| Visten diferente |
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Visten diferente, se mueven diferente, hablan diferente. Con este eslogan, una Caja de Ahorros convoca un concurso para premiar iniciativas de compromiso social llevadas a cabo por "jóvenes con valores". Loable, desde luego.
Todos, no sólo los jóvenes con peinados imposibles, debemos mirar alrededor más a menudo, para ser conscientes de que vivimos en un mundo con grandes injusticias, en el que unos pocos han sido agraciados con el papel de estrellas, mientras otros muchos juegan papeles secundarios, papeles que les obliga a ser los que siempre pierden. Pero lamentablemente, por bonito que sea el anuncio, y por loable que pueda parecer la iniciativa, no deja de ser un parche, una mala costura para el gran roto del Estado actual: los servicios sociales. Hace ya muchos años, y en esto el color político de los sucesivos gobiernos no ha supuesto una diferencia excesiva, que una de las funciones principales del Estado, la de velar por sus elementos desfavorecidos, se está descuidando, se está dejando en manos de individuos o de entidades privadas. Primero fueron los objetores de conciencia los que estuvieron, durante algunos años, cubriendo algunas de las obligaciones que los poderes públicos no querían cumplir. Los objetores visitaban ancianos, trabajaban en los entonces incipientes servicios de teleasistencia, ayudaban con actividades extraescolares en los centros de algunos barrios marginales o conflictivos... en resumen, hacían de asistentes sociales, de psicólogos, de educadores, sin serlo. Posteriormente, cuando finalmente se acabó con el servicio militar, al no haber quien estuviera obligado a cubrir determinadas plazas, se creó la moda de las ONGs. Todo el que se preciara de tener alguna inquietud social debía colaborar con una ONG, todo el mundo quería ser "solidario". El problema es que en el fondo, nada había cambiado, ya que se seguía sin asumir por parte de los poderes públicos una de sus obligaciones fundamentales, ya mencionada anteriormente, la de luchar contra las desigualdades. El relevo de las ONG lo tomaron otras entidades privadas, que son las que actualmente gestionan en régimen de concesión algunas de las funciones del Estado. El problema sigue siendo el mismo, ya que la función principal de estas entidades privadas, aunque repletas de gente con buena voluntad y ganas de ayudar a otros, no es otra que conseguir la subvención que les permita seguir existiendo. Ahora, una Caja de Ahorros convoca un concurso para jóvenes solidarios. No son esos jóvenes los que deberían enseñar castellano a los inmigrantes, ni los que deberían acompañar a niños enfermos. Es el Estado el que debe proveer una red de servicios sociales eficaces y con la voluntad no de hacer caridad sino de lograr la justicia social. Por difícil que eso resulte.
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| Escrito por César Tardáguila | |
| domingo, 06 de agosto de 2006 | |
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Visten diferente, se mueven diferente, hablan diferente. Con este eslogan, una Caja de Ahorros convoca un concurso para premiar iniciativas de compromiso social llevadas a cabo por "jóvenes con valores". Loable, desde luego.







