| Del buen uso de la disidencia |
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En francia hay un ejercicio que se llama disertación. A uno le dan un « sujet » que no es otra cosa que un tema. Puede ser un enunciado como « El principio de igualdad en los servicios públicos » o una pregunta como « En qué medida los servicios públicos son públicos ».
Pero también pueden ser citas de individuos o autores mas o menos famosos, (yo por ejemplo tuve que hacer una sobre la definición de Hauriou del orden público). A partir de ese « sujet » uno tiene que sacar tela de escribir entre seis y ocho páginas (nada más y nada menos) y en derecho concretamente tienen que estar siempre divididas en dos partes y dos subpartes.
Aquí no voy a hacer partes y subpartes (aunque si me leeis habrèis notado que cuando se trata de algo serio si las hago) sino que voy a dejar suelto el espíritu del anarquista que un día fui para responder a la pregunta. ¿qué es la disidencia? Disidir significa según la RAE (egocrata, disculpame) « Separarse de la común doctrina, creencia o conducta ». Para separarse, hay que estar antes unido a algo, es decir, hay que formar parte de algo. En este sentido, se puede decir que la palabra disidencia implica pertenencia previa. En otras palabras, disidencia es un termino unido al individualismo, el individuo puede separarse del grupo mediante la disidencia para reafirmar su individualidad. En otras palabras, ser un grano en el culo del grupo. La pràctica de la disidencia es algo que adoro. Aplicado a la política, entiendo que la disidencia significa separarse de la idea común, pero para ello, es primero necesario pertenecer a ese grupo. Disidir en este sentido es distinto de rebelarse. Disidir implica decir « soy uno de los vuestros pero pienso distinto » mientras que rebelarse implica « soy uno de vosotros y quiero dejar de serlo ». La rebeldía, sin embargo, es algo que no soporto. La rebeldía significa afirmarse en tanto que individuo como libre pensador, como único e irrepetible, pero sobre todo, como falto de compromiso con una idea o con algo. El rebelde está solo, el disidente está acompañado. Al manifestarse como rupturista, el rebelde quiere terminar con todo lo que le rodea, quiere imponer su propio orden, mientras que el disidente adopta la socrática actitud de beber la cicuta al tiempo que demuestra que están equivocado. Yo personalmente, soy un disidente, y Berlin Smith, aunque le haga gracia, también es un disidente. Encuentro a la disidencia dos utilidades a primera vista. En primer lugar, ser disidente ayuda a uno a sentirse vivo. Desde el momento en que el hombre es hombre porque dice « yo », ser disidente significa que uno tiene vida propia, que uno es fiel a sus convicciones por encima de serlo a los dictados del grupo. Cuando uno es de izquierdas o de derechas, es decir, cuando uno tiene un militancia política explícita, tiene a menudo que aceptar un popurrí nihilista, mas basado en aquél término futbolero de los « colores » que en la fidelidad de los principios. En este sentido, disidir significa explicar « no soy uno de los vuestros, vosotros sois de los míos ». Es decir, significa afirmar que uno tiene una vida independiente del grupo. A mi por ejemplo, me gusta practicar la disidencia para con el ius naturalismo progre, o el federalismo flower power, o con la falta de realismo de la izquierda. Es una forma de recordarle al grupo que me adherí a ellos con una serie de condiciones, que no voy a defenderlos de todas las formas, sino solo cuando tengan razón « Me da igual que estén de acuerdo conmigo, prefiero saber por qué están de acuerdo, o no lo están... ». La segunda utilidad que le veo a la disidencia es su efectividad crítica. Cuando uno es rebelde, es un enemigo. Es decir, es un tipo que vive fuera de la « institución ». Los prejuicios del auditorio hacen que solo se escuche de forma receptiva a la gente que habla tu mismo idioma. Es la guerra, al enemigo ni agua grrrr!!! Bien, cuando uno es disidente puede hacer cambiar las cosas dentro de su grupo con alguna posibilidad más de éxito. En este sentido, antes de hacer un crítica, uno recuerda su militancia « soy proamericano » dice berlin Smith antes de explicar que américa es una mierda. « Soy socialista » digo yo antes de poner a parir al PSC. ¿Por qué? Pues la razón es relativamente sencilla. Tiendo a pensar que las críticas que se hacen desde este rincón de la blogosfera a la ideología de izquierda (que conste, siempre con un espíritu constructivo) son infinitamente mas efectivas o legítimas, que los vómitos que se vierten al otro lado (en red liberal, por ejemplo). Del mismo modo, cuando intento criticar la ideología liberal, intento enseñar mi carnet de ex-liberal (citar a revolucionarios franceses surtía efecto en otro tiempo). En tercer lugar, me permito apreciar que los disidentes son el verdadero tesoro de cualquier tendencia o partido político. Cuando se cuestiona algo que todos tienen por cierto, se fortalece esa tendencia. En