| Abofeteando a los mercados (I) |
|
|
La imagen mental que tengo estos días es la de los gobiernos de Europa y Estados Unidos sentados al lado de un paciente que ha perdido el conocimiento y está dejando de respirar, tratando de resucitarlo a base de darle bofetones, masajes cardiacos y tirarle cubos de agua fría en la cara a ver si reacciona. El paciente es el sistema financiero global, especialmente el mercado de crédito, y los "remedios" van desde planes de rescate a recortes de los tipos de interés, un poco a la desesperada.
En Estados Unidos la reacción ha sido especialmente preocupante. El gobierno federal está actuando en la más pura tradición de la administración Bush; confundido, torpe, con aire dramático y tratando de arreglar el problema equivocado. Sólo la Reserva Federal parece saber qué está haciendo, pero sin su hermano mayor político no puede llegar demasiado lejos. Los europeos mientras tanto están de acuerdo sobre quién es el culpable (Estados Unidos) y tienen una idea esencialmente correcta sobre qué está pasando, pero siguen discutiendo acaloradamente cómo curar al paciente y probando soluciones cuando nadie les mira. Japón parece estar admirando la belleza del colapso con espíritu zen. De momento el órdago de posibles soluciones es difícil de seguir; miraré de comentar un poco caso por caso. 1. Nacionalización parcial en Inglaterra: es algo parecido a lo que muchos economistas americanos proponían para el plan de rescate en Estados Unidos; la diferencia es que un Primer Ministro puede aprobar estas cosas de forma rápida y eficiente. Me parece una buena idea: los bancos consiguen más capital gracias a la inversión del estado, y los contribuyentes a medio plazo recuperarán el dinero, ya que son de hecho accionistas. El estado puede "tapar" con su inversión las hipotecas malas, recuperando la confianza del mercado en esas entidades. El problema es que es una solución con cierto riesgo (como cualquier inversión) y puede ser difícil de gestionar; el estado no es el mejor de los banqueros. Hecho bien, sin embargo, es una muy buena idea. 2. Compra de activos de calidad en España: según cuentan las crónicas, el sistema bancario español no tiene un problema demasiado grave en cuanto a activos basura en sus cuentas; el gran problema es la falta de liquidez en los mercados. Están sanos, pero nadie da crédito a nadie en ningún sitio, así que no pueden sacar dinero con facilidad, y operan entre chirridos, como si les faltara aceite. Si esta explicación es cierta, la idea del gobierno español es en teoría correcta; el gobierno invierte en activos de los bancos a cambio de dar esa liquidez. A medio plazo esas inversiones se recuperarán bien. Parece una buena idea. 3. Bajada de tipos: porque los mercados están llenos de frikis bipolares. En teoría no son el origen del problema, pero las bolsas tienen el automatismo de subir cuando bajan los tipos. Reducirá el pánico y hará el trabajo de los gobiernos algo más fácil, ya que tendrán que trabajar un poco menos para desatascar el crédito, pero no es un gesto demasiado significativo, más allá de su fuerza simbólica para paranoicos. El plan de Estados Unidos es bastante torpe y chapucero, y requiere más discusión. Lo explico mejor luego. Por desgracia, tiene el pequeño problema que si no funciona bien puede hacer todo lo visto arriba totalmente inútil. La protección de los depositos es buena idea, pero un poco marginal; hablaré más luego.
|
Ningún comentario guardado
mXcomment 1.0.3 © 2007-2008 - visualclinic.fr
License Creative Commons - Some rights reserved
| Escrito por Roger Senserrich | |
| jueves, 09 de octubre de 2008 | |
| < Anterior | Siguiente > |
|---|
RSS


La imagen mental que tengo estos días es la de los gobiernos de Europa y Estados Unidos sentados al lado de un paciente que ha perdido el conocimiento y está dejando de respirar, tratando de resucitarlo a base de darle bofetones, masajes cardiacos y tirarle cubos de agua fría en la cara a ver si reacciona. El paciente es el sistema financiero global, especialmente el mercado de crédito, y los "remedios" van desde planes de rescate a recortes de los tipos de interés, un poco a la desesperada.






