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miércoles, 03 de diciembre de 2008
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La derecha, la izquierda y el poder de las metáforas Imprimir E-Mail
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ImageDe todos los que han estudiado el poder del lenguaje en el proceso de articulación de nuestro pensamiento, el lingüista George Lakoff es sin duda uno de los autores mas innovadores. Su obra nos interesa no solo a nivel científico sino también a nivel político: Lakoff es un hombre de izquierdas, preocupado por algo que todos intuimos pero que hasta ahora pocos han expuesto tan claramente como él: la Izquierda se ha habituado a utilizar el sistema conceptual de la derecha, con lo cual antes de empezar a debatir ya le está concediendo una victoria a la reacción.

Que el lenguaje rara vez es inocente en política es algo que todos, de algún modo, intuimos. Cuando por ejemplo hablamos de "guerra sucia" para referirnos al GAL y de "terrorismo" para referirnos a ETA estamos trazando una distinción para nada inocente entre terroristas y guerreros "sucios", de los que siempre se puede pensar que son guerreros al fin y al cabo. Cuando cambiamos por arte de magia la palabra "diálogo" por la palabra "rendición" estamos consiguiendo que el diálogo con el adversario adquiera la forma de una rendición encubierta, aun cuando el contenido del diálogo ni siquiera se conozca porque el diálogo aun no ha empezado. Cuando hablamos de "daños colaterales" para referirnos a los civiles muertos en conflicto estamos creando la imagen de que no se trata bien bien de "víctimas" sino simplemente de "daños" y, además, no buscados y por tanto "colaterales". Podríamos seguir, pero seguro que el lector ya sabe de lo que estoy hablando: el "¿por que le llaman amor cuando quieren decir sexo?" aplicado a la política.

No obstante, el poder del lenguaje va incluso mucho mas allá de lo que intuitivamente podríamos captar. El lenguaje no solo afecta a la imagen, al envoltorio de los argumentos y las ideas, sino que tiene una amplia capacidad de moldear las propias ideas. No en vano, cuando pensamos lo hacemos usando el lenguaje y, por lo mismo, las palabras que utilicemos determinarán en muchas ocasiones las preguntas y las respuestas que nos hacemos y nos damos a nosotros mismos a la hora de razonar. De todos los que han estudiado el poder del lenguaje en el proceso de articulación de nuestro pensamiento, el lingüista George Lakoff es sin duda uno de los autores mas innovadores. Su obra nos interesa no solo a nivel científico sino también a nivel político: Lakoff es un hombre de izquierdas, preocupado por algo que todos intuimos pero que hasta ahora pocos han expuesto tan claramente como él: la Izquierda se ha habituado a utilizar el sistema conceptual de la derecha, con lo cual antes de empezar a debatir ya le está concediendo una victoria a la reacción.

Lakoff parte de su teoría sobre las metáforas, expuesta en el libro "Metáforas de la vida cotidiana" escrito conjuntamente con el filósofo Mark Johnson. Lakoff afirma que las metáforas, lejos de ser simplemente una curiosidad retórica, son una parte del lenguaje cotidiano que afecta al modo en que percibimos, pensamos y actuamos. "Metáfora" es para Lakoff la definición de un concepto en términos de otro. El ejemplo clásico de esta idea y de la teoria de Lakoff es el siguiente: en nuestra cultura, por ejemplo, la metáfora LA DISCUSIÓN ES UNA GUERRA es omnipresente. Por eso cuando dos académicos discuten hablan de que "tal estrategia argumental es muy debil" o de que "se atrincheró en esa posición frente a sus críticos". Por eso cuando discutimos con nuestra pareja buscamos los puntos débiles de su postura. Por eso, también, hablamos de que tal político o tal otro salió vencedor del debate sobre el Estado de la Nación.

