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Habiendo pasado el ecuador de la presente legislatura, el PP sigue permaneciendo en una dinámica de crispación en la que no ofrece respuestas alternativas a la tarea de gobierno que hace Rodríguez Zapatero. Decididamente sigue instalado en la protesta-pancarta que tanto criticó en su día a la entonces oposición del PSOE.
Sus dirigentes siguen sin haber digerido los resultados de las últimas elecciones que contra todo pronóstico, y merced al atentado del 11-M, ganaron los socialistas. Por su parte el Gobierno actual, con no pocas dosis de revanchismo y frivolidad, ha decidido acometer diferentes reformas en solitario que en la mayoría de los casos hubiera sido necesario buscar y contar con el consenso de ambas fuerzas mayoritarias.
Sin embargo, las posiciones antagónicas del Gobierno y del principal partido de la oposición parecen tan enrocadas que no se vislumbran pasos que vayan en la dirección contraria. Antes al contrario, conforme vaya avanzando la presente legislatura y nos acerquemos a las próximas elecciones iremos observando como las respectivas estrategias traerán la consecuencia de un más alto grado de crispación y, tal vez, un grado de cansancio en el electorado que afectará a la participación electoral.
Ante tal situación empiezan a oírse, cada vez más, opiniones que piden un cambio de rumbo con la implantación de un tercer partido nacional que pueda amortiguar la deriva extremista de los dos principales partidos españoles. Esas mismas voces piensan también que un partido centrista y centrado lograría no sólo tender puentes en ambas direcciones sino que ayudaría a conformar mayorías estables y acuerdos de gobierno con el carácter nacional. Vaya por delante que soy decidido partidario de implicar a los partidos nacionalistas moderados en la gobernabilidad de España, pero estos por su propia naturaleza particularista no pueden reconvertirse en partidos de gobierno ya que perderían su propia esencia.
Creo que sería necesario convocar a aquellas personas que, con voluntad política de servicio, decidieran involucrarse en un nuevo proyecto político equidistante del PSOE y el PP. Se empiezan a observar muestras de cansancio en el electorado al no sentirse concernido por las disputas cainitas de los partidos y ver que no se ocupan de los problemas que realmente le afectan. Creo sinceramente que el mejor antídoto sería la creación de una “tercera vía”.
Comentarios de los usuarios (4)
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Escrito por Jose Antonio Eyre de Lorenzo (Castelar)
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miércoles, 26 de julio de 2006 |
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