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Las características de nuestra sociedad y vida actual, el stress, el deshumanizante trabajo, los desinformantes-medios-de-información, la definitiva frivolización de la cultura, etc., han conseguido, después de varios años, convertir la arena política en uno más de los entretenimientos cotidianos. Diariamente, los periódicos, telediarios y boletines radiofónicos nos surten con las más polémicas y morbosas noticias políticas, aderezadas con el sentido de la urgencia y la inmediatez.
El futuro de la nación se está decidiendo en el momento en que la noticia se recibe y, por supuesto, todos los ciudadanos juegan una parte fundamental en ello.
Pero, ¿qué parte desempeñamos los pasivos y desinformados ciudadanos, ahogados con nuestros problemas y preocupaciones? Éstas últimas suponen para nosotros mucho más que los grandes problemas nacionales y mundiales por lo que, cuando tratamos de estos asuntos de mayor calado, lo hacemos del modo más superficial, más bien como una vía de distracción, por lo que la discusión sobre estos no suele producir una solución útil para el conflicto que se está tratando.
El hecho de pertenecer o votar a un partido político o al opuesto se equipara hoy a ser hincha de un equipo de fútbol o del contrario. Toda discusión o noticia representa poco más que un resultado: ganamos o perdemos, no importan las consecuencias. La militancia pasiva responde a un afán de entretenimiento y vía de escape a la vida cotidiana. Esta actitud sirve de poco a la mejora de las condiciones sociales, por otro lado, uno de los fundamentos de la democracia.
Mientras en el Parlamento se exhiban las camisetas de los equipos políticos y los ciudadanos sigamos siendo simples espectadores apasionadamente superficiales, las condiciones sociales estarán bastante lejos de cambiar, la rotación de partidos políticos en el Parlamento no cumplirá el objetivo de la democracia: dar la oportunidad a cada grupo de elegir un programa que pueda mejorar la gestión de la sociedad y, con ello, la vida de sus ciudadanos; seguiremos asistiendo a más papilla informativa y a un incesante y patético espectáculo como el que hoy día comprobamos.
Comentarios de los usuarios (1)
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Escrito por Andrés Villena
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lunes, 17 de julio de 2006 |
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