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Leí esta sentencia allá por el 1979 escrita en una pared de la Diagonal de Barcelona. Era una especie de revelación: ante mí vislumbré una única opción de futuro. Pero no, no fue así… ¡Cómo han cambiado los tiempos! Antes un idiota funcional con enchufe y suerte llegaba allá donde su inutilidad lo proyectaba. Pero hoy en día cualquier parecido con lo anterior es pura coincidencia.
En estos tiempos de post-post-post modernidad la sentencia de la Diagonal es errónea. Más bien habría que substituirla por la siguiente: Señora, si tiene un hijo, (o hija que con el rollo de la paridad esto funciona), cabroncete, no lo tire, puede llegar lejos, pero muy lejos en política. Porque no nos engañemos, los estudios y las titulaciones universitarias para nada sirven en política, a no ser que sea en las especialidades médicas de proctología o ginecología. Además, los últimos de la facultad, suelen ser los primeros en la política por lo que no debe extrañarnos que un médico sea el encargado de la policía, un jurista de los deportes y un economista de la sanidad. ¡Ep!, pero no hay que dejarse llevar por equívocos: los estudios son necesarios, aunque las disciplinas imprescindibles para la política sean el lanzamiento de cuchillo con los ojos vendados, el zancadilleo haciendo la vertical, el escupitajo ingravitatorio y otras técnicas y ciencias sólo al alcance de pocos, pero que de muy pocos y tenaces pupilos. Y, algo que solemos obviar, cuando pensamos en política sólo nos acordamos de primera línea, cómo si no hubieran políticos de tercera regional. De la misma forma que todo el mundo conoce a Ronaldiño nadie recuerda y aprecia, a excepción de los suyos, de aquel gran jugador de tercera regional llamado Manuel Fernández con aquel gol de vaselina a José Piñero portero invicto hasta la séptima jornada ligera. Los políticos de tercera regional se diferencian de la gran masa de la población en que su sueldo no se ajusta a la media, es decir cobran muchísimo más que una cantidad indeterminada entre mil y mil quinientos euros, la supuesta media que dicen las estadísticas oficiales cobramos los españolitos. Estos políticos de tercera nunca son despedidos o retirados Eso sí los reciclan, en funciones pero casualmente nunca en el sueldo, con lo que al final por calentar una silla y vigilar que el portero del departamento de sanidad que es un enchufado del partido de la oposición, amigo del hijo de la amiga de la prima segunda de la vecina de la torre adosada de la consejera, está cobrando un sueldo de cuatro mil euros mensuales, dietas a parte, porque a parte de vigilar hay que comer. Como sutil ejemplo en mi memoria un individuo que sin llegar a superan las competencias matemáticas básicas de la ESO llegó, por breve tiempo, a ser Gerente del Ayuntamiento. Una heroicidad reconocida y un esfuerzo titánico para alguien que solo sabe sumar y restar. Como decía, ¡Hay que ver cómo cambian los tiempos! Antes un pringadillo tonto, pero formado tenía ante si un sinfín de posibilidades. Se acabó, la era contemporánea terminó, seguramente con los atentados de las Torres Gemelas. Ahora una nueva era se inicia, silente y de momento anónima ante nuestras narices. Tan sólo nos queda una súplica por decir a los nuevos señores de esta también nueva era: respetad a aquel hijo tonto que podía haber llegado a ministro, porque listillos; vosotros no estáis exentos de tener un hijo tonto.
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