este sentido, los disidentes somos algo que debiera ser muy apreciado por cualquier partido o tendencia. Al mismo tiempo, ayudamos a que los que están al otro lado, vean que hay posibilidades de acuerdo con los de este grupo, « Ellos también tienen gente sensata » tienden a pensar. Berlin Smith, por ejemplo, hace que gente como yo no piense que lo mejor que se puede hacer con los liberales de este país es meterlos en una cámara de gas o tirarlos a la basura :). Yo, creo, ayudo a que mucha gente a la que nuestro líder espiritual josé luis le cae mal, tenga un poco mas de consideración hacia el puño y la rosa. Los disidentes tenemos un enemigo muy importante. Los talibanes de la disciplina. Son los que, de forma adversa, no creen que la disidencia sea un valor inestimable. No creen que haya que cuestionar lo que se dice en la versión oficial de la tendencia (partido, asociación, institución...). Ellos son a menudo el prototipo de « hombre-masa orteguiano », se contentan en ser como todo el mundo dentro de la tendencia, y reprimen al que es distinto. Cifran su personalidad en ser fanáticos de la versión oficial. Creen que, la disidencia es punto débil. Decía Alfonso guerra aquèllo de « Quien se mueve no sale en la foto ». Explican que para parecer fuertes, hay que parecer que estamos unidos, por ello los individuos no son más que esbirros de la versión oficial, adherentes incondicionales del pensamiento único. Cada vez que un disidente levanta la voz, los talibanes le llaman al orden. Le recuerdan « Eres uno de los nuestros » es entonces que el disidente se cabrea y dice « No, no, ustedes son de los míos, nada de al revès ». Los talibanes cumplen sin embargo también una función importante, son eficientes represores de la rebeldía. Como he explicado mas arriba, los rebeldes, al contrario que los disidentes, son fuerzas destructuras. Nihilistas por naturaleza, el rebelde se opone a todo. Es ahí donde el inquisidor lo lleva a un punto donde le da a elegir entre su militancia y mantener su pensamiento. « O eres de izquierdas, o eres liberal », y al responder, el rebelde se autodestruye, porque normalmente no tiene respuesta. Sin embargo, el buen disidente tiene en general los medios suficientes para reaccionar. El disidente, si es un buen disidente, suele tener ideas bien fundadas. Saca de la cartera el carnet de militante donde están escritos los principios fundamentales y le explica por qué mantiene lo que cree o no lo mantiene, apoyandose en los principios. Berlin Smith, por ejemplo, explica que es proamericano, porque el entiende por proamericano una serie de cosas como la libertad formal y otras cosas que consideran, son de la esencia de américa, y argumenta apoyándose en eso que Bush es una mala persona y un tipo muy poco simpático. Es posible que algunos talibanes le llamen al orden, pero él que es buen disidente, les explicará que los deben elegir entre ser liberales y ser pro-bush son ellos y no es él el que tiene que elegir entre ser liberal y ser antibush. Yo, que creo ser un buen socialista, creo firmemente en los principios materialistas que inspiran la ideología socialistas, al mismo tiempo que el pragmatismo que debería caracterizar a cualquier ideología. Por eso, cuando alguien me llama al orden con aquéllo del proyecto de la españa plural y las bondades del rollo hipi intento explicarles que son ellos los que tienen que elegir entre la descentralización y el socialismo. Por todo esto, yo soy un firme disidente. La sociedad en que vivimos está dominada por la masa. La masa tiene una caracterìstica: la inercia, la masa acoge una identidad y la sigue por inhercia. Esa masa puede ser de muchos tipos. Puede tratarse de una masa rebelde, o una masa conformista. La masa rebelde hace de la rebeldía un fin en sí mismo, pero no es rebelde, es rebelde por naturaleza, se adhieren a los cánones establecidos de la rebeldía, concretamente, oponerse a todo, los rebeldes forman de esta forma un subgrupo, todos ellos caracterizados pro la inhercia de ese grupo. Puede también tratarse de una masa conformista, la que en vez de rebelarse a todo, se conforma con todo. Soy miembro de un partido político, conozco a unos cuantos de este tipo. La disidencia me parece que es la mejor forma de pensar. Adherirse a unas ideas mas o menos inmutables e integrarse en grupos por la afinidad que ellos tienen con uno, no que uno tiene con ellos, y por supuesto, marcar el por qué de la disidencia. Viva la disidencia!
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| Escrito por Citoyen | |
| domingo, 18 de junio de 2006 | |
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Pero también pueden ser citas de individuos o autores mas o menos famosos, (yo por ejemplo tuve que hacer una sobre la definición de Hauriou del orden público). A partir de ese « sujet » uno tiene que sacar tela de escribir entre seis y ocho páginas (nada más y nada menos) y en derecho concretamente tienen que estar siempre divididas en dos partes y dos subpartes.







