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Las desgracias nos impactan más cuando les tocan a alguien conocido. El cantante Bono lo sabe muy bien, y por eso quiso poner los nombres de todas las personas que habían muerto de SIDA en un día en la edición especial que el diario The Independent dedicó a recaudar fondos para la lucha contra esta enfermedad. Sabe que resulta más difícil desentenderse del dolor y el sufrimiento cuando le ponemos un rostro a cada número de las frías cifras estadísticas.
Por eso impactan tanto las imágenes de Jonathan Taylor, que ha captado el rostro de los olvidados durante sus viajes por Asia. Enfermos y discapacitados languideciendo en un hospital vietnamita. Dos borrachos peleándose en un barrio bajo.Un grupo de jóvenes masajistas en un local de Bangkok.
La serie de Taylor sobre la industria del sexo en Thailandia es especialmente dolorosa cuando muestra el retrato de una niña, sentada en la cama, cabizbaja, ha sido vendida por sus padres a una edad en la que debería estar yendo al colegio. La decoración colorida y los peluches que la rodean acentúan su corta edad, y eso hace más escalofriante aún la situación.

Comentarios de los usuarios (1)
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Escrito por Mireia Ortega
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miércoles, 17 de mayo de 2006 |
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