| La fragilidad de nuestro (primer) mundo |
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Así que, de repente, nos encontramos con un Primer Mundo compuesto por el ejército y la economía más poderosos de la Tierra, un Segundo Mundo formado por la URSS y sus satélites (Pacto de Varsovia), un Tercer Mundo del que formaban parte África, la mayor parte del continente americano y del colosal continente asiático y un montón de países "civilizados", lo que después llamaríamos "mundo occidental" que, dado que militarmente -y siguiendo el símil del ajedrez- podríamos decir que tiene muchos reyes y muchos peones, pero ni una dama o torre, que se pusieron del lado de aquéllos a quienes más nos parecemos, los EUA ... Y los primeros a entregarse, a rendirse a la economía y al mundo cocacolizado que nos proponen, los europeos, canadienses y australianos ... Y tenemos la OTAN, y el Pacto de Varsovia, y la lucha entre las dos grandes superpotencias en el resto del planeta ... Peleándose por la geoestrategia y por la economía y por los recursos naturales y porque sí, sembrando la semilla (y/o regándola y abonándola constantemente) de los conflictos que se han vivido desde entonces hasta ahora ...
La fortaleza de la URSS fue disminuyendo hasta la llegada de la Perestroika ... Y murió ... Y pareció que se acababan muchos de los males ... Que a partir de aquel momento se podrían ir resolviendo los problemas originados durante la guerra fría ... Pareció que el conflicto de Palestina llegaría a una solución ... África entró en lo que pareció una línea de "modernización" y democratización (aunque se ha ido viendo que estos cambios son muy frágiles y a menudo falsos) a partir de la caída del régimen racista de Johannesburgo ... Despertó el sureste asiático como potencia económica y China empezó su abertura en el mundo (que no a la democracia o a los derechos humanos, pero sí que se empezaron a preparar para dominar la mayor parte de le relaciones bilaterales que mantenga a partir de la capitalización de su sistema económico) ... Y en Europa nos seguimos creyendo los reyes del mambo ... El eurocentrismo, con nuestra UE, nuestro €, nuestra convicción moral de ser poseedores de la verdad ética con respecto a sistema de gobierno, a derechos humanos, a formas de relación entre personas ... es decir, la fe ciega (o casi) en esta nueva religión basada en la razón, el individuo y el Estado que hemos llamado mundo occidental, con el capitalismo como gran regente económico pero con el Estado como gran corrector de desigualdades entre individuos (para los socialdemócratas) o compensador de desequilibrios en el capital (para los falsos liberales -el Estado tiene que compensar los fracasos del capital, nos pide siempre el mismo capital que previamente le había negado cualquier poder de incidencia-) ... Me detengo un momento para dejar claro que yo creo en esta "religión" ... Creo en la democracia representativa como la mejor (o la menos mala) fórmula de gobierno de cualquier organización. Creo en la idea europea de los Derechos Humanos y los Derechos Civiles y creo en las libertades individuales y colectivas ... Sólo cuestiono si creer no nos ciega a la hora de relacionarnos con el resto del mundo y si, además, no hace que nos creamos superiores de una parte e inmunes de otra a daños endémicos de la humanidad, como dejarse llevar por las pulsiones más atávicas (el miedo al otro, la envidia, el derecho propio a la propiedad -privada o pública- como verdad ante el derecho ajeno a la propiedad sobre lo mismo bien...) Y entonces nos encontramos con la guerra de los balcans. ¡En "casa"! Luchas fruto del trabajo hecho (consciente o inconscientemente, conociendo o no las consecuencias) por los agitadores de cada bando. Agitadores de las pulsiones atávicas a las que hacía referencia: miedo (y transformación de éste en odio) al otro; creencia en un Derecho superior al del otro sobre alguna cosa (un territorio, un recurso natural económicamente muy rentable ...) y el horror de las guerras de la primera mitad del siglo XX vuelve justo en medio de la Europa