| Montilla: homenaje a Cataluña |
|
|
Caiga de una vez por todas el velo de la hipocresía. ¿Es cierto que los ciudadanos de Catalunya puedan descartar votar un presidente que no sea catalán de nacimiento? ¿Y si es alguien étnicamente catalán, un pura sangre pero ha nacido, oh, caprichos del destino en Francia o en Nigeria, también es objeto de exclusión? ¿Qué es lo puro y lo impuro? ¿Qué diferencia hay entre la coherencia democrática y la hipocresía democrática?
Algún día habrá que decir la verdad, y la verdad es que bajo una máscara de catalanismo supuestamente democrático se esconde el más absoluto rechazo hacia un catalán nacido que importa dónde. La verdad es que si alguien ejerciendo sus derechos democráticos se opone a la representación de cualquier ciudadano sujeto a los mismos derechos y obligaciones por tener este un origen diferente, no esconda que practicando su libertad ejerce una acción contraria a los principios mismos de la democracia. ¿Cuántas veces la historia nos ha mostrado la usurpación de la democracia, desde la misma democracia? Supongamos que el catalán José Montilla se presenta a las elecciones y esto provoca una movilización de rechazo por parte de los votantes bajo la justificación de un origen no crisálido y puro. Supongamos que los ciudadanos que creen y se identifican en el mensaje que representa Montilla optan por no votarle por el mismo motivo. ¿Cómo podrán mirarse al espejo a la mañana siguiente? ¿Cómo explicaremos a los que vendrán que fuimos capaces de hacer algo así? La utilización política por parte de otros partidos de este hecho, tanto si lo hacen directa como indirectamente no es más que un reflejo de su bajeza ética. Ya, con Pascual Maragall, se crearon mensajes falsos y falacias sobre su persona que dieron sus frutos en las urnas. La victoria sucia de la amoralidad. Ahora, ¿otros engaños? Algo que no podrán quitarnos es nuestra dignidad, aquello por lo que las anteriores generaciones que nos preceden han luchado. Aunque sea duro para el proyecto catalanista y de izquierdas perder las elecciones, nunca va a perder la dignidad y la coherencia de los ideales que están detrás de este proyecto. Es la diferencia entre la derrota y el fracaso. Cataluña, está nación que ha sufrido tanto, que ha tenido que luchar y vindicarse continuamente en la historia no se merece esto, un chantaje fundamentado en la clasificación de los ciudadanos en categorías. No se luchó, ni se lucha por una Cataluña que excluye a su gente. No és això companys, no és això. Cataluña mira al futuro desde el presente. Ese pasado quizá mágico, quizá inventado, quizá utilizado para la lucha contra una opresión pero que algunas veces nos oprime a nosotros mismos, pasó. El presente y el futuro es el trabajo de su gente, la unión de todos, la lucha por la libertad, y la igualdad nuestras señas de identidad, junto a un precioso idioma y una cultura, que sirve para ser compartida, dada, ofrecida, cambiada, ampliada, fusionada, mirando lejos, muy lejos, al horizonte, al futuro. José Montilla es un símbolo que transciende el partido que representa. Algún día Cataluña será una nación normal, en la cual realmente no importará el origen de nadie, en la que no será necesario que un articulista desconocido tema por su dignidad como catalán. Que este articulista lleve años avergonzado de la perversión que del hecho de ser catalán han generado unos y otros. Quiere sentirse orgulloso de ser catalán y sentirse perteneciente a otra nación, España de la misma forma, porque las exclusiones y las diferencias están en nuestras mentes y desde allí las hacemos reales, pero no lo son. Si alguien excluye a Montilla por que importa donde nació, que sea sincero. Si importa donde nació, entre unos y otros, nos abocan a muchos hacia el exilio (no físico) de la idea de Catalunya. Este exilio hace demasiado tiempo que dura. Quiero volver a esa idea y aunque no conozco a Montilla, lo aprecio como símbolo de una Catalunya que vindica su dignidad, su sueño. Ese sueño que en la transición, en el primer once de septiembre tras la muerte del dictador, unió a todos los catalanes. No nos olvidemos de aquel día, ese sueño tiene que seguir con un presidente que no importe de donde venga, un presidente de todos para todos, un presidente que a todos los catalanes nos devuelva la ilusión en un futuro en el que todo es posible y todo está por hacer. gerard.fontdevila@hotmail.com
|
mXcomment 1.0.3 © 2007-2008 - visualclinic.fr
License Creative Commons - Some rights reserved
| Escrito por David Fornons | |
| lunes, 10 de julio de 2006 | |
| < Anterior | Siguiente > |
|---|
RSS


Caiga de una vez por todas el velo de la hipocresía. ¿Es cierto que los ciudadanos de Catalunya puedan descartar votar un presidente que no sea catalán de nacimiento? ¿Y si es alguien étnicamente catalán, un pura sangre pero ha nacido, oh, caprichos del destino en Francia o en Nigeria, también es objeto de exclusión? ¿Qué es lo puro y lo impuro? ¿Qué diferencia hay entre la coherencia democrática y la hipocresía democrática?







