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El quince de febrero del 2003 bajo el universal lema No a la guerra, se produjo la mayor manifestación jamás imaginada y acaecida en el mundo contra la guerra. Millones de personas salieron a la calle para manifestarse en contra de la intervención militar en Irak, la peor expresión del ser humano, sea cual sea el motivo de la misma. ¿Qué queda de aquella ilusión por acabar definitivamente con las guerras como sistema de solución a los conflictos?
Las guerras han seguido y seguirán. Guerra por doquier, guerras civilizadas, guerras inteligentes, guerras necesarias… guerra y más guerra. La guerra de Irak, que aún sigue sirvió como detonante para que en todo el mundo (con los antecedentes del pueblo americano oponiéndose a la guerra de Vietnam) creyéramos que si la mayoría de la ciudadanía mundial salía a la calle y se manifestaba, las guerras perderían su sentido como solución. Fuimos inocentes. Los ciudadanos de los países implicados en la invasión de Irak, Australia, EEUU, Gran Bretaña, España, Italia Portugal y Polonia, esperábamos parar esta guerra y con ella las posteriores que ha habido. No fue así. El único éxito atribuible a estas manifestaciones es su globalidad, que la globalización al menos servia para unir ciudadanos de diversos países para un fin común. Fueron las primeras manifestaciones convocadas por Internet y sms cuyo éxito ha quedado plasmado en la historia. Pero su repercusión política y efectiva más bien fue escasa. Los analistas más optimistas consideran que estas manifestaciones ayudaron a un vuelco electoral en países como Italia y España, pero poco más (esto debería ser objeto de estudio y análisis). En ciudades como Madrid y Barcelona con un millón de personas en la calle desoídas a pesar de todo al final resultó que este grito de no a la guerra ante la perspectiva temporal fue inútil y estéril. Las guerras seguirán y todo lo que llevan implícito, muerte sufrimiento, barbarie. Probablemente son inevitables (nos dirán) y como es lógico pensar y decir, si no hubiese sido por algunas guerras el fascismo y el desastre absoluto para la humanidad llevaría años triunfando. Pero a pesar de ello, pensando en nosotros como especie, en el futuro, en las generaciones que vendrán, ¿son necesarias las guerras? Llegaremos a grandes avances y grandes descubrimientos tecnológicos que nos dignificarán como especie. Pero siempre nos quedará pendiente la guerra: ¿Cuándo conseguiremos solucionar los conflictos entre humanos sin la necesidad de la guerra, sin utilizar la violencia, sea esta o no justificada?
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