Lakoff nos propone el siguiente ejercicio mental: ¿que pasaría si por ejemplo concibiésemos que LA DISCUSIÓN ES UN BAILE, donde los participantes deben intentar cooperar y moverse al compás? Pues, desde luego, no solo cambiaría de manera radical nuestro lenguaje acerca de las discusiones, sino incluso nuestra manera de percibirlas, de pensarlas y de actuar ante ellas. Al fin y al cabo, una discusión tiene semejanzas con una guerra pero también con un baile: para que una discusión sea provechosa para el avance del conocimiento se requiere, por ejemplo, cierta predisposición de los que discuten para contemplar las razones del otro, evaluarlas con justicia y hallar juntos la mejor solución, aunque eso implique abandonar las posturas que uno sostenía al inicio de la discusión. No obstante, en nuestra cultura vemos la discusión como una GUERRA, no como un BAILE, lo cual hace que nos concentremos en los aspectos competitivos de la discusión en vez de en los cooperativos. Así, una metáfora no solo sirve para describir un concepto, sino que además destaca unos aspectos de este concepto y oculta o minimiza otros. Para Lakoff, todo nuestro lenguaje tiene un enorme componente metafórico, tan grande que la mayoría de las veces ni lo notamos.

Lakoff llegó a estas teorías después de preocuparse por el hecho de que los liberals norteamericanos (allí la palabra "liberal" significa algo así como "izquierdista moderado" y tiene un matiz de intervencionista estatal, es decir, justo lo contrario que aquí en Europa) discutían con los conservatives (los conservadores o, como los llamaríamos aquí, los liberales) utilizando el esquema conceptual-metafórico de estos. En concreto, Lakoff ha insistido en repetidas ocasiones en que la derecha y la Izquierda han sostenido tradicionalmente metáforas diferentes en lo que respecta al Estado. Así, para la derecha EL ESTADO ES UN PADRE SEVERO. El significado de esta metáfora familiar es claro: el Estado no debe preocuparse por ti ni por lo que te pase, porque eso es responsabilidad tuya. Si eres pobre es porque te lo mereces, porque no has aprovechado bien tus oportunidades, y "papá Estado" no puede ni debe sacarte las castañas del fuego. Lo que si hará el Estado será castigarte si "te portas mal", esto es, si delinques. Y eso es todo. El Estado, el "padre severo", solo puede dedicarse a eso: vigilar y castigar. El resto es asunto tuyo.

La izquierda no-anarquista, en cambio, ha contemplado tradicionalmente al Estado con otros ojos. Para la izquierda, la metáfora que tradicionalmente ha operado con respecto al Estado es la de los PADRES NUTRIENTES. El Estado no es simplemente un padre estricto que deja que sus hijos caigan por una pendiente si ha sido por imprudencias suyas, y que simplemente se preocupa por castigarlos cuando "se portan mal". En lugar de ello, el Estado es un padre nutriente, alguien que se preocupa por "nutrir" a sus hijos, por cuidarlos "de la cuna a la tumba", como rezaba el famoso eslogan socialdemócrata. No se trata de que no reconozca la responsabilidad de los individuos a la hora de tomar decisiones, sino que reconoce que el resultado final de esas decisiones no depende solo de su corrección. No solo hay que premiar el éxito (que puede atribuirse a veces al esfuerzo y otras muchas veces al azar; por ejemplo, al azar de haber nacido en una buena familia), sino también el esfuerzo aun cuando no siempre resulte premiado. Nadie puede verse abocado a la miseria solo por el hecho de que una vez eligió algo equivocado, del mismo modo que un padre "nutriente" no dejaría morir de hambre a su hijo solo porque en algún momento de su vida tomó una decisión equivocada o porque, simplemente, se topó con alguna dificultad que haría irrealizable la mejor de las decisiones (una enfermedad degenerativa, un accidente de tráfico...).

El problema es que tanto la izquierda como el centro-izquierda juegan cada vez mas con el esquema metafórico de la derecha. Cuando Bill Clinton dijo aquello de que "los tiempos de Papá Estado han terminado" no hizo otra cosa que aceptar la metáfora familiar que constituye la almendra dura del ideario de la derecha liberal: la idea de que "Papá Estado" no puede ni debe preocuparse por ti, de que simplemente debe vigilar que "no te portes mal". Llevamos años oyendo a los dirigentes de la Izquierda del Primer Mundo intentando parecer mas liberales que los liberales, presumiendo de no confiar en el Estado, defendiendo que "hay que devolver a la sociedad sus responsabilidades" (devolución que suele significar "privatización" -ya hemos dicho que el lenguaje no es inocente), afirmando que hay que olvidarse de "Papá Estado", abdicando día tras día del esquema metafórico-conceptual propio de la Izquierda. En vez de redefinir el debate en sus propios términos, en vez de hablar de "privatizaciones" y no de "devoluciones" o "liberalizaciones", en vez de hablar de "elite conservadora" y no de los "ricos"; en vez de, en definitiva, salir a combatir a la derecha con el lenguaje y las imágenes metafóricas de la Izquierda, lo que se hace es aceptar de entrada el marco conceptual de la derecha. Una jugada que solo puede terminar en derrota (porque las metáforas de la derecha sirven a los objetivos de la derecha)... o bien en una victoria conseguida a costa de desnaturalizar a la Izquierda y convertirla en lo que no debería ser: un centro mas bien conservador, con algunos "ramalazos progres" en materia de derechos civiles, preocupado únicamente por gestionar el día a día sin norte ni proyecto. Es decir, haciendo la tarea que se supone que es propia de la derecha.

