Los seres humanos nos distinguimos por la posesión de cognición, por la autoconciencia, por la posibilidad de pensar, repensarnos, y de pensar y repensar al “otro”, aquel otro que quizá sin saberlo constituye la posibilidad de nuestra humanidad, puesto que lo humano no es singular, es plural La humanidad se establece en la relación entre humanos, no en la individualidad del homo sapiens-sapiens.
Para pensar, para estructurar nuestras ideas, pensamientos, disposiciones mentales, percepciones y sentimientos necesitamos poder codificar y clasificar el mundo, estableciendo normas pautas y reglas ordenadas. Aquello que vemos para ser objeto de intercambio entre cogniciones compartidas fundamento de lo que son las sociedad, necesita ser clasificado y estructurado. Cometemos el error (humano, muy humano) de creer que lo nombrado es exactamente la cosa nombrada. Ciertamente si no clasificáramos y estructuráramos las ideas sería difícil comunicarnos y haber llegado a este punto de civilización. Pero seguimos cayendo en el mismo (humano) error; la nominación, la adjetivación no representa la plenitud de lo que identificamos con la palabra o adjetivo utilizado. Es decir, cuando afirmamos esto es un caballo nos referimos a algo que está vivo, animal, mamífero etc, pero, evidentemente no todos los caballos son idénticos e indistintos. También, en este caso se pueden utilizar las palabras de forma metafórica, jugando con sus significados y los significantes.
Confundimos conceptos como israelita, judaísmo y sionismo, otorgando valores y posteriores generalizaciones a quienes dirigimos estos adjetivos. Israel es un estado mediterráneo del Oriente Medio. Sus habitantes, censados y poseedores de la nacionalidad (una clasificación tan solo) son israelíes, como los españoles son los poseedores de la nacionalidad española. Es una división política y administrativa de un territorio. Palestina es una región de Asia Occidental la cual algunas zonas son pertenecientes políticamente a Israel. Los Palestinos son sus habitantes, que pueden ser o no Israelíes o de la administración autónoma por la Autoridad Nacional Palestina, como en la península Ibérica, uno puede ser español, portugués, andorrano, inglés. Es geografía, pero también geografía humana. El judaísmo es una cualidad o una idiosincrasia cultural y religiosa asociada a una étnia, pero no exclusiva. Como el cristianismo o el islamismo. Asociar una zona geográfica y la totalidad de su población con esa idiosincrasia es una violación a la diferencia. Sería como decir que todos los españoles son católicos por el simple hecho de ser españoles, como si una clasificación implique la otra, una, aunque pueda entenderse simplificación con consecuencias (es decir simplificar no tiene porqué entenderse como negativo, pero algunas simplificaciones pueden conllevar negatividad). Sionismo es un movimiento religioso-político que aspiraba crear un estado judío en Palestina (lo lograron). Es otro nacionalismo sin adjetivarlo, es la visión política de una realidad interpretada de forma particular que se retroalimenta y “crea” realidad (muchas veces en fatídicos procesos circulares). En el caso de España, existen diversos nacionalismos en el territorio, formas particulares de interpretar la realidad, desde la historia a la visión comunitaria y social. Existe el nacionalismo español, vasco, catalán, gallego... pero a las particularidades que refiere no incluyen las personas que viven en el territorio. Una cosa es un territorio o el credo mayoritario o histórico de ese territorio, y otra es la interpretación política y las acciones políticas que de ella derivan. Los seres humanos que por destino y en algunos casos por voluntad viven y conviven en un territorio son mucho más, muchísimo más que la definición de todas estas palabras. El derecho a la diferenciación, al ser lo que uno quiera ser, la heterogeneidad real frente la cómoda homogeneización, el ejercicio de la convivencia y el respeto al otro, no es más que la esencia de lo humano, no es más que la forma de pensarse uno mismo y pensar al otro. Lo humano es mucho más que lo nacional, religioso y lo político.
Gracias por hacernos recordar que la simplificación, la generalización, emprobrece los discrursos políticos e, incluso, los hace peligrosos. Es triste que periodicamente se tenga que recordar que hay palestinos que son israelis, israelis que son sionistas y desean la devolución de los territorios ocupados y la paz con los palestinos.
Y aun mejor sería que los terroristas de ambos lados recordaran que cuando se bombardea un edificio (o se pone una bomba en un autobus) nunca mueren enemigos, tan solo un puñado de desconocidos "otros", seguramente inocentes.
La historia social nos enseña que no hay política social sin un movimiento social capaz de imponerla, y no es el mercado, como se tiende a hacer creer hoy en día, sino el movimiento social quién ha civilizado la economía y ha contribuido de manera fundamental a hacerlo eficaz