| Barcelona 2006 |
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Barcelona se proyecta al futuro. Barcelona esta ciudad a orillas del mediterráneo está mejor valorada por sus extraños que por sus propios pero a pesar de todo sigue su transcurso en el tiempo fiel a lo que siempre ha sido ciudad de ciudadanos.
Jordi Hereu es su nuevo alcalde. Y ciertamente lo es como fruto no de una renovación, dígase política o generacional, sino por la lógica del futuro.
Si algo ha caracterizado los goviernos municipales de Barcelona en la democracia han sido su coherencia. Barcelona es, y hace años que ya lo es, Barcelona, tanto en Nou Barris como en el Paseo de Gracia. La coherencia cumplida de hacer cada rincón de Barcelona, Barcelona. Es una ciudad igualitaria, una ciudad de ciudadanos. Alguien pensará (seguramente por la inundación discursiva) en la especulación y el precio de la vivienda. Bien, es un problema cuya génesis y responsabilidad no corresponden al gobierno municipal. Sabemos quién posee el suelo, los recursos y seamos sinceros no son precisamente los ayuntamientos, aunque puedan intervenir y de hecho intervienen, en su explotación y manejo, los responsables. ¿Vamos a pedirles que colectivicen el suelo edificable?, (ejem). El nuevo alcalde Jordi Hereu es la proyección de un ayuntamiento que ha cambiado Barcelona volviendo la ciudad a la historia. También alguien pensará, (¿inundación discursiva?) que el turismo, el forum, el nuevo distrito tecnológico (Poble Nou) y un largo etc no son más que un espejo turistico especulativo. Es curioso las definiciones de los visitantes de Barcelona (turistas y extrangeros): bastantes conisderan Barcelona como una especie de Atenas, tanto por su libertad, por su sentido igualitario, por su mediterraneidad y por su heterogeneidad. La Atenas explendorosa de Pericles y Sócrates fué la máxima exposición en su época del explendor, quizá bastante sobervia y especulativa, pero ni más ni menos que la expresión de una ciudad rica en ideas y en recursos. Y en definitiva la herencia de Atenas (aparte de su fantástico arte y filosofía) es el concepto de ágora, concepto fundacional de la democracia y del sentido de ciudadanía. Barcelona en su contínua transformación ha tenido alcaldes fruto de la lógica del momento y de la sensibilidad. Con la recuperación de las libertades lo han sido Narcís Serra, Pascual Maragall y Joan Clos. Alcaldes que tranformaron el gris y el pesimismo (lógico tras cuarenta años de dictadura) en optimismo y color. Se ha intentado vildipendiar su imagen como forma de destrucción del proyecto de la Barcelona actual. Han sido maniobras, aunque lícitas dotadas de cierta bajeza moral. Es en este punto en el que uno se pregunta ¿que mitologia destructiva o cuento perverso se creará a partir de ahora para intentar anular a Jordi Hereu, a este ayuntamiento, a este concepto de ciudad? Ahora, Barcelona en el 2006 tiene un nuevo alcalde formado en la realidad y cotidianeidad de la ciudad, hijo más de la ciudad. Es un barcelonés que hace de Barcelona una ágora. Gusta del debate, de la discursión (discursos, ideas, que no discusión) y la defensa de un proyecto directamente para y con los ciudadanos. Hereu posee la virtud de la proximidad y, sorprendentemente, de buen carácter y humor, características innatas en él pero no escritas en los manuales actuales de politología. Un joven alcalde con un bello sueño en una ciudad a orillas del Mediterráneo. david.fornons@hotmail.com
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| Escrito por David Fornons | |
| lunes, 11 de septiembre de 2006 | |
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Barcelona se proyecta al futuro. Barcelona esta ciudad a orillas del mediterráneo está mejor valorada por sus extraños que por sus propios pero a pesar de todo sigue su transcurso en el tiempo fiel a lo que siempre ha sido ciudad de ciudadanos.
Jordi Hereu es su nuevo alcalde. Y ciertamente lo es como fruto no de una renovación, dígase política o generacional, sino por la lógica del futuro.






