| Lecturas |
2909  |
|
Recientemente la FDA aprobaba una vacuna para prevenir el virus del papilloma humano (HPV). Alguna de las variedades de este virus es responsable del cáncer cervical, uno de los más peligrosos y mortales. Y al contrario que las demás enfermedades de transmisión sexual, el HPV no se puede prevenir con el uso de preservativo, por lo que la vacuna se convertiría en el único medio eficaz de prevenir varios miles de muertes al año.
Pero ya con el anuncio del descubrimiento de esta vacuna, se alzaron varias voces contra su desarrollo. ¿La razón? Para que sea más efectiva, la vacuna se debe inocular en niños y niñas antes de la pubertad, antes de que entren en el grupo de riesgo. Y puesto que se trata de una enfermedad venérea, hay quien teme que eso pueda animar a la promiscuidad en los tiernos infantes.
Vaya por dios. Me imagino que cuando se están magreando en los lavabos del colegio, lo último por lo que se van a preocupar los adolescentes será el HPV, si es que llegan a saber lo que es eso. El hecho de que estén vacunados no les va a llevar a pensar, ¡bien! Podemos seguir infectándonos de SIDA o sífilis o podemos quedarnos embarazados, pero no pillaremos el HPV, ¡orgía en el vestuario de chicas!
Es la última batalla que plantean los que defienden que a este mundo se viene a sufrir. También se alzaron contra la anestesia en el parto, o el tratamiento de la sífilis, o contra el uso del preservativo. Los más moderados defienden que, al menos, la vacuna no sea obligatoria. Desde el punto de vista médico no veo qué difrencia hay entre esta vacuna y la del sarampión o la polio, que la hagan menos necesaria. El HPV no es sólo responsable del cáncer cervical, también se cree que tiene relación con otros cánceres del aparato reproductor o incluso con el cáncer de próstata. Negarle la vacuna al niño es un acto de irresponsabilidad grave.
Comentarios de los usuarios (5)
|
|
|
|
Escrito por Mireia Ortega
|
|
miércoles, 12 de julio de 2006 |
|
|