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lunes, 01 de diciembre de 2008
Dichosos impuestos Imprimir E-Mail
Lecturas 2301    

ImageCada mes, cuando recibo la nómina, lo primero y lo único que miro es el apartado de retenciones, tanto de la Seguridad Social como del I.R.P.F. No lo hago, sin embargo, con ánimo de rasgarme las vestiduras por el atraco que comete el Estado, muy al contrario. Para mí es un orgullo ver que parte del dinero que produzco va destinado, de forma indirecta, a sustentar servicios básicos que nos beneficiarán a todos.

Alguno dirán, está loco, y empezarán a criticar el sistema impositivo como elemento generador de ineficiencias del sector público, cosa que no discuto en algunos casos y que desde la izquierda debemos mejorar, y a continuación pasarán a cantar loas al mercado supereficiente, super transparente y supercalifragilistico espialidoso. Y abogarán por la abolición del Estado y porque le entreguemos el control y la supervisión de las empresas y lo trabajadores a un ente abstracto como es el dios Mercado.

Es cierto que el Estado genera ineficiencias, porque está gobernado y legislado por seres imperfectos, con ambiciones y con deseos, los humaos, pero, ¿no están las empresas y trabajadores que forman el núcleo del Mercado, con su intercambio de bienes y servicios, afectados por estas mismas imperfecciones?

¿Cómo puede el Mercado controlar casos como el de Enron y proteger los derechos de sus accionistas y trabajadores? ¿Cómo puede la mano invisible garantizar las inversiones y la información transparente cuando es tan fácil para una o dos personas ocultar durante años la situación de una empresa en su propio beneficio?

¿Qué información transparente puede exigirse en este caso, o en el de Gescartera, o en el de Forum Filatélico? Las NIC (Normas Internacionales de Contabilidad) pretenden paliar este desaguisado en e que, ni auditores, ni mecanismos del mercado o de la Bolsa, han podido controlar la ambición de una sola persona.

Pero para quienes las haya estudiado, es evidente que si bien las NIC establecen mecanismos de control y valoración de empresas cotizadas y grupos de empresas más afinados de cara a los inversores, no pueden evitar que los engaños se produzcan.

Los engaños se seguirán produciendo, e incluso en mayor medida, pues introducen el valor de mercado como elemento con el que jugar para lograr mayores o menores beneficios según interese a sus gestores. Si el mercado fuese perfecto esto no ocurriría, pues esta situación sólo puede mantenerse unos años sin que accionistas y auditores vean que la situación es insostenible, pero el mercado no es perfecto, y las NIC no cuentan con que quienes dirigirán su aplicación serán los mismos que administran las empresas, y esas personas, poseen objetivos a largo plazo, pero también a corto, y los incentivos a inflar el valor de las empresas se seguirán produciendo.

Seguiremos igual.

El mercado perfecto no existe, ni existirá nunca. Porque siempre habrá alguien más inteligente, más listo, más rápido, o simplemente con más dinero, que poco a poco, o mucho a mucho, logre crear un monopolio, con información privilegiada, y destruya sus reglas desde dentro. Que establezca barreras de entrada para que evitar competencia, y sin organismos reguladores de la competencia, ¿quién pondrá freno a la ambición y las injusticias?

Y por parte de los trabajadores ¿quién velará por la igualdad? Se habla desde ámbitos neoliberales de vender el trabajo de cada uno al precio de mercado, pero ¿de qué servirá esto contra los enchufes o la discriminación? ¿cómo va a garantizar el mercado que yo, dueño de una empresa, meta a mi primo en ella en lugar de a la superpreparada candidata con una licenciatura, un master y diez años de experiencia, de la que sólo me he quedado con sus tetas? Eso sí, para no desperdiciar semejante portento la ofreceré un puesto de administrativo.

Lo he visto muchas veces, y me pregunto ¿cómo garantiza la eficiencia y la creación de valor para el accionista, y al responsabilidad social corporativa para el empleado, el Mercado en estas circunstancias?

O, por ejemplo, ¿cómo va el Mercado a garantizar la igualdad dentro de una empresa si hay freeriders que se codean con los jefes? O la fluidez de la información si desde mi posición puedo paralizar el último informe de entrega de equipos hasta que yo haya vendido mis acciones.

Afrontado, el dios Mercado no va a existir, a menos que eliminéis a las personas, de todo ámbito laboral y empresarial. Lo cual, me temo, será el resultado final de este largo proceso, pero ojo, eso incluye también a los neocons. Dejad sin valor la individualidad humana con la que tanto se llena la boca los partidarios del libremercado y tendréis precisamente lo que tanto odiáis y teméis.

Un monopolio de las élites que contrlen los medios productivos, y habréis reducido el papel del hombre a uno meramente testimonial en nuestro propio destino.

Decíamos que el Estado, al estar compuesto por personas, es un elemento imperfecto, y que por lo tanto el Estado perfecto no existe. De la misma forma, el Mercad perfecto tampoco, y donde el Estado genera ineficiencias, el Mercado y sus empresas (y sus trabajadores) generan injusticias.