La lección que Lakoff ofrece a la Izquierda en sus obras Moral Polítics y Don't think in an elephant es clara: la Izquierda solo puede lograr victorias (y no se refiere solo a victorias electorales, sino a victorias políticas en el mas amplio sentido de la palabra) partiendo de sus propios valores y de su propio discurso. No significa fosilizarse en las propuestas de siempre, sino hacer propuestas y construir programas para el día de hoy partiendo de los valores de la Izquierda, no de los de la derecha. No es que eso garantice victorias para la Izquierda: es que las posibilita. Por algo se empieza.

Este artículo pertenece al Dominio Público por expresa devolución del autor al mismo.
Palabras claves : Lakoff, metáforas, valores, Izquierda, Derecha

Comentarios de los usuarios (7) RSS feed comment
Escrito por Invitado, on 28-08-2006 18:05,
1. von Hayek
Estimado amigo, y mi intención no es ofenderle con esa denominación. La expresión "la almendra dura del ideario de la derecha liberal" que usted utiliza en su artículo ¿es una metáfora o una descripción?, le pregunto para no anticipar un juicio precipitado sobre usted, ya que el artículo me parece clarificador y didáctico. No está más recordar-publicitar estas clásicas ya cuestiones más allá de los ámbitos académicos.  
Sin embargo echo en falta alguna solución o propuesta para que el diálogo dejara de ser una batalle y pudiera ser un baile, ¿cómo educamos para conseguir eso? ¿Si acudo al libro de Lakoff hallaré alguna indicación?  
Gracias por su tiempo
 
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Escrito por max_demian, on 28-08-2006 19:53,
2. Demian
Excelente artículo. Hace tiempo que creo que la izquierda sufre de cierto complejo ideológico. O recuperamos nuestro lenguaje propio de la izquerda -aunque pueda parecer agresivo-, o como bien afirma, la batalla política está perdida.
 
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Escrito por lluisperez, on 28-08-2006 19:57,
3. Lluís P.L
Estimado von Hayek: 
 
La expresión "la alemendra dura del ideario liberal" no es, ni puede ser, una "descripción" en el sentido puro de la palabra, porque los idearios no tienen, literalmente, almendras, ni duras ni blandas. Se trata de una expresión que he leído en varios sitios ("la almendra dura del argumento", "la almendra dura de la idea") y que participa básicamente de una metáfora que casualmente Lakoff comenta en su libro "Metáforas de la vida cotidiana": la metáfora LAS IDEAS SON COMIDA. Que a su vez presupone otras metáforas como LAS IDEAS SON OBJETOS, etc. 
 
En cuanto a lo de la discusión como batalla o como baile, no, en el libro de Lakoff no hallará ninguna indicación de como "transmutar" una metáfora en la otra, entre otras cosas porque Lakoff en ningún momento critica el hecho de que veamos la discusión como una guerra: solo constata que es así. 
 
En "Moral Politics" y "Don't think in an elephant" Lakoff se centra mas en las aplicaciones prácticas de su teoría sobre las metáforas. "Metáforas de la vida cotidiana" es un libro de carácter mas puramente científico. 
 
Un saludo.
 
