| Alegato contra los episodios de especulación |
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J.K. Galbraith ha sido uno de los economistas keynesianistas mas importantes de los últimos años, de obligada lectura para cualquiera que crea que una economía sana no tiene porqué estar opuesta a un proyecto socialdemócrata. En este artículo reseño una de sus obra "Breve historia de la euforia financiera", un análisis crítico de los episodios de especulación al que el capitalismo tiende de forma periódica.
La machacona ideología neoliberal nos ha explicado que los mercados son perfectos y que si no lo son es por culpa de las ingerencias del estado o de las instituciones y del proteccionismo de ciertos bienes, servicios y puestos de trabajo. Pero aunque esta doctrina se da de bruces con los datos reales, los defensores del neoliberalismo son capaces de continuar con su labor proselitista aunque haya episodios que se repiten con periodicidad que demuestran que el mercado ni es perfecto, ni es capaz por sí solo de generar oportunidades para todos e incluso tiende a comportamientos antieconómicos. Uno de ellos, posiblemente el más dramático son los episodios de euforia financiera. En el libro de Galbraith se analizan algunos de estos episodios: desde la euforia inversora en bulbos de tulipanes en Holanda a los bonos basura de finales de los 80, pasando por las falsas minas de Luisiana, el crack del 29, la crisis de la IOS de finales de los 60, o las oleadas de préstamos a latinoamérica de finales de los 70 (préstamos que aún están pagando aquellos países y que provocaron el hundimiento del ahorro y del préstamo en EEUU). Galbraith alerta de la estupidez de estos episodios, con unas características comunes: la propuesta de inversión con una base poco sólida, donde se apalanca mucho más valor invertido que el valor real o que la posibilidad real de beneficios, una primera fase de crecimiento de las acciones o del objeto de especulación con un contagio eufórico a nuevos inversores que pretenden sumarse a la primera oleada de enriquecimiento y que ayudan a que el precio del objeto de especulación siga subiendo y un final dramátcio cuando inversores se dan cuenta que su inversión está apalancada en algo que tiene un valor real varias veces inferior a las cantidades invertidas, o que las espectativas de beneficios reales son mucho menores y comienza de golpe las ventas que hacen desplomarse los precios del objeto sobre el que se especula en una corriente de pánico. El resultado son miles de personas arruinadas y una recesión economía que dura años. Para Galbraith estos episodios, de los cuales reciéntemente hemos tenido la crisis de las punto com o en España el caso de los sellos del Fórum filatélico, responden a la ausencia de memoria en asuntos financieros, que hacen olvidar rápidamente los desastres anteriores y a la engañosa asociación de dinero e inteligencia y son propios del mercado no simples aberraciones de este. Con respecto a la falsa asociación de capacidad económica e intelgencia, Galbraith la describe:"En toda actitud favorable a la libre empresa subyace una acusada tendencia a creer que cuanto más dinero, ingresos o bienes tiene un individuo o si está asociado a ellos, más profunda y más exigente es su percepción de los asuntos económicos y sociales." Como indica Galbraith la posesión de mayores ingresos no tiene porqué ir asociada a una mayor inteligencia financiera, puede significar que la persona es ha tenido un enriquecimiento ilícito, puede ser fruto de una herencia, de una serie de circunstancias afortunadas, o incluso que personas que hayan mostrado inteligencia en el pasado no es garantía de que no vayan a equivocarse en el futuro. Tampoco la dirección de grandes empresas o cargos importantes en las instituciones financieras garantizan esa inteligencia "a menudo están allí porque su talento luchador es el más predecible y el menos temible burocráticamente.". En definitiva los episodios de especulación nacen de esas dos carencias originales: el creer que estamos inmunizados a los errores de episodios anteriores y la confianza ciega en los gurús económicos por asociar su dinero a su inteligencia financiera. Para Galbraith el peor error de las burbujas especulativas y que explica el porqué su repetición, es que al final de un episodio en el que la burbuja especuladora explota el análisis de las causas no se hace a fondo: hay demasiadas personas, intereses e incluso las propias instituciones que tienen que investigar implicadas. La opción del "cabeza de turco", normalmente el "gurú" económico que antes ha sido ensalzado, es la más fácil para todos. Cuando una de las verdaderas claves para entender la burbuja es que no se hubiera dado si los inversores no hubieran creído en el dinero fácil y los grandes beneficios rápidos. De ahí que la propia ambición especulativa haga que los que hayan participado (y se hayan visto perjudicados) no se planteen que parte responsable del desastre son ellos y el no plantearse en que estaba apalancada su inversión. Incluso se intenta achacarle las causas a los mecanismos de intervención que han permitido que la burbuja fuera menos catastrófica, la cuestión es evitar la razón esencial: el mercado tiende a mecanismos antieconómicos y este es uno de ellos. El achacarle a la inflexibilidad de los bancos centrales, a los impuestos, a los tipos de interés, a un cambio en la política comercial de un país, a los mecanismos de control legales de los mercados financieros, etc.. ha sido la tónica desde el crack del 29, ignorando que las burbujas especulativas y el apalancamiento de una gran inversión sobre un valor real mucho más pequeño es cosustancial del mercado y que se ha dado incluso en los mercados financieros más liberalizados y menos intervenidos y controlados. Curioso echarle las culpas a los mecanismos que luego tienen que actuar, mediante intervención, para paliar los peores efectos de estas burbujas especulativas. Tal vez deberíamos tomarnos un poco más en serio la admonición de Galbraith de que en el futuro se continuarán dando episodios de especulación catastróficos cuando en España (pero también en otros países) puede que estemos en riesgo de estar a mitad de un episodio de euforia inversora en el mercado de la vivienda.
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| Escrito por Jose Rodriguez | |
| martes, 23 de mayo de 2006 | |
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J.K. Galbraith ha sido uno de los economistas keynesianistas mas importantes de los últimos años, de obligada lectura para cualquiera que crea que una economía sana no tiene porqué estar opuesta a un proyecto socialdemócrata. En este artículo reseño una de sus obra "Breve historia de la euforia financiera", un análisis crítico de los episodios de especulación al que el capitalismo tiende de forma periódica.







