| Agitados por la película del Ché |
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1.-Fundamentalistas: si cambias el Ché por Jesucristo y el marxismo por el cristianismo verás pocas diferencias. Echarán espumarajos por la boca antes, durante y después de ver la película, debido a la “profanación” y “comercialización” del mensaje del Ché (da igual cómo sea la película, de verdad). Dentro de estos los hay que creen que el Ché era pacifista (aunque él mismo se autodenominaba como “máquina de matar”), los que admiran que fuera tan idealista (lo eran también Hitler o Mao: tampoco garantiza por sí solo nada bueno) y los que dicen que nunca se rindió y que estaba comprometido hasta el fin (no enumeraré la enorme cantidad de gente que me encantaría que se rindiera y se dedicara a jugar a la Wii en vez de ir masacrando/torturando gente en nombre de su religión/ nación/ equipo de petanca favorito).
2.- Fundamentalistas de la acera de enfrente: el Ché es el peor demonio que ha existido y existirá, debido a que mataba gente para instaurar dictaduras (oooh). Eso sí, si el que mataba gente a espuertas y organizaba golpes de estado para instaurar dictaduras (sin ir personalmente, como sí iba el Ché: el pellejo se lo jugaba) era un actor que llegó a presidente de los EEUU en los años 80 (guiño) entonces damos vivas, lo subimos a los altares y decimos que merece ser dios. Muchos de este grupo son los del grupo anterior con +30 años y muchos euros más en la cuenta corriente. El paso de los años les ha permitido seguir cometiendo los mismos errores de un modo mucho más cómodo. Lo que han aprendido no es a rectificar errores sino a moverse menos.
3.- Eminencias de la Taberna: se han comprado una camiseta del Ché, no han leído ni oído demasiado sobre él, pero emiten sentencias como si fueran su reencarnación viva. Alzan el brazo, haciendo el saludo socialista, pero con el brazo contrario al que es. Suelen decir cosas como “Jesucristo fue el primer comunista”, “el comunismo es muy bonito en la teoría, pero es imposible alcanzarlo” y similares, todas de una perspicacia y agudeza que ni Poli Díaz recién levantado de una siesta resacosa. Son un primor tiernísimo, aunque la tontería se les pasará pronto…para pasar a otras boberías similares, como tatuarse en el brazo la cara de Fernando Alonso o presentarse a ver si les cogen como concursantes de “Gran Hermano”.
Todo esto no quita que:
a) Es verdad que el Ché tuvo gónadas hasta decir basta (aunque repito que no es un valor absoluto). b) Si tenía que pasar a cuchillo a sospechosos los pasaba sin problemas (eso de los Derechos Humanos era reciente, no le llegaría la circular y todo eso). c) Su proyecto político para Sudamérica no sé yo si era mejor que lo que combatía. d) Hay un porcentaje no pequeño de conservadores que les escuece mucho que ninguno de sus ídolos clásicos (tan cancamuseros como horripilantes) despierte el 5% de entusiasmo que despierta el Ché…la verdad, ojalá el entusiasmo que despierta el Ché lo despertara Olof Palme: nos iría a todos (empezando por los que somos rojos) un poco mejor (o no). Pero quien puede combatir con la imagen de un tío que renuncia a un chollete estatal con despachito y todo para irse a dar machetazos en plan Kratos a la selva de Bolivia…ah, es que el pueblo, diga lo que diga, le pone el romanticismo (o lo que sea) de los de antes.
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| Escrito por Raúl Sánchez (Lüzbel) | |
| jueves, 25 de septiembre de 2008 | |
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