| Pongamos que hablo de algo que antes era Madrid |
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Antes era Madrid, una ciudad con los problemas de las grandes urbes, con unos habitantes sin las mismas raíces que otras ciudades españolas, con tradiciones artificiales, pero al fin y al cabo, con sus propias características. Dentro de poco no la conoceremos, la Condesa y Gallardón se están encargando de aniquilarla desde sus cimientos. Hoy leo en El País los gritos de los manifestantes de “el canal no se vende”. Por supuesto se refieren al Canal de Isabel II, ese que nos ha proporcionado una de las mejores aguas del país, que tiene su propia Fundación para potenciar la cultura y en el que ahora probablemente se encuentren doña Esperanza, don Alberto y don Jose María, ese de las Azores, que no entiendo qué pinta ahí, aprovecha la menor oportunidad para salir en la foto, como si su busto, de por si desagradable, fuese necesario para algo que no sea traernos pobres recuerdos. En realidad no se qué pinta ahí ninguno. Han creado un teatro en las instalaciones, esas mismas que quieren vender a accionistas privados. Personalmente no tengo claro para qué, pero según el panfleto de Pedro J. debe de ser la releche, idea tuya, Alberto; sin ti no hubiese sido nada, querida Esperanza. Eso sí, en la placa de inauguración parece ser que tan solo figura la lideresa de todos los madriles. Espero que no este muy a la vista. Y para celebrar evento de tanta envergadura, invitan a 900 personas, supongo que serán los futuros compradores y otros cuantos de Génova que se han apuntado, por aquello de comer gratis, y a los madrileños nos cuesta 1.229.240 euros, traducido en pesetas de las de antes, 205 millones, redondeando. Es de suponer que el menú será sustancioso. Lo que no es tan sustancioso es el gasto en la tercera edad. Mientras crean teatros, que está muy bien en épocas de bonanza, a los ancianos que viven solos les han reducido un 50% la asistencia a cargo del Ayuntamiento. Son gastos el atenderles y para eso no hay dinero. Los ancianos no pasan a la historia, los edificios duran mucho más, vale la pena. Son esas cosas que hace Gallardón con una gracia especial para que nadie se entere y pueda ir de hombre bueno, de político favorito de las masas, casi de progre de salón. No les influirá que a la hora de los postres haya unos cientos de manifestantes a la puerta gritando contra la privatización del Canal, la venta de nuestro suministro de agua. Estarán demasiado ufanos con su obra y rodeados de los suyos. También les importará un bledo que a esas horas esté cortado el Paseo del Prado por los manifestantes contra la privatización de la Sanidad Pública, habida cuenta de que se reunían en el Ritz para captar inversores. Y ¿saben por que no les importa en absoluto? Por que tienen el voto madrileño asegurado. Vergonzosamente la mayoría de Madrid es de derechas, el PSOE madrileño hace aguas y el cabeza del mismo, don Tomás, digamos que deriva hacia un lateral que no es precisamente la izquierda de verdad. Así que sin enemigos a la vista y con una ciudadanía que les apoya al grito de “alcalde lo que nos eches”, pueden derrochar los millones en cenas mientras Madrid se sigue endeudando hasta las cejas merced a que el alcalde quiere pasar a la historia con sus obras y sus túneles, que nos ha convertido, con mucha diferencia, en la ciudad más endeudada del país, con más de 6.000 millones de euros que saldrán de nuestros bolsillos en impuestos directos e indirectos. Pero es igual, aquí todo es igual, porque Madrid ya no existe, es simplemente el feudo de la Condesa y de su antiguamente adversario Gallardón, que nunca está claro a qué carta se queda ni con cuales juega. Por lo menos a la Condesa, aunque sea infumable, se la ve venir, quiere el poder, es ambiciosa, su modelo de sociedad es la yanqui, con hospitales privados, con sanidad privada y, supongo, que dejará parte para los que no se la puedan pagar. La Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública encabeza su página con un manifiesto que vale la pena leer, se