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Recientes estudios señalan que cuanto más alto es el nivel económico de una mujer casada, mayores son las probabilidades de que el matrimonio termine en divorcio. El factor económico es, si bien no el único, determinante en la decisión de extinguir la relación conyugal. Para explicar esta tendencia, ofrecen tres teorías.
Una es que las mujeres con carreras de éxito tienen que enfrentarse a los celos de su pareja. Al fin y al cabo, el rol tradicional del hombre es el de traer el pan a casa, y subvertir ese rol cuando el hombre no está preparado para ello tiene consecuencias desastrosas en su ego. Otra razón es, que cuanto más gane una mujer, más esperará de su pareja a la hora de compartir las tareas del hogar. La tercera explicación es que una mayor independencia económica hace más fácil el proceso de separación.
Ninguna de estas tres razones establece una razón de causalidad. Es decir, el éxito profesional de la mujer no es motivo de mayor divorcio, sólo facilita el proceso cuando la mujer se ve inmersa en una relación desigual e infeliz. Como indica Amanda Marcotte en Pandagon.net, la verdadera causa del divorcio es la asimetría en las relaciones matrimoniales, provocada por una visión de la sociedad en la que la mujer está al servicio del hombre. El matrimonio en esos casos es una enfermedad, y el divorcio sólo aporta la cura.
Comentarios de los usuarios (8)
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Escrito por Mireia Ortega
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jueves, 24 de agosto de 2006 |
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