eléctricas en Tailandia. En China los sindicatos libres están prohibidos y la corrupción y las estafas hacen que se volatilicen los fondos destinados a compensar en caso de despido, hay sindicalistas bajo duras penas de prisión por defender en internet la existencia de sindicatos independientes del gobierno. Hay dos sindicalistas en concreto que son presos de larga duración y que están privados de atención sanitaria. En las Zonas Francas muchos de los abusos tuvieron lugar en fábricas de vestuario, donde constituyen la mayoría de la mano de obra. Estas fábricas suelen estar situadas en Zonas Francas Industriales (ZFI), un territorio particularmente hostil hacia los sindicalistas, víctimas constantes de amenazas e intimidación, particularmente en Bangladesh, Fidji, India, Corea del Sur, Pakistán, Vietnam, Filipinas y Sri Lanka. En Bangladesh por ejemplo, 186 trabajadores/as perdieron sus puestos de trabajo por haber tratado de establecer un sindicato para intentar mejorar sus terribles condiciones de trabajo. En India, en la ZFI de Noida, se despidió a varios trabajadores por haber solicitado la aplicación de la legislación laboral. En Malasia se pretende prohibir la pertenencia de un sindicato a los trabajadores inmigrantes práctica que se hace con los trabajadores sudafricanos en Australia. En Birmania se han encarcelado a sindicalistas por pretender organizar sindicatos en el país y en Corea del Norte hay penas de muerte para los que pretendan organizar cualquier organización de trabajadores. El hecho es que el 1 de mayo tiene un sentido muy amplio, desde aquél 1 de mayo del 1886 en Chicago donde 350.000 trabajadores fabriles salieron a la calle para pedir la jornada de 8 horas y que culminó con la masacre del 4 de mayo y que conllevó la ejecución de los dirigentes sindicales un año y medio en un juicio amañado, ha llovido mucho, pero la lucha por los derechos sindicales sigue presente en todo el mundo. Los que nos hemos podido manifestar por estar en países libres o donde la represión sindical adopta formas no violentas lo hemos hecho también por los que hoy en día están en prisiones, amenazados de muerte, torturados alrededor del mundo en países donde las libertades no son como las nuestras. Lo hemos hecho también contra las formas de violencia antisindical no evidentes, como la coacción a representantes sindicales, la investigación de la vida privada, las entrevistas intimidatorias, las listas negras, que se dan hoy en lo que llamamos "mundo libre". Historia del 1 de mayo en la web de UGT Anuario de violaciones de derechos sindicales, 2005
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| Escrito por Jose Rodriguez | |
| martes, 02 de mayo de 2006 | |
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En la proximidad de la fiesta del trabajo es bueno reflexionar sobre la libertad sindical. En España está garantizada constitucionálmente desde hace casi 30 años, (a pesar de ello hay prácticas antisindicales encubiertas, pero podemos afirmar que la libertad sindical en España es algo cercano a la realidad. No en todos los países se dá. Por ello la CIOLS publica el anuario de persecución de derechos sindicales.