que va dando lecciones de democracia, integración, multiculturalidad ... Mientras tanto, las otras guerras no nos interesan (mucho). Si se matan en África, o en Asia, o en cualquier parte del mundo por un trozo del suelo o por la concesión de un recurso energético o por si eres de una etnia o de otra ... no es importante ... ya nos lo dejó claro el "poema" atribuido a Brecht (en realidad parece que es de Martin Niemoeller. Ved el enlace siguiente: http://es.wikiquote.org/wiki/Martin_Niemoeller) Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista, Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata, Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista, Cuando vinieron a buscar a los judíos, no protesté, porque yo no era judío, Cuando vinieron en buscarme, no había nadie más que pudiera protestar. Sólo fijamos la vista en estos conflictos si tenemos interés económicos en la zona o si están muy cerca. Y la UE ha seguido creciendo, y nos hemos permitido el "privilegio" de hacer ver que no formamos parte del imperio americano criticando sus acciones (desde Corea hasta Irak), pero en voz no demasiado alta, no sea que se enfaden los que nos pagaron la recuperación y reconstrucción ... Y ha llegado el "nuevo" enemigo: ¡El Islam! Vaya, ya sabemos que el Islam no es ningún enemigo, que lo son unos terroristas que se autoproclaman islámicos (o islamistas) que nos quieren hacer mucho daño a los cristianos ... Pero los planteamientos simplificados y simplificadores que los aparatos propagandísticos de uno y otro bando nos plantean a menudo parecen reflejar más una guerra "religiosa" que otra cosa ... Y todos distraídos buscando a Bin Laden y dejando de prestar atención a los vecinos. Y mientras tanto Kosovo se nos hace independiente. Y los unos lo celebran. Y los otros lo reconocen. Y a nadie parece importarle que volvamos a estar ante un caso de segregación causado por la diferencia étnica. Curioso. Y estalla el conflicto de Georgia. I Rusia, la antigua URSS, el poder muerto, la "nueva democracia" hace una demostración de fuerza bastante salvaje y nos indignamos ... sólo nos indignamos... Pero todo esto sólo viene a demostrarnos cuán frágil es este primer mundo en el que vivimos. Basado en la opulencia y sustentado moralmente en una supuesta superioridad ética del sistema y de los ciudadanos que lo conforman que se ve constantemente demostrado que no existe. Somos, todos, susceptibles de ser manipulados en nuestras vísceras para conseguir que acabemos odiando "al enemigo" ... ¿Qué es, si no, lo que hace que generación tras generación, en Euzkadi surjan "hornadas" de jóvenes dispuestos a pasar su vida preparándose para matar, matando, extorsionando, etc ... en vez de luchar por tener una vida mejor, estable, tranquila, feliz? ¿Qué hace que en Catalunya cada vez haya más gente harta y dispuesta a separarse de una España cada vez más harta de los catalanes y menos dispuesta a la separación? A diferencia del Tercer Reight, ni en Catalunya ni en España ni en Euzkadi hay un Goebbles que sigue un plan predefinido para conseguir suscitar los odios ... Por lo tanto, pues, lo que tenemos son muchos inconscientes (yo el primero) que ayudamos con nuestra vehemencia, con la demagogia y con la falta de responsabilidad (en todas partes) a exacerbar los ánimos de los pueblos, de las personas, de la gente que, si no, de otra manera, probablemente viviría tan tranquilament sin demasiados conflictos ... Y que conste que ni acuso a nadie de nada, ni creo que España esté "balcanizada" (para usar un término relativamente de moda) ni creo que esto que pasa aquí no pase, en mayor o menor medida, en todo el mundo ... Pero sí me parece interesante señalar que hace falta tener muy presente que por ser catalanes, o españoles, o europeos, o del primer mundo ... no somos immunes a caer en la barbarie más absoluta.
Artículo publicado en QMenta.cat [cat} y en QMenta.com [esp]
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| Escrito por Joan Ramon | |
| miércoles, 13 de agosto de 2008 | |
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