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El otro día, un buen amigo me contaba que había enviado su currículo al buzón de una empresa estadounidense que seleccionaba diseñadores para páginas web. Mi compañero estaba aterrado por la frase que figuraba al final de la solicitud: “God save America”. “¿Que voy a tener que diseñar páginas para Dios?”, me decía en tono de sorna. Esta confusión, que, obviamente, quedó resuelta, me recuerda un fenómeno que hemos de tener muy en cuenta actualmente.
Hoy día, periodistas, políticos y hasta intelectuales de cualquier ideología conocen y tienen a mano el concepto de fundamentalismo. Esta idea, por error, se atribuye únicamente al mundo arabo-islámico. Mediante una ya aprendida asociación de ideas, nos imaginamos al integrista como devoto del Islam, de oscura tez y, probablemente, con alguna explosiva sorpresa bajo sus telas.
Pero, ¿quién se acuerda de nuestros fundamentalistas? ¿Acaso no se consuma hoy día un estado semi-teocrático en lo que afirmaba ser la cuna de la libertad, Estados Unidos? Los israelíes justifican el progresivo genocidio que llevan protagonizando desde hace ya casi sesenta años en que existe una ficticia tierra escrita y prometida en La Biblia para ellos: el Sión. EEUU se mantiene impasible ante esta locura. En otro orden de cosas, ¿no sufrimos durante cuarenta años en España un fundamentalismo católico? ¿No se levantan, sientan y arrodillan todos los feligreses a la vez en misa? ¿Acaso no sabemos de canonizaciones y ascensos al rango de Iglesia de poderosos lobbies sectarios que se afianzan en muchos casos en el poder? Estos grupos, no por estar menos desprotegidos o ser más discretos, son diferentes de los islamistas en su concepción (extrema) del mundo.
El fundamentalismo existe también en las naciones más poderosas y sharías de distintos orígenes justifican hoy la desigualdad, la guerra y el caos en todas partes del mundo. No olvidemos nunca a nuestros fanáticos, los occidentales y desarrollados, pues, a partir de ellos, podremos entender mucho de los otros. Dios salve a América, pero también al mundo entero. Feliz semana. Por cierto, mi amigo no se fue a los Estados Unidos: ha montado un negocio de diseño gráfico por su cuenta. Le va muy bien, gracias a Dios.
Comentarios de los usuarios (4)
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Escrito por Andrés Villena
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lunes, 31 de julio de 2006 |
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