Inocente pregunta, pero quizá la construcción social del concepto de grupo, de comunidad, no está exento de perversidad como en otro tiempo lo tuvo (y seguramente aún lo tiene) el concepto de nacionalismo para justificar los intereses de las burguesías locales en las sociedades pre-capitalistas y capitalistas.
Actualmente la defensa de los derechos e intereses de grupo, algunos imprescindibles y necesarios para el avance democrático y de los derechos humanos, esconde (aunque su fin sea loable) una parcelación de la realidad social, o dicho de otra manera la justificación de unas diferencias y la justificación por parte del grupo social mayoritario de un valor absolutamente denigrante como es la tolerancia (para el tolerado).
Según el diccionario tolerancia es el respeto y la consideración hacia las opiniones o prácticas de los demás, aunque repugnen a las nuestras. Fantástico, hay que tolerar a las minorías, de magrebís, latinos, taxistas, fans de Bustamante, ginecólogos, asiáticos, toreros, aficionados a la petanca y un largo sinfín de colectividades por que son minorías y nosotros demócratas herederos de la tradición judeocristiana aplicamos sobre ellos la tolerancia, lo que antes era el perdón sincero y benevolente de la Iglesia en todo su poder redentor, ahora la tolerancia la hipocresía laca versión post-revolucionaria de la misma tradición. Hay que tolerarlos, aunque nos repugnen. Estos grupos diferentes, cómo no, tienen derechos, porque en el fondo son ciudadanos como el resto, aunque hagan cosas, tengan prácticas, pongan nombres y credos que el resto no concibamos como normales ni mayoritarias (no hace falta llegar a la repugnancia como el diccionario nos indica). Hay que defender sus derechos.
Craso error, quizá olvidamos que precisamente o fundamentalmente son iguales, personas con el derecho a ser lo que ellos quieran ser, a venir de donde quieran o puedan, en definitiva son nombres no adjetivos que los identifican y reducen a un grupo. Los derechos, la igualdad la justicia, la libertad, la democracia son para personas no para colectivos. No existen comunidades con derechos morales, existen personas que si quieren pueden pertenecer o no, identificarse o no a una comunidad, están en su derecho pero son primeramente personas morales, no parte de comunidades morales. Los iguales, las personas, no se toleran. Las personas dialogan, hablan comparten, discuten, acuerdan, viven, conviven....
El problema es que insisten en la discriminación positiva hacia ellos; es decir, en que les paguemos sus diferencias. Una cosa es aceptar las diferencias, otra que cualquier diferente pase el "platillo" y quiera vivir a costa de los demás. No queréis aceptar que de lo que se habla es de dinero: robar a todos para hacer justicia con el diferente. Solo tengo que inventarme un grupo identitario, buscar al partido o lobby que lo promueva frente a la sociedad (vender tu problema como un "problema social" o como un "bien común") y "a vivir que son dos días". Vaya jeta!
Excelente artículo Excelente artículo, que comparto integramente. En la misma linea argumentl y manera mas que sospechosa, en la hegemonia del dolar pueden estar las...
tonterias... Suponiendo que Dios no existiera, y solo existiera la vida, si solo tienes la vida y no hay más después de ella: Entonces ¿Por qué pierdes tu tiempo...