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Cuenta la historia que un hombre y su hijo decidieron ir a la feria del pueblo a vender una de sus mulas. El camino era largo pero no tenían prisa; se pusieron en marcha, el hijo subido a lomos del mulo y el padre a pie, llevando las riendas. Al cabo de poco, se cruzaron con un par de frailes que, al verles, empezaron a susurrar:
- ¡Qué poca vergüenza la de este joven! ¡Él va montado tan pancho en el mulo, mientras su anciano padre tiene que tragarse el polvo del camino!
El hijo, preocupado por esas palabras, sugirió a su padre que se intercambiaran posiciones. No habían avanzado mucho cuando se cruzaron con un grupo de ancianas.
- ¡Valiente cosa! ¡El hombre hecho y derecho cómodamente montado en el mulo mientras su tierno hijo destroza sus piececitos con las piedras del camino!
Vistas las reacciones negativas que habían suscitado, padre e hijo decidieron montar los dos en el mulo. Peor no pasó mucho tiempo antes de que hallaran a otro hombre que también les criticó:
- ¡Desalmados! ¿Qué forma es esta de sobrecargar al pobre animal, obligándole a llevar a dos personas a la vez? ¡Lo vais a reventar!
Así que los dos resolvieron bajarse del mulo y continuar el camino a pie. Unos metros más allá, encontraron otro grupo de hombres:
- ¡Mira qué par de estúpidos! ¡Tienen una magnífica bestia trotando libre de carga mientras ellos van a pie cansándose inútilmente!
Tras lo cual, el hijo se dirigió a su padre:
- Mira, padre, yo me vuelvo para casa, porque está visto que, hagamos lo que hagamos, alguien encontrará un fallo en nuestros actos. Ve tú a la feria a vender el mulo, que yo te espero en casa.
Todo esto viene a cuento del proyecto de Ley para la Memoria Histórica, que antes de pasar por el trámite parlamentario ya ha sido recibida con reservas por casi todos los grupos parlamentarios. A pesar de que ha sido suavizada para evitar roces, algunos encuentran que dice demasiado; y precisamente porque ha sido suavizada para evitar roces, otros encuentran que dice demasiado poco. Y los demás, mientras tanto, esperamos en casa a que el mulo llegue a la feria.
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Escrito por Mireia Ortega
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miércoles, 19 de julio de 2006 |
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