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Escrito por Invitado, on 29-08-2006 08:33,
4. von Hayek
Gracias por su cortesía, amigo Lluís, lo mejor es que me dirija yo mismo a Lakoff, ya que me ha dado las referencias. Pero, aún sin saber nada de este caballero, me tranquiliza que contate un hecho: que la lucha por el poder es una lucha, al fin y al cabo -y eso en el ideario de izquierdas está bien definido como objeto: la revolución. Por ahí hay mensajes que anhelan recuperar el lenguaje de la izquierda; pues mal iba a casar el mensaje eco-pacifista actual con el lenguaje ancestral del socialismo.  
Por otro lado no es de extrañar que la argumentación política, y la argumetnación democrática en particular, se planteen metafóricamente como batallas. A veces se nos olvida dónde se inventó la democracia y cómo se las gastaban los atenienses; aquello era una cultura agonal dónde todo era una competición por la gloria y el reconocimiento público, por la admiración del demos. Seguimos conservando en las formas conceptuales aquellos planteamientos, pero difícilmente el demos actual admira como héroes a sus políticos; entre otras cosas porque los políticos ya no tienen la función militar de entonces y es difícil concebir en la actualdiad que la superviveincia/ prosperidad de una Estado se deba a la personalidad de un político. Ya ve usted lo mal que le salió a Aznar esa jugada. En eso somos, quizá, más romanos y creemos que el Estado es eterno y se mantendrá en pie aunque venga un Sila y lo zarandee, o aunque haya un total inepto al mando, porque eso es algo temporal. De nuevo esta es la estrategia del PP -España se acaba- y tampoco le está funcionando.  
En resumen, no creo que sea determinante para la izquierda el tipo de lenguaje que emplee, más allá de sean metáforas que la gente comprenda, y ahí tendrá que plegarse al márketing mal que le pese. Pero es que la dereche tiene que hacer lo mismo si quiere que su discurso funcione. El problema no creo que sea que uno se haya involucrado en las redes metafóricas del otro, sino que los discursos terminan sonado igual y los partidos diciedno lo mismo -que es lo que el votente quiere oir- y ahí se diluyen las ideologías, en los discursos, aunque siguen operando simbólicamente para reconcoer a los contendientes; el de rojo es el socialista, el del pajarraco de derechas, IU se pinta un tornillo en el cartel y los verdes un sol sonriente, ¿cómo diferenciamos un nacionalsita gallego de uno vasco? pues por la bandera pero no por lo que dicen, a pesar de que deberían decir cosas difernetes porque Galicia no es el País Vasco -es una hecho diferencial. 
En fin, disculpe por el rollo y de nuevo gracias por su atención.
 
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Escrito por lluisperez, on 29-08-2006 11:36,
5. Lluís P.L
Estimado Hayek: 
 
Gracias de nuevo por tus comentarios. De todo lo que dices, solo dos cosas: 
 
1) No veo por que la metáfora de los PADRES NUTRIENTES tiene por que casar mal con el ecologismo o el pacifismo. De hecho, el primer pacifismo organizado es el pacifismo de la Segunda Internacional. 
 
2) Dices que el lenguaje político se debe adaptar al marketing... pero si algo sabemos del marketing es precisamente que el buen experto de marketing es aquel que consigue venderle a la gente aquello que de entrada quizá no querría comprar. Quizá hoy en dia la gente está muy imbuida en el sistema metafórico liberal (décadas de buen marketing liberal lo han conseguido), pero el buen marketing de la Izquierda no puede conseguir en rendirse a ello, sino en darle la vuelta a la tortilla.
 
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Escrito por Invitado, on 29-08-2006 12:12,
6. Jose R.
al fin y al cabo -y eso en el ideario de izquierdas está bien definido como objeto: la revolución 
 
Creo que desde el segundo cuarto del s.XX esto no es aceptado general por la izquierda y mucho menos después de la IIWW en la Europa occidental donde hay una izquierda "reformista" que pacta con el capital. Es una simplificación decir que la izquierda es revolucionaria. La izquierda intenta cambiar las relaciones de desigualdad, reduciéndolas, que generan los diversos sistemas económicos y sociales. Algunas optan en momentos históricos determinados por la revolución, otras por socabar el sistema desde dentro y otras por un pacto social.
 
