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La escuela pública y la integración |
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Durante los últimos años se ha ido produciendo una progresiva potenciación por parte de los poderes públicos de la enseñanza privada en detrimento de la escuela pública, fenómeno que en algunas Comunidades Autónomas ha alcanzado niveles preocupantes.
Según datos de un estudio publicado el pasado mes de marzo, el 62 por ciento de los menores inmigrantes en Madrid estudia en centros públicos.
Teniendo en cuenta que la mayoría del alumnado de primaria de Madrid se escolariza en centros privados (12%) o concertados (53%), puede especularse sobre la falta de una voluntad clara por parte de ciertos sectores educativos por participar en la integración de ese alumnado.
Ese desinterés por parte de la enseñanza privada y de las instituciones que la sustentan, viene a complicar la situación de la ya de por sí deprimida y exprimida enseñanza pública, que se encuentra con alumnos que no pueden aprender a sumar simplemente porque no entienden el significado de ese verbo. Pero a la vez, esa complicación es un reto para el sistema, y le ofrece una oportunidad de cumplir con una de sus funciones principales, que es la de servir de elemento integrador, no sólo proporcionando los medios para que los alumnos con necesidades especiales las vean cubiertas, sino para facilitar el acercamiento entre la cultura de origen y la de destino del estudiante.
Para ello hacen falta políticas activas por parte de las Comunidades Autónomas, que pasan por dar una atención especial a la alfabetización y a la enseñanza del idioma del lugar donde los alumnos van a vivir, y que vayan más allá de la mera satisfacción al repasar los recuentos de alumnos escolarizados.
No es suficiente con los esfuerzos, loables desde luego, de algunos centros de forma individual. Es necesaria una política coordinada, que implique a profesores, centros públicos y privados, centros cívicos, de educación para adultos e instituciones para lograr que la integración de los alumnos con necesidades especiales sea una prioridad del sistema.
Educar es una responsabilidad enorme, que va mucho más allá de lograr que los alumnos adquieran conocimientos. En el caso de los alumnos inmigrantes, el sistema público de enseñanza debe asumir el esfuerzo necesario, facilitando la comprensión del idioma y de la cultura local por los alumnos, para que éstos puedan desenvolverse con normalidad en una sociedad que ya de por sí les es suficientemente hostil.
Comentarios de los usuarios (2)
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Escrito por César Tardáguila
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domingo, 09 de julio de 2006 |
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