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¿Pobres inmigrantes o inmigrantes pobres? |
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1945  |
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No se trata de si los inmigrantes deben integrarse en nuestra sociedad, hablar nuestro idioma, conocer y aceptar nuestras particularidades culturales, trabajar y pagar impuestos. Parece ser que sólo deban cumplir su función, lo que se espera de ellos. Si se habla de participación democracia y ciudadanía se trata mas bien de derechos y de voluntades. Se supone que las declaraciones de Duran Lleida sobre el voto de los inmigrantes no son más que un desliz, una frase desafortunada. Evidentemente CiU es un partido democrático y coherente con la Carta de los Derechos Humanos. Duran Lleida conoce y acepta los principios democráticos e inspiradores de las Cartas magnas de los estados de derecho europeos.
Los inmigrantes están para realizar los trabajos que los autóctonos, gracias a los avances sociales acaecidos desde que España es una Democracia, no quieren hacer. Nuestras leyes regulan el mercado laboral y lo normativizan. Los inmigrantes así devienen hábiles para pagar impuestos, cumplen obligaciones, pero no hábiles para votar puesto que no pueden cumplir con un derecho fundamental como el voto. Justificar este no derecho a la obligación del aprendizaje de una lengua, de una endoculturación forzada, es vulnerar el principio de igualdad, en este caso justificado por el concocimiento y uso de un idioma. Que el conocimiento de todos los idiomas oficiales de una comunidad sea un requisito indispensable para el ejercicio de los derechos básicos es un fundamento para la fragmentación social. Si el conocimiento de una lengua ya implica un premio, de partida todos los autóctonos son los ganadores y los foráneos los perdedores Caso de aplicar este principio, asociar derecho de voto con el conocimiento y uso de un idioma, perjudicaría como siempre a los inmigrantes de rentas más bajas, puesto que la posibilidad de un aprendizaje y una endoculturación querida y voluntaria depende en muchos casos de disponer de recursos (temporales, materiales y personales).
El peligro de estas absurdas justificaciones es que son el inicio de una escalada en la absurdidad: primero se les exige que conozcan y hablen nuestro idioma y después ¿qué? El siguiente paso será, entrando en estas lógicas exclusivas y marginales, que según el nivel de conocimiento del idioma y de la cultura autóctona se podrá disfrutar de los servicios públicos, por citar un ejemplo la sanidad o el acceso a la universidad. Esta lógica nos lleva a la negación de la democracia y de los derechos fundamentales de la persona, puesto que, según estas a-lógicas, ni un inmigrante, ni sus descendientes podrán ser tan parte de una cultura (entendida como ancestro, como pasada, es decir una ficción cultural) como un oriundo, puesto que los antecedentes biológicos de estas personas foráneas nunca serán tan puros como los genes de los autóctonos. La mayoría de los inmigrantes han venido en busca de un sueño, por favor, al menos intentemos no darles una pesadilla.
david.fornons@hotmail.com
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Escrito por David Fornons
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lunes, 21 de agosto de 2006 |
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