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Chávez, o la otra democracia |
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Independientemente de que seamos partidarios de sus medidas, de que nos guste su forma de expresarse o sus actuaciones en público (difícil tarea), las políticas emprendidas por el presidente Chávez han de llevarnos, al menos, a la reflexión. Un presidente elegido por el pueblo (algo no corriente en América Latina a lo largo de su historia más reciente), tan amado como odiado según el país del subcontinente en el que nos encontremos, está emprendiendo políticas sociales que levantan tanto alabanzas como sospechas.
Al pensar en el presidente Chávez, se nos cruzan, probablemente, distintas informaciones. Los principales medios de comunicación coinciden en tildar de populismo el conjunto de medidas emprendidas por el mandatario. Sin embargo, es interesante también comprobar la acogida que en medios alternativos, foros sociales e intelectuales de izquierda tiene el venezolano. Esto nos lleva a una situación de blanco-negro equivalente a la que sucede en Cuba: o estamos ante un paraíso terrenal, o bien nos encontramos ante el peor de los tiranos. Demasiados intereses comerciales enturbian una comunicación más objetiva.
Lo que no se puede negar es que Chávez ha emprendido una serie de medidas políticas de corte “real”: distribución de propiedades campesinas, medidas de estatización, urgentes programas sociales y sanitarios como el caso de las “misiones”, que han provocado, de nuevo, reacciones antagónicas. El supuesto progreso que la nación venezolana estaría experimentando pasará, de todos modos, por una mayor atención a la economía nacional –en detrimento de los pactos internacionales- junto con la persecución de la corrupción (cáncer de los países en desarrollo). El éxito o el fracaso de estas medidas nos llegarán en unos años.
Llegados a este punto, debemos considerar si el concepto de democracia bolivariana casa o no con nuestra idea de democracia occidental, que se sustenta sobre un pilar básico: el respeto a la propiedad privada. Es esta base la que el ex coronel se ha saltado en algunas ocasiones, y que ha provocado las reacciones, interiores y exteriores, que todos hemos sabido por los medios de comunicación. La experiencia bolivariana nos enseñará si sólo podemos aplicar un sólo modelo de democracia, o si, por el contrario, distintos métodos pueden ser válidos para diferentes localizaciones, sociedades o formas de ser.
Comentarios de los usuarios (5)
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Escrito por Andrés Villena
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domingo, 03 de septiembre de 2006 |
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