| La moda, un mecanismo de control |
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¿Qué influencia tiene la moda en los individuos? ¿A qué se debe ese alto grado de normalización estética existente hoy en día? ¿Quién controla las tendencias en la vestimenta? Éstas son algunas de las preguntas que trataré de responder en el presente artículo.
La sociedad está compuesta por individuos, nosotros, que buscamos continuamente relacionarnos; huir de la soledad moral y física. Nos hemos desarrollado, bajo el manto de la cultura occidental, de tal forma que nos resulta prácticamente imposible permanecer aislados y ser emocionalmente independientes. Nos duele el silencio y no soportamos la inactividad real (1). Entre todas las posibles soluciones a este problema, la más sencilla es sentirse identificado con algo. Sea este algo una nación, una religión, una ideología, o un grupo social, buscamos vernos reflejados en otras personas; enrolarnos en las filas de un ente que nos trasciende y nos aporta seguridad. Los grupos sociales, conjuntos de individuos con preferencias muy similares, son muchos y muy dispares, pero de ellos sobresalen, por tamaño, unos pocos. Tendemos, pues, a reconocer que existen unas cuantas modas diferentes: la moda hippie, la moda pija, la moda punk, etc. De acuerdo con el gráfico que hago acompañar al texto, existe una MODA cultural que es resultado de las costumbres más afincadas la sociedad occidental. Es un estilo de vestir que se encuentra en todas las capas de la sociedad, y que baña a todos los grupos sociales sin excepción.
Sin embargo, las modas sectoriales son aquellas que, derivando de la anterior, afectan solamente a los diversos grupos sociales para las que están dirigidas. Así, los grupos sociales resultan ser más o menos heterogéneos entre sí, y, sin embargo, el grado de diversidad estética, en el interior de los mismos, es prácticamente nulo. Un individuo no relacionado, es decir, uno que no pertenezca a ningún grupo social definido, o que se encuentre en uno muy minoritario, sólo tiene que imitar alguna de estas tendencias para integrarse socialmente en un grupo social. Sólo tiene que asumir, como propia, la moda dominante en un determinado sector. Hasta aquí hemos explicado cómo está configurado el panorama de las tendencias estéticas, pero no nos hemos adentrado a valorar tal estructura social. El pensamiento liberal, en tanto no permite identificar la influencia externa como negativa, no puede sino considerar a la moda como un proceso positivo. Sin embargo, los individuos están atrapados en los grupos sociales, y aunque puedan “trasladarse” de unos a otros, no pueden escapar de las diferentes fuerzas centrípetas, de este tipo, que hay en la sociedad. En la jerga económica, sería necesario clasificar a los individuos como moda-aceptantes, en tanto que no son capaces de modificar, por ellos mismos, las tendencias estéticas(2). Sólo los núcleos sectoriales logran cambiar las diferentes modas, o introducir variaciones en ellas. Estos poderes, evidentemente, son también de naturaleza económica, lo que nos permite ir algo más allá en nuestro análisis. Los núcleos económicos, en materia de indumentaria, son, ¡casualidad!, los dueños de los establecimientos donde los individuos comprarán la ropa(3). Salta a la vista que, pertenezcamos a un grupo social u a otro, todos estamos sometidos a los caprichos de unos pocos núcleos económicos, con capacidad para modificar nuestras preferencias…. sin que nos demos cuenta. Finalmente, el sistema se perpetúa gracias a las variaciones en la moda. Los núcleos económicos introducen modificaciones en los cánones estéticos, con el objetivo de atraer un nuevo y renovado consumo. Esto les permite tanto reproducir el proceso productivo, como mantener su influencia sobre los grupos sociales. ¿Tiene la moda su aspecto positivo? Evidentemente, nos permite relacionarnos con semejantes a nosotros, aunque todos seamos como fantasmas. Pero, atendiendo a este criterio, acabaríamos justificando, incluso, el ingreso en las SS. La influencia natural, en términos de Bakunin, nos hace humanos, mientras que la influencia artificial –la que se deriva de desigualdades en el poder económico- nos esclaviza. Podemos ser grandes personas -y tener muchos amigos- en la esclavitud… pero eso no nos librará de ella. http://www.agarzon.net (1) “Somos consumidores con la boca siempre abierta, ansiosos y dispuestos a tragarlo todo: películas, bebidas, conocimiento. Esa falta de concentración se manifiesta claramente en nuestra dificultad para estar a solas con nosotros mismos” Erich Fromm, “El Arte de Amar”. (2) J. R. Rallo, en su reciente artículo sobre la moda, escribe lo siguiente: “Cuando nos desviamos de la moda, otras personas pueden observar ese cambio y adaptarlo a sus vidas, dando lugar a una nueva moda”. Ilusiones hay para crear un nuevo mundo, pero pruebe el lector a implantar una nueva tendencia, de alcance medio, sólo con la ayuda de su originalidad… (3) A mí me apetecería llevar una estúpida gorra colgada del brazo, como a otros les gusta llevar las zapatillas colgando del cuello, pero no tengo influencia para implantar esa moda. Tampoco puedo vender mi idea, porque no tengo capacidad económica para promocionar tal bobada, cosa que Nike si pudo hacer con sus zapatillas al cuello.
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| Escrito por Alberto Garzón | |
| martes, 29 de agosto de 2006 | |
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¿Qué influencia tiene la moda en los individuos? ¿A qué se debe ese alto grado de normalización estética existente hoy en día? ¿Quién controla las tendencias en la vestimenta? Éstas son algunas de las preguntas que trataré de responder en el presente artículo.


CONSIDERO QUE LA MODA NO DEBE SER TODO EN ESTA VIDA HAY MUCHAS CHAVAS Y CHAVOS Q T JUZGAN TAN SOLO POR COMO TE VISTES ESO ESTA IPER MAL YA QUE NO TODOS TENEMOS LOS MISMOS RECURSOS ECONOMICOS.





