| ¿Somos todos autistas? |
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El autismo es un trastorno del desarrollo que, entre otras cosas, afecta principalmente a la forma de relación interpersonal. Dejando de lado la definición ortodoxa propuesta por la DSM-IV de la Asociación Americana de Psiquiatría y ampliando el espectro del término, ¿No podemos considerar que es la nuestra una sociedad donde las relaciones están algo enrarecidas?
El liberalismo económico junto con la concepción del hombre moderno legitima unas relaciones pretendidamente “objetivas”. La relación entre médico y paciente ha de ser objetiva, la del maestro y alumno ha de ser objetiva, la del empresario y trabajador ha de ser objetiva. ¡Todo y todos hemos de ser objetivos! El pensamiento único también defiende esta objetividad abogando que lo económico ha de primar sobre lo social ¿Y que hay más social que las propias relaciones humanas? ¿Qué hay más social que la forma de interactuar y de abordar nuestros conflictos, deseos o necesidades interpersonales? Sin duda, se puede afirmar que el liberalismo no es solo un conjunto de principios económicos y políticos, sino que también lleva asociado una determinada forma de relacionarse. En la sociedad del mercado libre los individuos se sienten solos: la objetivización que, promueve el capital a favor del propio capital, castra determinadas capacidades como la empatía o la identificación tan necesarias para desarrollar conductas prosociales convirtiendo esta sociedad en el “Mundo Feliz”, anunciado por Aldous Huxley, en el qual las emociones y sentimientos se llegan a concebir como amorales. Podría considerarse ésta una tesis exagerada pero ¿de verdad alguien cree que una junta directiva podría trasladar una empresa a otro país donde los costes de producción le resultan menores si fuera empática con los trabajadores que se quedan en la calle y las familias de éstos? Desde luego que no. ¿O que el presidente de algún país potentado podría declararle la guerra a otro menos potentado si se identificara con las posibles víctimas de los bombardeos y ataques? Desde luego que no. Para justificar las anteriores acciones, alguien podría decir que, en ocasiones, los grandes hombres y las "grandes juntas" han de tomar decisiones que implican sacrificios de todo tipo (en estos se incluyen sacrificios humanos que, aunque para ellos solo sean números y estadísticas, lamento decirles tienen nombres, apellidos y una identidad tan válida como la suya); pero la ecuación a través de la cual "menos sentimientos implica mayores beneficios" tiene algo deshumanizadora que no convence. Pero dejemos de lado los asuntos de estos "grandes hombres" y vayámonos al terreno de lo mundano, en el cual la ecuación "menos sentimientos implica mayores beneficios" también va cuajando. Esta ecuación, tan útil para los "grandes asuntos" (según algunos), se va extendiendo en la vida cotidiana a través de los modelos publicitarios y televisivos donde la telebasura promueve, valga la redundancia, una basura de relaciones cargadas de peleas, discusiones y demagogia barata. La teoría de la mente, esa capacidad a través de la que nos representamos mentalmente nuestros propios pensamientos, deseos y necesidades y los de los demás parece ser que es el punto donde se centra el trastorno autista. Y, salvando las diferencias, ¿no os parece que el neoliberalismo, ayudado por los mass media, no facilita para nada el desarrollo de esta capacidad, sino que la inhibe y la aliena? ¿No os parece que, en definitiva, nos estamos volviendo todos algo autistas? (1)Las personas con trastorno autista pueden mostrar una amplia gamma de síntomas de comportamiento, en el cual se incluyen hiperactividad, ámbitos de atención muy breves, impulsividad, agresividad, conductas autolesivas y, sobre todo en niños, rabietas. Puede haber respuestas extrañas a estímulos sensoriales. Por ejemplo, límites elevados de resistencia al dolor, hipersensibilidad al sonido o a ser tocados, reacciones exageradas a la luz y los olores y fascinación por ciertos estímulos.
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| Escrito por Isabel Rodríguez | |
| jueves, 11 de mayo de 2006 | |
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El autismo es un trastorno del desarrollo que, entre otras cosas, afecta principalmente a la forma de relación interpersonal. Dejando de lado la definición ortodoxa propuesta por la DSM-IV de la Asociación Americana de Psiquiatría y ampliando el espectro del término, ¿No podemos considerar que es la nuestra una sociedad donde las relaciones están algo enrarecidas?







