| 11 de Septiembre y Chile Siempre en el Corazón |
|
|
Hoy, 11 de Septiembre, pienso en todos los inocentes que murieron a la mayor Gloria y Poder de USA y su Imperio en las Torres Gemelas de NY. Y por encima de la nausea que me provoca toda la asquerosa manipulación de los medios de comunicación al servicio de la desinformación, pienso que todos los días del año es 11 de Septiembre en la Aldea Global, en Palestina y en Irak. Y pienso cada 11 de Septiembre en el Chile que todo ciudadano libre lleva en el corazón, pienso en Chile desde Arica e Iquique a Punta Arenas, pienso en los Quilapayun y Gladys Marín que conocí en 1973 en Paris, en Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Vicente Huidobro, Violeta Parra y Víctor Jara, en los amigos Monique y Luis del Rió-Donoso, Lenka Chelen y Walter Garib que me abrieron la puerta de sus casas para compartir su mesa, sus ilusiones y sus vivencias, pienso en el pueblo Mapuche y en quienes en Chile -al margen de querencias y posicionamientos políticos- me dieron y me dan su confianza. Se que bien poco puedo hacer desde mi pueblo a orillas del Mediterráneo, pero se que todas las voces, todas las manos son necesarias; para derribar las alambradas y abrir de par en par las puertas y ventanas y que entre la luz y bese las copas de los árboles, bese todas las almas para que broten las rosas entre las piedras, para que florezcan y se ensanchen las verdes y anchas alamedas. Hoy, 11 de Septiembre, en el 33 aniversario del golpe fascista de Pinochet y de sus padrinos, la Casa Blanca y la CIA, recupero cinco poemas del baúl donde guardo mis penas, sueños y esperanzas para ofrecérselos con un fuerte abrazo a cuantos me acogieron y me enseñaron a amar a Chile y su gente, para poder defender el nombre y la dignidad, la memoria de los más, defendiendo los productos de su tierra.
Nunca mis ojos te vieron, hijo soy de tu tierra, aquí levanto mi voz, respondo a tu llamada. Siento en mí tu pena, tu plomo y tu metralla, víboras y alacranes, recorren mi espalda. Chile, no te vendas, no te entregues, Chile, defiende el cóndor y el agua de los Andes. Chile, defiende la leche y los frutos de tu tierra. Chile, defiende tu cultura, tu libertad y tu historia. Chile, defiende la memoria del Presidente Allende. la palabra y el alma , de Pablo Neruda
|
mXcomment 1.0.3 © 2007-2008 - visualclinic.fr
License Creative Commons - Some rights reserved
| Escrito por Olivier Herrera | |
| lunes, 11 de septiembre de 2006 | |
| < Anterior | Siguiente > |
|---|
RSS


Hoy, 11 de Septiembre, pienso en todos los inocentes que murieron a la mayor Gloria y Poder de USA y su Imperio en las Torres Gemelas de NY. Y por encima de la nausea que me provoca toda la asquerosa manipulación de los medios de comunicación al servicio de la desinformación, pienso que todos los días del año es 11 de Septiembre en la Aldea Global, en Palestina y en Irak. Y pienso cada 11 de Septiembre en el Chile que todo ciudadano libre lleva en el corazón, pienso en Chile desde Arica e Iquique a Punta Arenas, pienso en los Quilapayun y Gladys Marín que conocí en 1973 en Paris, en Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Vicente Huidobro, Violeta Parra y Víctor Jara, en los amigos Monique y Luis del Rió-Donoso, Lenka Chelen y Walter Garib que me abrieron la puerta de sus casas para compartir su mesa, sus ilusiones y sus vivencias, pienso en el pueblo Mapuche y en quienes en Chile -al margen de querencias y posicionamientos políticos- me dieron y me dan su confianza. Se que bien poco puedo hacer desde mi pueblo a orillas del Mediterráneo, pero se que todas las voces, todas las manos son necesarias; para derribar las alambradas y abrir de par en par las puertas y ventanas y que entre la luz y bese las copas de los árboles, bese todas las almas para que broten las rosas entre las piedras, para que florezcan y se ensanchen las verdes y anchas alamedas. Hoy, 11 de Septiembre, en el 33 aniversario del golpe fascista de Pinochet y de sus padrinos, la Casa Blanca y la CIA, recupero cinco poemas del baúl donde guardo mis penas, sueños y esperanzas para ofrecérselos con un fuerte abrazo a cuantos me acogieron y me enseñaron a amar a Chile y su gente, para poder defender el nombre y la dignidad, la memoria de los más, defendiendo los productos de su tierra.







