| ¿PSPV o PSCV – PSOE? |
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Tiempo llevamos ya discutiendo sobre el cambio de siglas de los socialistas valencianos, principalmente desde que en la ponencia política del próximo congreso del PSPV-PSOE se plantea dicha posibilidad, proponiéndose eliminar el término País Valencià de la denominación oficial del partido, sustituyéndose por Comunitat Valenciana.
Dicho cambio obedecería a la constatación de una realidad empírica, que no es otra que la identificación de la ciudadanía valenciana con la denominación oficial de nuestra Comunidad Autónoma y el escaso, si no prácticamente anecdótico, apego a la terminología susceptible de sustitución. No obstante, desde diversos sectores del partido este cambio de nomenclatura se ha relacionado con un pretendido “giro al centro” de los postulados políticos y en algún caso señalado como una “concesión a la derecha”, lo que no ha conectado muy bien con el sentir mayoritario de la militancia, mucho más de izquierdas de lo que demuestra la acción política del partido.
En un interesante artículo publicado en El País-Comunitat Valenciana (sic.), Anselm Bodoque – analista político y profesor de la Universitat de València – defiende el mantenimiento del término “País Valencià”, sosteniendo su tesis en una argumentación desde mi punto de vista claramente mercantilista. Alude el profesor Bodoque a la batalla que sostuvieron en los años 80 las compañías Coca-Cola y Pepsi por la hegemonía del mercado internacional de los refrescos de cola y que derivó en un intento de Coca-Cola de combatir a su adversario asimilándose a él, lo que a juicio del autor del artículo condujo al estrepitoso fracaso de esta compañía y a la posterior rectificación para desandar el camino recorrido. A juicio de d. Anselm, la estrategia de Coca-Cola fue percibida por los consumidores como un reconocimiento implícito de la superioridad del refresco de Pepsi y, por lo tanto, “los ciudadanos no dudarán en elegir siempre la marca original” frente a una copia que tiende a parecérsele. Señala el profesor Bodoque que si bien todos los análisis sociológicos apuntan a que la sociedad valenciana se sitúa más en el centro político que en los extremos, el hecho de que el PSPV-PSOE gire al centro supone un intento de asimilación al PP, o lo que es lo mismo, un sucedáneo con otra marca, por lo que la ciudadanía optaría, en este escenario, por la marca original frente al remedo.
Tal vez como consecuencia del empecinamiento de cierta parte de la izquierda de persistir en el uso del término País Valencià la derecha se ha apropiado, lenta, progresiva e inexorablemente de los símbolos autonómicos, incluyendo la denominación oficial, de tal manera que hoy, incluso entre las filas de la izquierda, se ha asumido esta cuestión como indiscutible. Y no es que se trate, pese a la opinión del profesor Bodoque, de una derechización del PSPV-PSOE, sino de un redireccionamiento de la acción política que no suponga la renuncia a los símbolos autonómicos y, en cierta medida, a la representación del sentimiento nacional del pueblo valenciano. Hay que tener en cuenta que el sentimiento nacional del pueblo valenciano, a diferencia de otras autonomías, no ha de confundirse con el nacionalismo político, que en la Comunitat Valenciana no tiene partidarios, sino que se ha de identificar con la adscripción o pertenencia a una realidad sociológica que diferencia claramente un país, España, de una Comunidad Autónoma, la Comunitat Valenciana. Renunciar a representar a todas las personas progresistas y de izquierdas que no tienen nada que ver con veleidades nacionalistas – ni “països catalans” – es, desde mi humilde punto de vista, un error político que el PSPV-PSOE ha pagado bien caro estos casi catorce años – y lo que queda – de gobiernos del PP, que sí ha sabido rentabilizar electoralmente esa apropiación de los símbolos autonómicos, desde la senyera, pasando por el himno y terminando en la denominación oficial que, pese a ser el resultado del consenso político entre izquierda y derecha ha sido patrimonializada solamente por la derecha. Nuestra Comunidad Autónoma se denomina “Comunitat Valenciana” oficialmente, como consecuencia del acuerdo político entre el PSOE y la UCD, la ciudadanía valenciana se ha hecho a la idea y así va a seguir siendo, gobierne quien gobierne en la Comunitat Valenciana o en Madrid ¿Entonces por qué renunciar a representar a nuestra autonomía, utilizando una denominación claramente marginal frente a la oficial? ¿Utilizar una terminología oficialmente reconocida por una ley orgánica supone renunciar a las esencias de la izquierda o hacer concesiones a la derecha, o como señala el profesor Bodoque, un error de marketing? Yo creo que no es incompatible asumir como propia la denominación Comunitat Valenciana, la senyera coronada con franja azul junto al mástil y el himno regional, con el mantenimiento de la vocación de izquierdas y progresista, socialdemócrata para más señas, del PSPV-PSOE, pese a que a mí tampoco me gustan: lo confieso, a mí me gustaría que nos denominásemos “País Valencià” y nuestra senyera no tuviera franja azul, ni corona, sino sólo el escudo de la Generalitat, pero las cosas son como son y no como quisiéramos que fuesen. Hay que mirar hacia adelante, sin perder la perspectiva ni los cimientos, pero no se puede permanecer en actitud estática mientras todo cambia, salvo que no se tenga la más mínima intención de acceder al Govern de la Generalitat, claro.
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| Escrito por Enric Casanova | |
| viernes, 19 de septiembre de 2008 | |
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