lo recomiendo. Y quien menciona Sanidad también puede mencionar la Educación, o la Vivienda, o el cerrojazo a cualquier medida que proceda del Gobierno, y mientras esta señora dure, poco a poco iremos pasando a depender de capitalistas los servicios que tenían que ser sociales. Pretende el liberalismo duro y lo está consiguiendo, paso a paso, y Gallardón va detrás como un corderito, de la misma forma que fue tras Rajoy cuando medio partido se pronunciaba en contra. El va a lo suyo, a arrimarse al poder establecido y tomar medidas antisociales con lo que hay que reconocer que es un arte, y es que nadie se entere. No gusta a los panfletos de Pedro J. o los medios de la iglesia, y pasan de él, y como tampoco gusta a la parcela más progresista, también pasan de él, y mientras tanto obra con absoluta impunidad. ¿A quién le importa que deje de asistir a los ancianos?, que es la última medida que yo conozca. Mientras no esté en los medios, no existe. La Comunidad de Madrid, junto con la valenciana, con sendos dirigentes de la derecha rancia, son las más adeudas, pero se permiten invitar a cenar a 900 personas y gastar 1.229.000 euros, si algo parecido hiciese un dirigente del PSOE o una Comunidad de este partido, lo primero sería poner el grito en el cielo mediático, lo segundo decir que es un despilfarro y tendrían razón, y lo tercero es que crean teatros para tapar la crisis, que es la coletilla que se ha aprendido la derecha. Y en nuestra Comunidad, con más crisis que ninguna otra, se lo permiten, es más, se lo permitimos los madrileños, fieles seguidores en alto porcentaje de estos individuos que me resultan indeseables. Y tienen el valor de decir que un teatro será un “referente cultural mundial”. Hombre, que paguemos sus gastos, mal está, pero que nos tomen por imbéciles, ya es mucho. Madrid era un referente hace años, cando la dirigía el profesor Enrique Tierno, que fue el gran impulsor. Entonces empezó a cobrar unas señas de identidad propias. La “movida” madrileña era conocida en todas partes. El movimiento cultural, a todos los niveles, era altísimo. Entonces, y durante bastante tiempo, podiamos hablar de Madrid, si ahora lo hacemos, ya no se a qué nos estamos refiriendo. Un saludo
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| Escrito por José Luis Freire | |
| miércoles, 24 de septiembre de 2008 | |
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Antes era Madrid, una ciudad con los problemas de las grandes urbes, con unos habitantes sin las mismas raíces que otras ciudades españolas, con tradiciones artificiales, pero al fin y al cabo, con sus propias características. Dentro de poco no la conoceremos, la Condesa y Gallardón se están encargando de aniquilarla desde sus cimientos. Hoy leo en El País los gritos de los manifestantes de “el canal no se vende”. Por supuesto se refieren al Canal de Isabel II, ese que nos ha proporcionado una de las mejores aguas del país, que tiene su propia Fundación para potenciar la cultura y en el que ahora probablemente se encuentren doña Esperanza, don Alberto y don Jose María, ese de las Azores, que no entiendo qué pinta ahí, aprovecha la menor oportunidad para salir en la foto, como si su busto, de por si desagradable, fuese necesario para algo que no sea traernos pobres recuerdos. En realidad no se qué pinta ahí ninguno. Han creado un teatro en las instalaciones, esas mismas que quieren vender a accionistas privados. Personalmente no tengo claro para qué, pero según el panfleto de Pedro J. debe de ser la releche, idea tuya, Alberto; sin ti no hubiese sido nada, querida Esperanza. Eso sí, en la placa de inauguración parece ser que tan solo figura la lideresa de todos los madriles. Espero que no este muy a la vista. Y para celebrar evento de tanta envergadura, invitan a 900 personas, supongo que serán los futuros compradores y otros cuantos de Génova que se han apuntado, por aquello de comer gratis, y a los madrileños nos cuesta 1.229.240 euros, traducido en pesetas de las de antes, 205 millones, redondeando. Es de suponer que el menú será sustancioso.





