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No hacía ni un mes que bromeaba con la posibilidad de que los cuentos de
Chaucer fueran eliminados de la educación de nuestros adolescentes, no
vaya a ser que se contaminaran de pensamientos impuros, cuando
irónicamente salta otra noticia de la que es protagonista esta obra
literaria. ¿Tendré poderes psíquicos?
Cada
año, el obispado de Ciudad Real cede el claustro del convento de los
Dominicos de Almagro para que se desarrollen algunas de las obras de su
prestigioso festival. Pues bien, este año han puesto reparos a uno de
los montajes, Los Cuentos de Canterbury, producidos por la Royal
Shakespeare. No se trata de un Leo Bassi provocando con una caca en
cada mano, sino de una de las más prestigiosas compañías de teatro. Y
no se trata de un panfleto anticlerical escrito en lenguaje chabacano,
sino de una obra maestra (aunque personalmente la encuentro un pelín
sosa, pero mi mal gusto no debe restarle el mérito).
Las
razones del obispado son al parecer que en la obra se muestran las
costumbres licenciosas del clero. Curioso. Les molesta la obra, no por
su contenido rijoso, sino por explicar la realidad de la época del
autor. Cuando alguien señala los vicios pasados de la institución
eclesiástica, su respuesta es girar la cabeza y lanzar piedras al
mensajero.
Es gracioso, porque en el marco del mismo
festival también se han negado a acoger un recital de flamenco porque
se trata de canciones de la época de la República, y en el mismo
convento se hallan los restos de varios frailes asesinados por las
milicias. Personalmente no sé qué tiene que ver el flamenco con esto,
pero ellos sabrán.
En
fin, qué voy a decir que no dije antes, la censura, sea con el fin que
sea, no es buena. El obispado ha querido evitar que alguien se sintiera
ofendido, pero ha conseguido que los que nos ofendamos seamos los
amantes de la cultura y de la libertad de expresión. En todo caso,
todos perdemos.
Comentarios de los usuarios (20)
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Escrito por Mireia Ortega
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miércoles, 21 de junio de 2006 |
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