| ¿Una estafa no es un robo? |
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En los últimos tiempos hemos podido comprobar como la sociedad reacciona con alarma desproporcionada a unos cuantos casos de robo con violencia en chalets de lujo y en cambio no percibe como graves estafas millonarias que afectan a cientos de miles de ciudadanos.
¡Más penas! Es el grito unánime de la derecha supuestamente liberal, derecha que acto seguido exige que el estado se haga cargo de los afectados por las estafas de Afinsa y Forum Filatélico. Tamaña incoherencia ideologica seria tan solo motivo de risa si las motivaciones y los resultados no fueran tan perversas. Empecemos con las motivaciones: ¿Por qué la derecha reclama más penas para unos y en cambio no para otros? Si atendemos a la cantidad de gente afectada, debería sernos evidente que los casos del Forum Filatélico y de Afinsa son notablemente mas graves que los asaltos a chalets. Entonces ¿Por que hacen hincapié en unos y no en otros? En primer lugar, los asaltos a chalets afectan a personas de nivel económico alto. Esto ya de por si, hace para ellos el tema mucho mas grave. ¿Qué importa si hay robos en barrios marginales, o estafas a pequeños inversores? Lo que importa es que los que tienen mas no dejen de tenerlo, lo que importa es mandar el mensaje de que con los ricos no hay que meterse. En segundo lugar, un señor asaltado con su familia es mucho mas vendible mediaticamente que un estafado por el Forum: el señor con familia responde al patrón de españolito perfecto, acomodado, empresario muchas veces, con hijos. De los estafados por Afinsa y el Forum, nada sabemos quizá por que son tantos como diferentes son. No en vano son cerca de 400000 los afectados. En tercer lugar, los asaltos a chalets son la excusa perfecta para fomentar la xenofobia y el odio al inmigrante. Y mientras los estafadores patrios de guante blanco roban a manos llenas, engañan y se apropian indebidamente de las propiedades ajenas, toda la atención se centra en los robos con violencia en unos cuantos chalets. Además, así tenemos la excusa perfecta para exigir mayores penas para los inmigrantes, culpabilizándolos de por si, como si ser inmigrante fuese mas punible que no serlo. En cuarto lugar, un endurecimiento de las penas a los delitos económicos, una reforma seria de lo que es considerado estafa o negocio criminalizable, apropiación indebida y muchos otros delitos económicos sería un torpedo en la línea de flotación de la derecha. No olvidemos que pese a todas las teorías liberales, los negocios no son sino una forma mas o menos evidentes de obtener algo de los demás, aprovechándonos de nuestro trabajo, infraestructura y conocimientos para obtener el del otro. Cuando esa obtencion es muy brusca y evidente se llama robo y el estado interviene con las leyes, pero se ve incapaz de intervenir cientos y cientos de formas de robo sutil, de robo económico, de abuso y estafa. Ejemplos de todo esto son cosas como ciertas cotizaciones en la bolsa (Terra), la venta de pisos (una estafa abusiva en toda regla), apropiaciones indebidas, negocios creados con una arquitectura fiscal y laboral que permiten a sus dueños robar directamente sus participantes (y Afinsa y el forum son un buen ejemplo) y muchos otros ejemplos. Pero es que hay un principio tácito, básico en las leyes, que mucha gente desconoce: La ley y la cárcel existen para castigar y encerrar al pobre, no al rico. No hay más que ver las cárceles para darse cuenta de que esta proposición es totalmente cierta. Es mas, solo hay que coger el código penal para darse cuenta que los delitos mas penados son precisamente los delitos que pueden realizar los que no tienen nada, los excluidos, los pobres, dejando asimismo relativamente libres de penas los delitos económicos realizados por nuestros probos ciudadanos acomodados, de bien y misa diaria. De hecho, estar integrado en la sociedad se evalúa para considerar si alguien entra en la cárcel o no, por un buen motivo: La cárcel es el castigo que sirve para alejar a los pobres, dispuestos a utilizar la violencia para corregir las injusticias percibidas, de los ricos. Los que tienen dinero quieren encerraditos a los violentos de entre los que no tienen nada, pero si uno de ellos engaña roba y estafa con muchas mayores consecuencias, se le considera poco peligroso y, por tanto, no merecedor de mucha pena o de cárcel, en una forma de camaradería. Hoy por mi, mañana por ti. Si además tenemos en cuenta que por regla general los jueces consideran los delitos económicos como tremendamente complejos y, por tanto, se muestran partidarios de desviarlos a la vía civil, nos encontraremos un panorama desolador: Los que saben y tienen puede diseñar robos de guante blanco al por mayor con una seguridad legal aplastante y en cambio un inmigrante no puede arriesgarse a cometer ningún tipo de delito sin encontrarse con la acción de la justicia en la cara. Se dice mucho que los inmigrantes son inmunes, que la cárcel es una puerta giratoria y demás comentarios dignos de le Pen, pero la realidad es que la cárcel, con puerta giratoria o no, esta hecha para pobres y las leyes, para castigar sus delitos. Y este es el resultado. Una legislación que sea punitiva con el que no tiene nada (defensa de la propiedad privada) mientras que sea totalmente laxa con todo tipo de negocios (estafas incluidas) es el sueño de cualquier liberal. Es en plena aplicación la ley del más fuerte económicamente hablando. Si tienes más y sabes más, puedes robar más, mientras que el estado (o la seguridad privada y sobre esto habría que hablar también) te protegen de los mismos a los que robas con gracia, de los que no tienen y están dispuestos a delinquir de manera violenta. Larga vida al Darwinismo económico. Y si además, con la excusa de proteger la propiedad privada de los mas ricos logras azuzar el miedo hacia los inmigrantes, presentándote además como los salvadores que pueden usar la mano dura contra los invasores africanos, habremos redondeado la jugada. Larga vida a la Xenofobia liberal.
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| Escrito por Ignacio Paredero | |
| domingo, 25 de junio de 2006 | |
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En los últimos tiempos hemos podido comprobar como la sociedad reacciona con alarma desproporcionada a unos cuantos casos de robo con violencia en chalets de lujo y en cambio no percibe como graves estafas millonarias que afectan a cientos de miles de ciudadanos.







