| El coste de la pobreza |
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He leído recientemente un par de
artículos que demuestran que, lejos del modelo liberal en el
que uno tiene lo que vale, la pobreza es algo ajeno a la voluntad y
las capacidades del individuo. Por dos motivos: uno, porque la
intermovilidad de clases es un mito; dos, porque ser pobre cuesta
muy, muy caro.
El primer artículo refiere a un
estudio sobre la movilidad entre clases, una idea fuertemente
entroncada con el sueño americano. Los resultados del estudio
muestran que los estratos socioeconómicos más bajos
tienen una posibilidad de mejorar de posición de un 1 por
ciento, mientras que los individuos más acomodados están
seguros en un 22 por ciento de mantenerse en su privilegiada
posición. Además, los miembros de las clases medias han
visto cómo las posibilidades de promocionar se veían
reducidas, hasta el punto de que tienen aproximadamente las mismas
oportunidades en el momento actual de expansión económica
que las que tenían en los años 90-91, cuando se
atravesaba una grave recesión. E incluso, aún con
mejores números macroeconómicos, el riesgo de las
clases medias de experimentar una fuerte pérdida de poder
adquisitivo (de unos 20.000 dólares) ha aumentado, de un 13 a
un 17 por ciento. Es decir, que hoy día hay menos
posibilidades de ser rico, y más probabilidades de ser pobre.<br><br> La movilidad social en Estados Unidos,
por cierto, es la más baja del mundo desarrollado. Qué
cosas.<br><br> El segundo artículo trata sobre
los costes a los que se tienen que en frentar los pobres frente a los
del resto del mundo. La falta de liquidez es un visible obstáculo
para el ahorro: al comprar un coche, pagan más interés
(hasta un 2 por ciento más); en las hipotecas la diferencia es
de un punto; la falta de movilidad los impide acceder a las grandes
superficies y les obliga a comprar en tiendas pequeñas, más
caras; buena parte de sus bienes se adquieren con la modalidad
rent-to-own, en la que una parte del alquiler se destina a pagar una
futura compra del bien, aún cuando al finalizar el alquiler la
mayoría habrá pagado varias veces su valor.<br><br> No pueden pagar la fianza de un
alquiler, lo que les obliga a vivir en pensiones, más caras
también a largo plazo; al no disponer de cocina en la
habitación se ven obligados a acudir a comidas preparadas y
otros alimentos más costosos.<br><br> En conclusión, no tener dinero cuesta mucho, mucho dinero.
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| Escrito por Mireia Ortega | |
| jueves, 07 de septiembre de 2006 | |
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He leído recientemente un par de
artículos que demuestran que, lejos del modelo liberal en el
que uno tiene lo que vale, la pobreza es algo ajeno a la voluntad y
las capacidades del individuo. Por dos motivos: uno, porque la
intermovilidad de clases es un mito; dos, porque ser pobre cuesta
muy, muy caro.