Es por lo tanto el Estado, gracias a los impuestos, un elemento controlador necesario, incluso deseable, a menos que lo que queramos sea una élite de tecnócratas y millonarios que lo sustituyan y decidan por nosotros qué debe hacerse y cuando.

El papel del Estado como controlador debe ponerse de manifiesto en leyes a favor de la competencia, en la valoración de costes ambientales y sociales (ya me explicarán cómo, fuera de modelos teóricos de valoración de economía ambiental, pretenden imponer en la realidad a las empresas un pago por el uso de recursos sociales como los ríos, cuando algo tan evidente como el CO2, por ejemplo, ha costado tanto, y sigue costando, a pesar de que lo patrocinan los Estados).

Privatizar, por ejemplo, el uso de ríos, lagos, bosques, atmósfera, formación, seguridad social, asistencia psicológica, defensa, seguridad, los mares, los arrecifes de coral, la pesca, etc. es una tarea titánica que pasa por el Estado, así que, ¿cómo se piensa implantar esto sin un Estado que garantice que el proceso se haga, caso de poder hacerse, sin que la explotación de estos recursos y servicios lleve a la extinción y al agotamiento esos mismos recursos?

Un ejemplo claro es el de la pesca del atún rojo, que, gracias a la pesca ilegal ha llegado a un punto de agotamiento del que quizás no se recupere. ¿Cómo establece el mercado la recuperación de esta especie?

Los precios subirán, al hacerse más escaso, quizás se creen granjas de atún rojo (las que hay ahora son una broma), pero ¿cómo se recuperará una especie a punto de extinguirse?

Habrá gente que dedique su vida a protegerlo, pero de no poder, ¿se habrá perdido una especie para siempre? Desde luego mucho neocons dirán que si se tenía que extinguir tenía que pasar, la ley del más fuerte que tanto veneran (lo gracioso será cuando llegue uno más fuerte, como China, y les ponga las peras al cuarto a ellos, veremos quién se ríe entonces).

Dirán también que un sistema de precios del atún rojo hubiese sido la solución, pero, ¿quién va a imponer esos precios? ¿Las mismas empresas que los pescan, como pasa ahora? O como pasa con las ballenas, que al bajar la demanda de su carne en Japón, se tira parte de la “pesca” para mantener los precios?

No, lo hará el Estado, el Estado seguirá siendo siempre necesario.

Y así con cada uno de los productos y servicios que se ofrecen gratis en a naturaleza, y que las empresas y los consumidores disfrutan gratis. Si las empresas tuviesen que asumir internamente los costes ambientales de su actividad, y los traspasen a los consumidores, eso no sólo no garantizaría la conservación de los recursos, como hemos viso, sino que además produciría un ciclo inflacionista de tres dígitos en muy poco tiempo.

Alguien calculó hace unos años el valor real de los bienes y servicios que la Naturaleza presta a los seres humanos, y lo que nos costaría a nosotros hacerlo de la misma forma.

El resultado fue pasmoso, la Naturaleza “nos regalaba” bienes valorados por encima del PIB mundial. Otros dirían que nosotros nos apropiábamos de ellos.

Imaginad que trasladamos esos costes, como debería hacerse, al mercado. Las empresas los asumen y suben los precios en proporción. En pocos años el precio de las cosas se hubiese doblado. Una inflación del 100%. Mientras que, los trabajadores, que no han incrementado su productividad, seguirían cobrando lo mismo.

La única solución es que esas personas trabajen el doble, y que se creen empresas que aprovechen para generar los servicios que antes la naturaleza generaba para nosotros, y que ahora tendremos que hacer nosotros mismos para mantener el sistema.

Se trataría, sin duda, de sustituir a la Naturaleza para poder mantener el sistema liberal que proponen. Con el agravante, y sin entrar en términos sentimentales sobre la pérdida de biodiversidad, de que la Naturaleza es mucho más eficiente de lo que pueda serlo cualquier empresa o persona. Y quien lo no crea, que mire lo que el Océano tarda calentar las costas Noruega con la corriente del Niño, y pensad en la de estufas que habría que poner para que los fiordos no se helasen.

En resume, como ecologista convencido, nada me gustaría más que el que las empresas internalizasen los costes ambientales de su actividad, pero eso supondría su bancarrota, por mucho que se redujese el consumo de inputs. Otro ejemplo es Kioto. A pesar del careado mercado de emisiones de CO2 no parece que se a muy efectivo para reducir los efectos del calentamiento global.

¿El motivo? Se han dado cuotas a las empresas. Esas cuotas son, ni más ni menos, que un regalo de bienes comunes de todos nosotros a las empresas para que los usen.

