| Montilla tiene que ganar |
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Y no me refiero al político. Tampoco al dirigente socialista. Ni tan siquiera al andaluz que encontró su camino en Catalunya. No me refiero a todos ellos, aunque podría hacerlo. No. En realidad Montilla tiene que ganar porqué, sin parecerlo, Catalunya se encuentra en una de las encrucijadas más complejas de su historia.
Nuestra personalidad moderada y pragmática a veces encierra frustaciones profundas que pueden emerger en el peor momento. Y me temo que ese momento puede desencadenarse si Montilla y el Partit dels Socialistes de Catalunya, no obtienen el suficiente respaldo de las urnas. Está en juego, como dice un buen amigo mío, el modelo que surgió del gran pacto que unificó todas las familias socialistas de Catalunya en el año 1978. Con la constitución del Partits dels Socialistes de Catalunya (PSC-PSOE) se conjuró uno de los grandes peligros políticos y sociales que podría dividir nuestra sociedad: que la lógica partidaria imposibilitara una verdadera integración del conjunto de los ciudadanos y ciudadanas de diferentes orígenes que se encontraron aquí. Porque el PSC (PSC-PSOE) ha sido algo más que un partido especialmente eficaz en las elecciones municipales y generales en Catalunya. Ha sido, directamente, el partido que ha renunciado de forma casi explícita a romper la hegemonía nacionalista conservadora, sucumbiendo a la tentación de caer en discursos etnicistas. Simplistas pero eficientes. Quizá porque en su mismo seno residen tendencias muy diversas, con diferentes maneras de concebir la cuestión nacional; porque el partido es en si mismo la más fiel radiografía sociológica de Catalunya y porque es la mejor y más clara experiencia de integración de personas de los más diversos orígenes, en un mismo colectivo. Por eso pienso, que si todos los partidos cumplen una necesaria función de representación, además el PSC (PSC-PSOE) ha sido además un catalizador social que ha apuntalado con su discurso y su acción política la verdadera integración del conjunto de la ciudadanía. Su amplia representatividad y el estilo de sus liderazgos desde Joan Raventós hasta José Montilla no ha dejado espacio ni posibilidades a los que han intentado establecer una dinámica política frentista, parecida a la que por desgracia se impone en Euzkadi. El PSC (PSC-PSOE) ha sido el puente que ha evitado, desde el catalanismo de progreso y la voluntad de encaje definitivo en una España plural, la ruptura social entre los de aquí y los que llegaron buscando su futuro. Siendo ese nexo, el Partit dels Socialistes de Catalunya ha realizado una contribución historica al desarrollo político, económico y social de Catalunya. Aunque con graves sacrificios electorales, en beneficio de la derecha nacionalista que ha visto como una vez tras otra, las candidaturas socialistas se daban de bruces contra el muro de una Ley electoral injusta que imposibilita que el Parlament de Catalunya sea el verdadero reflejo de la sociedad a la que representa. Y ese será la principal dificultad a la que se enfrentará el PSC (PSC-PSOE) de José Montilla. Como si fuera una manta estrecha y corta, la Ley electoral obliga a los socialistas de Catalunya a decidir si se tapan la cabeza o los pies. Pues parece imposible que el discurso integrador: metropolitano y territorial; nacional y federal; de izquierdas y transversal tenga el mismo apoyo en todas las circunscripciones. Por eso cobra la dimensión que cobra la elección de José Montilla como candidato. Qué paradoja! Catalunya está plagada de alcaldes nacidos fuera de esta tierra y nunca ha sido un problema para nadie. Si puede que lo sea si se trata de la candidatura a la presidencia de la Generalitat. Para muchos lo será, seguro. Por eso es fundamental que lo que representa Montilla aúne todas las voluntades y todas las ilusiones: porqué hay que superar de una vez por todas el peligro de división en Catalunya. Si se penaliza reiteradamente el discurso que se proyecta desde la Catalunya metropolitana con casi 3 millones de ciudadanos y ciudadanas, al final ni el PSC (PSC-PSOE) podrá seguir sosteniendo el puente sin que se resienta. Si la Ley electoral vuelve a hacer inviable el proyecto socialista para el conjunto de Catalunya y por otro lado, no es posible su modificación por la falta de interés de los partidos con mayor presencia territorial, aumentará una cierta frustración colectiva. Una frustración que se consolidará ante la evidencia, una vez más, de que los que han hecho posible la espectacular transformación de los ayuntamientos; de que los que han colaborado en el mayor progreso social y económico de España; no pueden liderar a los ciudadanos y las ciudadanas de Catalunya por el mismo camino. Por eso, Montilla tiene que ganar.
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| Escrito por Cartman | |
| lunes, 03 de julio de 2006 | |
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Y no me refiero al político. Tampoco al dirigente socialista. Ni tan siquiera al andaluz que encontró su camino en Catalunya. No me refiero a todos ellos, aunque podría hacerlo. No. En realidad Montilla tiene que ganar porqué, sin parecerlo, Catalunya se encuentra en una de las encrucijadas más complejas de su historia.







