| No somos racistas |
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Yo no soy racista, pero…
Así comienzan muchas de los discursos más virulentos, irracionales y muchas veces ridículos que se puedan oir hoy en día. Yo no soy racista, pero los marroquíes hablan muy alto en el metro. Yo no soy racista, pero los sudamericanos andan muy despacio por la calle. Yo no soy racista, pero habría que prohibir a las mujeres musulmanas ir con esos pañuelos en la cabeza. Yo no soy racista, pero los inmigrantes son todos unos guarros, y viven 50 en una misma casa. Yo no soy racista, pero al amigo de un amigo le atracaron unos sudamericanos. Yo no soy racista, pero a la prima de una compañera de trabajo la dejó su novio que era Argelino y sólo la quería por los papeles, que es lo que quieren todos. Yo no soy racista, pero ya ves tú qué casualidad que los que roban “chalés” son todos rumanos. Yo no soy racista pero no me gusta que haya quien vaya leyendo el Corán en el autobús. Yo no soy racista, pero estos tíos trabajan sábados y domingos, y así no hay quien encuentre curro. Yo no soy racista pero salgo a la calle siempre que hay que encabezar alguna manifestación convocada por la iglesia católica, única religión verdadera. Yo no soy racista, pero me empeño en echar la culpa a los inmigrantes de que haya que esperar meses para operarse en un hospital público, o de hacer que aumente la demanda de viviendas, y por tanto suban (más) los precios. Yo no soy racista, pero estoy haciendo de la llegada de inmigrantes un problema de dimensiones similares a la peor catástrofe natural, cuando el problema sólo existe para los que se juegan la vida cruzando continentes y mares Yo no soy racista, pero voy a seguir alimentando en mi beneficio uno de los peores fantasmas de la naturaleza humana: el miedo a lo diferente. ¿Cuándo van a recuperar los políticos el sentido de la responsabilidad? ¿Y los medios de comunicación? ¿Nadie ha aprendido aún lo que pasa cuando se utiliza el racismo como instrumento para ganar votos? ¿Nadie se quiere acordar de que nosotros somos un país de emigrantes? ¿Hasta cuándo se va a seguir hablando de avalanchas? ¿Hasta cuándo se van a aeguir abriendo los telediarios con el recuento de los miles de inmigrantes que rompen la seguridad de nuestras fronteras? Seguir haciendo de la emigración un problema de seguridad, cuando no es más que otras manifestación más del eterno problema, la existencia de unos pocos privilegiados que lo son a costa de muchos, no sirve más que para crear el miedo, rechazo y en último término odio a los inmigrantes. Por favor, que alguien diga de una vez que la inmigración no es un problema para nosotros, los países ricos, y que no deja de ser una solución, a veces la única solución, para los que abandonan sus países de origen.
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| Escrito por César Tardáguila | |
| domingo, 17 de septiembre de 2006 | |
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