| Transporte público y libertad de mercado |
|
|
| Escrito por Antonio Linde | |
| viernes, 03 de febrero de 2006 | |
Los nuevos liberales pretenden que el mercado sea la mano invisible que regule las relaciones entre las personas, aunque casi siempre nos cuelan de rondón un peaje al resto de los ciudadanos. Vemos el caso del transporte público.
Para acercarnos a esa idea neoliberal, podríamos reducir los impuestos que se destinan a sufragar el déficit del transporte público y que fueran los usuarios quienes abonaran el coste total del servicio, con lo que el precio de los billetes estaría entre 1,33€ y 1,63€ por viaje (para usuarios de la T 10 de una zona): entre el 100% y el 150% más. Seguramente este incremento comportaría una disminución de los usuarios, lo cual ocasionaría una nueva subida del precio de los billetes, y así ad infinitum.
Enfrente tenemos al vehículo particular: su propietario/usuario asume el 100% de su coste (seguros, combustible, mantenimiento, etc). Una lectura neoliberal y pacata diría que retraer (vía impuestos) dinero al propietario del vehículo particular para entregarlo a un conjunto de usuarios del transporte público (que se niega a asumir el 100% del coste que supone) es cuando menos anti-económico y produce distorsiones de las relaciones sociales. Y todo porque la proposición inicial, como casi siempre que hablamos de libertad económica, es falsa: el propietario del vehículo particular no asume todos los costes sino que nos endosa a los demás buena parte de los “engorros” que genera:
Y así podríamos seguir hasta el infinito. El proceso es siempre el mismo: socializar el coste y privatizar el beneficio. Ni tan siquiera los neoliberales pueden sostener que sea lícito “apropiarse” de lo común para obtener beneficios privados. |
| < Anterior |
|---|
RSS


Los nuevos liberales pretenden que el mercado sea la mano invisible que regule las relaciones entre las personas, aunque casi siempre nos cuelan de rondón un peaje al resto de los ciudadanos. Vemos el caso del transporte público.
Para acercarnos a esa idea neoliberal, podríamos reducir los impuestos que se destinan a sufragar el déficit del transporte público y que fueran los usuarios quienes abonaran el coste total del servicio, con lo que el precio de los billetes estaría entre 1,33€ y 1,63€ por viaje (para usuarios de la T 10 de una zona): entre el 100% y el 150% más. Seguramente este incremento comportaría una disminución de los usuarios, lo cual ocasionaría una nueva subida del precio de los billetes, y así ad infinitum.