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Escrito por Invitado, on 30-08-2006 10:35,
7. von Hayek
Estimado Lluís, gracias por tu tiempo de verdad. Dices que si algo sabemos del marketing es precisamente que el buen experto de marketing es aquel que consigue venderle a la gente aquello que de entrada quizá no querría comprar y no estoy de acuerdo con eso. No quiero extenderme mucho, pero el marketing no te convence para que compres, te seduce para que te convenzas tu mismo de la necesidad que tienes de cierto artículo/marca. Esto en el caso de las campañas electorales es obvio, nadie trata de convercerla para que les votes, lo que se pretende es que te planteelos los probelmas tal y como un cadidato los presenta -su presentación te seduzca- para concluir la necesidad de votarle. Pero yo no tengo nada en contra de eso; sólo que eso obliga a que todos los anuncios de detergente se parezcan, y todas las compañas se parezcan. Luego está en componente emotivo, pero eso no es marketing sino identificación personal con una tradición política -siempre supuesta claro, porque los socialistas de ahora, como bien dice Jose R., poco tiene que ver con los del 36 más allá de la continuidad formal de una institución. Sería como pretender que el Barcelona de hoy es el mismo equipo de hace 50 años, juega igual, etc-  
Por eso me da un poco de pena que este José R. me haya llamado simple. Uno simplifica para generalizar, pero agradezco que haya llamado la atención sobre la revolución; pregúntale a tu a uno de izquierdas si no se considera "revolucionario". Por otro lado, esto que dice José R, así a las barabas, se puede entender como "el pragmatismo típico del socialismo" que entiende que todo es instrumental hasta la consecución absoluta del poder para llevar a cabo sus metas. Con lo que, en última instancia, el proyecto socialista es lo que es y las circusntancias contextuales motivan la cameleócia actuación de las élites del partido. Y, sinceramente, no creo que eso fuera lo que José R. quería sugerir.  
 
Por otro lado está la metáfora del PADRE NUTRIENTE; no tengo nada en conta, pero no me suena bien. Me recuerda a aquello de la teta del Estado. Es decir, encuentro que debe ser prioridad del Estado -más allá del Estado de Derecho, y del Estado mínimo de justicia- que se procupe de que todos (hombre, mujeres, inmigrates, enfermos, ricos, pobres, etc.) son capaces de un desarrollo que les permita nutrirse por sí mismos; pero no que el Estado les nutra. Creo que hasta aquí pensamos igual, pero ahora seguro que diferimos, porque ¿qué hacemos con aquellos que rehusen los medios que les proporciona el Estado para que sean capaces de nutrirse por sí mismos? ¿Les nutrimos o no? ¿Y si nutrimos a esos, por qué no a todos? En último término esta pregunta es ¿qué tipo de diferencias estamos dispuestos a permitir (son legítimos) en un Estado? 
Bueno amigos, gracias por vuestro tiempo y no os enfadeís conmigo por mi nick. 
Por cierto, se me olvidó lo del pacifismo. Esto si que no os va a gustas nada; pero el pacifismo es un -ismo, y como tan me aterra. Creo que el pacifismo o "ser pacífico" debe ser una apción personal, y más que educar en la paz (que no sé muy bien lo que es) sería mejor educar para la paz, es decir educar para que la violencia no sea una estrategia de resolución de conflictos en el ámbito perosal. Puesto que los ámbitos humanos son todos ámbitos personales, por ahí es por dónde cabe rechazar la violencia. Pero muentras la violencia sea una solución "rentable", las personas recurrirán ella. Aquí el tema es, ¿en qué sentido es rentable? Si causa mcuhas muertes y mucho dolor, y muchas pérdidas económicas, ¿cómo puede ser rentable en algún sentido? ¿porque quizá le hace gahar dinero a las grandes corporaciones, etc? No, es rentable porque es inmediata, independientemente de las consecuencias a largo palzo. Esto es lo que pasa cada día enun coelgio, los chavales recurren a la violencia porque creen que van a solucionar el problema en ese instante, y eso es mentira.  
Antes dije que no quería extenderme mucho y parece que mentía. Para resumir, mientras pensemos que algunso probelmas tienen una solución inmediata, la fuerza es lo más atractivo, "rentable" en ese sentido; independientemente de las consecuencias a medio-largo plazo. Y cuando un Estado tiene, o cree tener, una capacidad infinita de usar la fuerza, el belicismo de ese Estado es un hecho. Todavía es más sangrente este hecho en las democracias, dónde ningún político puede plantearse estrategias a largo palzo, porque cada 4 años tiene elecciones. En resumen, una democracia con un gran ejército es un peligro, y esto ya lo sabían los Griegos. A veces se nos olvida dónde nació la democracia y cómo las gastaban los atenienses. Pero esto no es una crítica a la democracia ojo; no quiero vivir en otro sistema. Pero para ciertos asuntos que requieren soluciones a largo plazo algo distinto de un gobierno electo, sujeto a las presiones del electorado, debería poder actuar. No sé, imaginación. Ahí quziá debería estar el papel de la ONU, pero es un triste papel el que juega.  
Lo siento por la extensión.
 
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