Si en lugar de regalarles esas cuotas de emisión, se les cobrase desde la primera tonelada emitida (creo que los liberales coincidirán conmigo que es lo justo y que hay que pagar por lo que se usa desde la primera unidad) estaríamos hablando ya de quiebras multimillonarias en empresas eléctricas, o de subidas del precio de la energía de muchas cifras, y de la quiebra de los estados occidentales.

No, señores, el Estado es necesario incluso par controlar la privatización, la competencia y los desmanes de los gestores de algunas empresas. Y si admitimos la necesidad de un Estado fuerte en algunos puntos, cabe plantearse si no será necesario en otros temas, como por ejemplo. Los costes sociales.

Porque las empresas y los trabajadores se quejan de los impuestos que tiene que pagar, pero se olvidan de que gracias a esos impuestos ellas y ellos no deben asumir directamente los costes de la sanidad, de la formación de los trabajadores que necesitan, de la limpieza de los ríos y las calles, del mantenimiento de las carreteras…

Dirán algunos que el sector privado lo haría de forma más eficiente, y tal vez sea así en algunas áreas, pero me pregunto yo, ¿y en otras? Volvemos a lo de antes.

Todo lo que me competa directamente a mí lo haré ahorrando lo que pueda, y siendo más eficiente, pero ¿y si no puedo beneficiarme de una actividad, ni tiene beneficio posible alguno? Entonces esa actividad ¿no merece realizarse?

Como el cuidado de enfermos terminales. Ellos no van a producir más, no van a consumir nada tampoco, excepto los medicamentos que harán lo que queda de su vida un poco más cómoda. ¿Deben las familias asumir este coste?

O una persona diabética, que tiene que pincharse varias veces al día. Si el estado no subvencionase esos medicamentos, y su enfermedad no la permitiese trabajar ¿debería dejarse morir o pedir ayuda a sus familias?

O yo mismo, como miembro productivo de la sociedad que posee un seguro médico privado y además pago mis cuotas a la Seguridad Social, ¿debo retirar mi pago al Estado para que otros no se beneficien de mi trabajo, más aún cuando nunca caigo enfermo? ¿Es eso lo que se propone desde ámbitos neoliberales?

O la formación, si mi familia no posee recursos para que yo estudie en un colegio privado y tengo que ponerme a trabajar a los catorce años para que coman mis hermanos (es un caso muy común en muchos países, incluido el nuestro hasta hace muy poco tiempo, ¿se propone que se permita abandonar el colegio a los niños para trabajar?

¿Y si resulta que soy un genio, que de haber estudiado hubiese podido inventar la primera inteligencia artificial, o un sistema de limpieza de la atmósfera, pero por falta de medios ninguna empresa ha podio fijarse en mí y se desperdicia todo ese potencial? ¿es eso eficiencia? ¿O eficiencia es reducir costes si pensar en el futuro y en el desarrollo sostenible, sostenido y la explotación al máximo de las capacidades de todos los seres humanos, independientemente de sus recursos y medios?

En definitiva, los impuestos que todos pagamos, particulares, empresas, etc. son empleaos en mantener un sistema social que permite a las empresas mantener su actividad, y a los consumidores seguir haciéndolo a precios relativamente asequibles. Y lo más importante, de forma duradera, y esperemos, que sostenible.
Palabras claves : impuestos, estado bienestar

Comentarios de los usuarios (4) RSS feed comment
Escrito por Invitado, on 03-07-2006 17:10,
1. ...
Mil chinipuntos a que este artículo será fiskeado.
 
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Escrito por Invitado, on 05-07-2006 20:07,
2. ...
Pregunta en repuesta a todas las preguntas que hace el autor ¿lo haremos a través de la fuerza o mediante libre intercambio? 
 
Da chiste el "Dios Mercado" el día que me señalen un templo liberal al supuesto Moloch me haré socialdemócrata.
 
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Escrito por admin, on 05-07-2006 21:58,
3. ...
el día que me señalen un templo liberal al supuesto Moloch me haré socialdemócrata 
 
En las sedes de los lobbyes económicos que intentan impulsar la doctrina liberal sin ningún tipo de autocrítica. En el lobbye del petroleo que niega el calentamiento global, en la antigua sede de Enron, en la sede del partido republicano, en los que tienen a Tatcher como una gran diosa neoliberal, los que adoran a Hayek olvidándose de que defendía el intervencionismo. No sé.. ¿te parece pocos templos las sedes donde se toman decisiones a nivel económico basándose en esas premisas sin considerar como en algún caso pasa que no son del todo aplicables así sin matizacions?
 
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Escrito por Invitado, on 06-07-2006 08:01,
4. Agenjo
Bueno, desde luego cualquier fe ciega en algo se asemeja a una religión. 
 
Una de las diferencias entre socialdemócratas y neoliberales es que la izquierda, sabe que el estado no es perfecto, y trata de mejorarlo, y la derecha cree que el Mercado es perfecto y trata de alcanzarlo sin pensar en las implicaciones. 
 
Ambas las hacen las personas, y por lo tanto, son imperfectas, así que yo me decanto por la que cuide de los débiles. 
 
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