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Nacionalizar y defensa nacional |
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Evo Morales acaba de firmar un decreto de nacionalización de los recursos energéticos de Bolivia. Todavía no se conoce el alcance real de la medida, pero supone un revulsivo muy potente en la economía internacional globalizada.
Lo hace, además, después de la cumbre “alternativa” de la Habana, junto con Chávez i Castro. El izquierdismo populista , totalitario o no, ha lanzado su envite. De momento la respuesta internacional es de cautela y de un cierto asombro al volver a oír la temida palabra “nacionalización” en un país del tercer mundo. Por mucho menos Morales hubiera caído ya si esta medida se hubiera llevado a cabo en los tiempos de la guerra fría y de la dinámica de bloques. En ese contexto el mensaje hubiera sido muy claro; “nos pasamos al socialismo”, “nos cambiamos de bando”. Pero qué lectura cabe hacer hoy, después de que Fukuyama ya anunciara el fin de la dialéctica histórica?
Desde Porto Alegre a Davos se ha estado revisando el proceso de globalización de la economía, o lo que es lo mismo, el triunfo de la economía de mercado y los intentos de crear una alternativa viable, desde la socialdemocracia clásica hasta el comunismo trasnochado, pasando por varios grados de izquierdismos, indigenismos, planteamientos alterglobalizadores, etc,etc. En el caso concreto de Latinoamérica todavía no ha llegado a los cenáculos de la creación de opinión pública europea la reflexión (o la información) de cuál es el papel que están jugando las multinacionales europeas en esos países (¿?). Parece evidente que tras la entrada de estas empresas en las economías latinoamericanas, en parte han contribuido a su desarrollo macroeconómico, han mejorado la productividad y aumentado la producción de los correspondientes sectores, la introducido la mejora en el servicio, y finalmente han mejorado sus cuentas de explotación. Pero por otro lado han tenido que subir precios, intensificar la explotación de los recursos naturales, precarizar las relaciones laborales, etc. El balance puede no parecer tan negativo a ojos europeos, pero sí lo es para capas cada vez más amplias de aquellas sociedades que sufren directamente un crecimiento económico desigual y la sensación de sucumbir a una segunda oleada colonizadora, esta vez no por parte norteamericana sino europea y española. Bolivia ha respondido con la nacionalización para defender su “dignidad nacional”, pero hay otros países europeos como Francia o Italia, que también responden con medidas proteccionistas aunque políticamente más correctas.
Comentarios de los usuarios (5)
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Escrito por Jaume Collboni
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domingo, 07 de mayo de 2006 |
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