| RTVE, hay otros caminos |
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Era necesario, de eso no le cabe duda a casi nadie. Podrá utilizarse de forma política por quines debieron haberlo hecho y no se atrevieron, pero había que parar el pozo de pérdidas que es el llamado ente público.
Una cosa es asumir que la televisión pública es un bien común propiedad de todos y que debe proporcionar un servicio que las cadenas privadas no proporcionaría porque no da beneficios, y otra permitir ineficiencias en el sector público que no benefician a nadie. Pero el camino tampoco es recortar drásticamente los puestos de trabajo, sino que hay una tercera vía. Aumentar la productividad y la producción. Con la llegada de los canales digitales las posibilidades que se abren para emplear el excedente de producción de la cadena pública son enormes. Nuevos programas, reportajes, noticiarios, series, documentales. La idea es utilizar el exceso de producción de recursos y personas para emitir otra cadena digital pública que ofrezca y que se dirija a segmentos de población que hasta ahora han estado olvidados. ¿Una cadena que ofrezca servicios públicos, dedicada a las empresas, a la economía, a la ecología, a la integración de inmigrantes, a la educación de los niños? Claro que surgirían críticas desde sectores liberales hacia todo lo que fuese crear una nueva cadena pública, pero la respuesta es tan simple que no ofrece contraargumento. Aumentar la productividad y la producción con los mismos recursos siempre es bueno porque crea riqueza y no consume recursos adicionales. Además, la nueva cadena especializada atraería publicidad enfocada a segmentos que hasta ahora no habían atraído la inversión publicitaria en televisión, como los inmigrantes, o los ecologistas. Desde luego que la nueva cadena podría restar anunciantes a las otras, públicas o privadas. Pero como el resultado global sería aumentar la segmentación del mercado, mejorarla eficiencia, o aumentar la oferta de la parrilla de anuncios, dando más acceso a empresas que hasta ahora no lo tenían. Con el efecto principal positivo de que aumentaría el número de programas para el público en general. Quizás no sea la solución perfecta, pero permitiría mantener el empleo sin sobrecargar las arcas públicas con prejubilaciones, ofreciendo contenidos y servicios más amplios al público y a las empresas. Permitiendo a las familias de los trabajadores de RTVE seguir con sus vidas mientras se arregla el déficit descomunal de este organismo.
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| Escrito por Francisco Agenjo | |
| jueves, 22 de junio de 2006 | |
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Era necesario, de eso no le cabe duda a casi nadie. Podrá utilizarse de forma política por quines debieron haberlo hecho y no se atrevieron, pero había que parar el pozo de pérdidas que es el llamado ente público.







