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Cuando la muerte venga a visitarme que me lleven al sur donde nací, que aquí no hay dios que pague un nicho para nadie, pongamos que hablo de Madrid. Quién duda que la muerte es un negocio. Según se va acercando la persona aparece una bandada de vendedores de coronas, vendedores de lápidas, de crucifijos, etc., y un mes después aún se reciben ofertas de mármoles con dos lugares para las flores y un crucifijo o similares. Aquí desde que naces hasta que mueres, todo se vende. Y lo mismo pasará en todas partes, no lo dudo. Y por muy execrables que sean algunas actuaciones, no tienen ni punto de comparación con las ventas o hipotecas de Madrid al por mayor.
La condesa y lideresa de Madrid, vende hospitales, lo ha hecho con los ocho nuevos, y con unos resultados que avergonzarían a cualquiera. Según publicaba ayer el diario gratuito 20 Minutos, de cada 100 casos que entran en estos centros gestionados por empresas privadas, entre el 5 y el 10% son síndromes coronarios agudos e ictus, dos patologías que estos no pueden atender porque no han puesto medios, y al parecer es fundamental dar una respuesta en menos de tres horas, por lo que tienen que ser trasladados urgentemente a los antiguos hospitales, que también quiere privatizar la lideresa Aguirre. Según fuentes del Summa que cita el diario, pasan entre 60 y 90 minutos desde que el paciente entra en las nuevas urgencias privadas hasta que llega a los hospitales antiguos. Según la Consejería de Sanidad ese tiempo se reduce a 17 minutos ¿hay alguien que se lo crea? Estoy seguro que cualquiera que haya ido a urgencias, no, eso se tarda en mostrar la cartilla de la Seguridad Social. Y no es solo que privatice la Sanidad, es que la lideresa o Güemes o Cospedal, tienen la poca vergüenza de reclamar 418 millones de euros que José Luis Rodríguez Zapatero había prometido a la Comunidad de Madrid, como anticipo de la recaudación de impuestos, y Aguirre insiste en que si no hay dinero, que lo saque de otro sitio. Y Cospedal afirmó que el PP va a reclamar al Presidente lo que considera “un ataque a la salud pública” que cifró en 3.000 millones de euros. Entiendo que el verdadero ataque a la Sanidad es la creación de unos hospitales que han entregado a manos privadas, que no cumplen los servicios mínimos pues muchos pacientes tienen que ser trasladados (calculan que en lo que va de año pueden ser entre 9.000 y 18.000) y que además hay planes de venta de los hospitales que funcionan y que están masificados. Los hospitales nuevos se los ha llevado el mejor postor, para los antiguos al parecer buscarán compradores. El agua que bebemos está en subasta, aquí se vende todo. Lo único que se debería vender, y no es posible, son los túneles que Gallardón ha realizado en Madrid, y que la mayor parte no sirven de nada, y además funcionan mal porque se inundan. Pero son nada más que 6.000 millones de euros lo que se ha gastado haciendo agujeros, el doble de lo que Cospedal valora la Sanidad. Y quieren pleitear porque no les llega el anticipo. Solbes decía que pasan el dinero a las Comunidades para este concepto y cada una lo gasta como quiere, y habría que ver a qué se dedica. En Madrid no lo se, pero no me creo que sea en Sanidad, más fácilmente será en fiestas en el Canal o similares. Ya firmaría yo por ver el balance real de la Comunidad, lo que se ingresa y lo que se gasta, de dónde provienen los ingresos y a dónde van. Los números del Ayuntamiento si están mucho más claros. Según “Público” se debían 1.167 millones de euros cuando Gallardón llegó al Ayuntamiento, y hoy se deben 6.366, no está mal para cinco años que lleva. La buena noticia es que los bancos no le dan un euro, o lo dan a precios muy altos, necesitaría el respaldo del Estado, y Solbes ha dicho que ni sueñe que el resto de los españoles vayan a pagar sus obras faraónicas. Así, nuestro querido alcalde y bien valorado por la opinión pública, Ruiz Gallardón, ha anunciado, en frases del diario El Plural, la paralización de todas las obras que no estuvieran adjudicadas. Lo que significa que los planes sociales de educación y mayores no se llevarán a cabo, pero sí los referentes a las potenciales olimpiadas de Madrid, pues están en construcción. Personalmente prefiero institutos, colegios, guarderías, centros de día para mayores, etc., antes que campos de tenis, al fin y al cabo ya utiliza la plaza de toros para esos fines. Así que estamos hipotecados más allá del cuello. Al día, hay que pagar ¡750.000 euros! de intereses por los préstamos a los bancos (fuentes de El Plural). Y como las obras en marcha siguen adelante, subirá la deuda, y a precio más caro, porque ya sabemos en qué estado está el tema crediticio, y el ayuntamiento madrileño, el más endeudado de toda España, no es precisamente el cliente saneado al que prestar dinero. La cantidad de agujeros que ha hecho, la vamos a pagar todos los madrileños durante un montón de años, salvo que haga lo que la lideresa, que los privatice y así pagamos peaje por andar por Madrid. Espero que no me oiga y se le ocurra, porque yo del PP me creo cualquier cosa, con eso de que son liberales… pero deben de serlo a conveniencia, porque pedir dinero al Estado sí piden, eso sí. Que intervenga no, que pague sí. Y es que no importa, como decía anoche Gabilondo en la Cuatro hablando de las financieras, no se piden responsabilidades, nadie se avergüenza, los culpables salen en los medios dando opiniones teóricas, y es lo mismo que pasa en Madrid, ni un mínimo de rubor, una, por vendernos, otro, por hipotecarnos. ¿Será interesante para el Santander, que todo lo compra, adquirir también este producto? No me extrañaría, teniendo un edil y una presidenta que hagan lo que hagan van a ocupar ese cargo hasta que se jubilen, puede ser un negocio. Y eso pensando en que les llegue el día de la jubilación, porque en el PP no ocurre, ahí está Fraga. Eso sí, a quien se quiere marchar, le buscan puesto, no hay más que ver la jugada de la lideresa con la Caja de Ahorros de Madrid y su empeño, que terminará consiguiendo, de poner de presidente al “rey de las finanzas”, al Sr. Pizarro, la estrella de un día de los populares. Señores, esta ciudad es un chollo. Unos servicios públicos privatizados, no dan gastos, los inversores se embolsaran sus beneficios. Una ciudad endeudada hasta la saturación, pero lo pagaremos los madrileños hasta el último euro que se gaste el alcalde, ¡faltaría, ya nos hemos acostumbrado a estar de rodillas!. Hay quien dé más.
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